HONDURAS: ESPACIOS POLÍTICOS, MIEDO E INSTITUCIONALIDAD

Creo que los hondureños debemos perder el miedo de convertir los espacios públicos en espacios políticos, tal como se avanzó durante y después del golpe de estado del 2009, cuando cientos de miles de personas, se manifestaron en contra del golpe de estado, pero por diferentes razones, no se pudo avanzar al paro nacional prolongado para hacer revertir muchas de las consecuencias de ese hecho nefasto para el devenir histórico del pueblo hondureño. Al entrar en el juego político electoral, bajo las reglas truculentas del bipartidismo sin diferencias ideológicas profundas y que nunca han gobernado a favor del Pueblo Hondureño, tal como ha quedado demostrado en su unidad, ahora en tiempos de pos-fraude electoral del 2013.

Ante un poder ilegítimo constituido, es necesario que el pueblo hondureño organizado, pueda articular una presión sostenida y evitar la re-consolidación de un régimen que seguirá burlándose de sus aspiraciones legítimas de un mayor bienestar. Pese a los tropiezos y zancadías, se debe fomentar una consolidación más sólida para avanzar hacia una Democracia Participativa, que sea capaz de dejar acceder a espacios que vengan a fortalecer las voces y opiniones de amplios sectores que han venido siendo excluidos por un bipartidismo servil ahora unificado.

Lo importante durante los próximos cuatro años, será el instituir mecanismos a nivel de amplios sectores que impidan una mayor consolidación del poder surgido del fraude electoral del 2013. Uno de los dilemas a que se enfrentan estos sectores, es participar o no participar en movimientos políticos electoreros, pues el no participar, implica dejar que un poder ilegítimo, se entronice con consecuencias catastróficas. Pero al participar, se debe tener la cautela para no caer en las trampas y plegarse a las fuerzas de un poder ilegítimo, lo cual conllevaría consecuencias también catastróficas.

La lucha contra el miedo, debe constituirse en un planteamiento clave del movimiento social y político hondureño, pues un movimiento que no se auto-observa, ni se auto-examina y que no se auto-critica, estará condenado al encasillamiento y a ser absorbido por el autoritarismo. Estas actitudes y prácticas auto-críticas, permitirán asumir las crisis locales y globales y a partir de ello inventar, reinventar métodos creativos y eficaces de resistencia y búsqueda constante de alternativas.

Cada esfuerzo o iniciativa organizativa y política, debe ser capaz de alcanzar una mayor comprensión e interpretación de las dimensiones globales, independientemente de sus alcances espaciales locales. En principio la organización política, debe estar arraigada en lo local, para ser más efectiva, pero además, deben estar permanentemente articuladas a lo regional y global. Lo importante, es fortalecer y diversificar el surgimiento de espacios de comunicación y reflexión, como herramientas facilitadoras del proceso organizativo, de articulación y relacionamiento a diferentes niveles, sin perder el objetivo de la transformación y refundación de la Nación.

Los retos expuestos, sólo pueden ser asumidos, desde posturas éticas de igualdad y cooperación, como bases para el surgimiento y consolidación de un movimiento político con una visión transformadora deseable. Debemos estar experimentando la búsqueda de cambios que aporten nuevos beneficios en el presente. Es la única forma en que podemos participar en la reconstrucción de una nueva política y la confianza en el surgimiento y consolidación de alternativas. Esto exige desarrollar propuestas que tengan un sentido en nuestra vida cotidiana, que generen esperanza en la fuerzas de la acción conjunta del pueblo organizado y articulado.

Es impostergable, seguir alertas para reivindicar la voluntad popular expresada en las urnas y que una vez más, ha sido burlada a pesar del voto concurrido de jóvenes y adultos en las pasadas elecciones y que se expresa en dos nuevas fuerzas políticas incuestionables (Libertad y Refundación-LIBRE- y Partido Anti-Corrupción-PAC-) frente al tradicionalismo político tramposo. Estos son factores que hacen posible dimensionar y explicar, la coherencia de la fuerza de un pueblo en proceso de auto-organización y búsqueda por avanzar hacia una institucionalización pertinente y saludable.

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