TEATRO MEMORIAS ESTRENARÁ “LA LOCA DE CHAILLOT”

Inma López durante "Tengamos el sexo en paz".

“Estamos a la luz de una súper producción”, respondió Tito Ochoa a la primera pregunta sobre el último estreno de Teatro Memorias para el 2014. Si se toma en cuenta el estreno anterior, “Tengamos el sexo en paz”, las palabras de Ochoa prometen mucho, esta vez con un elenco numeroso: cuatro actrices y cuatro actores que dan vida a once personajes.

Los días previos a que se presente por primera vez “La Loca de Chaillot” son bastante movidos en la Casa del Teatro Memorias. Aunque ya pasó más de un mes parece que ha pasado menos tiempo desde que su sala hospedara en octubre la Muestra Centroamericana de Teatro “Memorias de Centroamérica”.

Inma López dice que se sienten reventados. Lo dice con una sonrisa en los labios y una energía que no terminan de convencer. “Es que empezamos a ensayar esta obra en septiembre... Durante la muestra ensayábamos menos, pero en noviembre retomamos los ensayos”.

Las presentaciones de “La Loca de Chaillot” serán cuatro, desarrolladas el próximo jueves 11 y viernes 12 de diciembre a las siete de la noche, mientras que el sábado 13 se presentarán a las cuatro de la tarde y a las siete de la noche.

Un homenaje

López representa a la Loca de Chaillot; Mariela Zavala a la Loca del Valle; Marey Álvarez se encarga de la Loca de Las Flores e Irma; Gyanendra Portillo es la Loca de la Concordia; Bruno Valladares es el gendarme, “un policía como Margarito Pérez y Pérez, el personaje de Herman Allan Padget”, explica Ochoa.

Walter Lobo es el prospector, “una especie de aventurero que logra ubicar las fuentes de petróleo en el mundo, una especie de mercenario”; Jean Navarro representa al Barón (“esos señores de la burguesía  que tienen casas y tierras que le venden a las transnacionales) y a Pedro. Finalmente, Gary Nazar es el Presidente y el Trapero -pepenador, reciclador de botellas de la calle-. Este último es que descubre toda la trama de la obra, que en la entrevista Ochoa nos explica con detalle.

Sentados en la sala de teatro con el elenco y su director, escuchamos algo inesperado. Como un homenaje, la loca principal recitará dos poemas de Clementina Suárez. “La más grande de las locas de este país”, asegura Tito, “la gran poeta en México, en Colombia, en Venezuela… Clementina es una gran poeta, la gran loca de nuestra época”. Tito nos habla un poco de la obra en la siguiente entrevista:

Presencia Universitaria: ¿De qué trata la obra? ¿Qué va a ver el Público?

Tito Ochoa: Mira, la obra fue escrita en 1943 por el escritor francés Jean Giraudoux, un escritor muy importante en su época. La obra fue estrenada en 1945 por uno de los grandes directores del teatro francés de su época y representa, para mí, una ruptura y un punto de equilibrio entre lo que significaron las vanguardias del teatro europeo en esa época. Es una síntesis entre toda la generación de lo que significó el teatro del absurdo, el surrealismo, con elementos del teatro épico de Bertolt Brecht, todo lo que en ese momento estaba en discusión en Europa. Hay que remontarse a 1950, cuando surge “La Cantante Calva”, que da inicio al teatro del absurdo y la obra de Giraudoux casi anuncia ese teatro.

¿A qué responde la elección de Teatro Memorias con “La Loca de Chaillot”?

Es un reto artístico que implica la puesta en escena de varios discursos estéticos: hay elementos del absurdo, surrealistas, del teatro épico, teatro político y del teatro romántico. Es decir, es una obra que los críticos llamarían posmoderna, que incluye lo que llaman intertextualidad, una obra donde se pueden leer varios niveles discursivos. También está el otro componente, que para nosotros es fundamental, y es el problema del análisis que hace la obra, su pertinencia. Dibuja exactamente lo que pasa en este momento en nuestros países latinoamericanos a nivel político, a nivel social, a nivel cultural, a nivel económico.

¿Cuál es ese análisis que muestra la obra?

Las luchas de las fuerzas del mal frente a las fuerzas del bien. Decía un crítico en su época: “¿Cuáles son las fuerzas del mal? Las fuerzas del mal son aquellas que pretenden destruir el campo y convertirlo en grandes ciudades para decir que eso es el progreso”. Eso significa convertir toda nuestra cultura en cultura chatarra, convertir nuestros restaurantes, los propios, en parte de grandes franquicias donde se pierde la identidad de lo nacional. Borrar por completo las manifestaciones económicas y culturales de la clase media o de lo popular para convertirnos todos en una muestra de la globalización, donde todos consumimos lo mismo. La obra anuncia cómo las transnacionales están dispuestas a hacer lo que sea para eliminar por completo cualquier indicio de diversidad o cualquier indicio de manifestación cultural propia.

¿Cómo se desarrolla la trama?

Estamos viendo que en la obra aparecen tres personajes nefastos, con mucho poder económico y político que descubren que en el subsuelo de la ciudad, de esta ciudad en la que estamos viviendo, hay petróleo. ¿Qué crees tú que harían para adueñarse del petróleo?

¿Buscar adueñarse de la ciudad? Hay que encontrar una forma de sacar a la gente, ¿no?

Estos señores descubren que en el subsuelo hay petróleo y están las reservas más grandes del planeta. Lo que van a hacer es quitar a toda la gente de aquí, desalojarla. Pero la gente no se quiere ir y hacen lo mismo que están haciendo en Barra Vieja, en Tela, en Trujillo. Le meten los tanques a la gente, le meten la bomba y en la obra, exactamente estos tres personajes, ponen una bomba para que toda la gente se desaparezca completamente del mapa.

¿Y la Loca es quien desbarata todo?

Por eso se llama “La Loca de Chaillot”. La obra original se desarrolla en París, pero locos… ¿quiénes son los locos? Personas como usted y yo, personas comunes y corrientes, personas normales que tenemos un negocito, una salita de teatro, un espacio de venta de artesanías. También el mendigo de la calle, el que cuida el parqueo o el reciclador de la basura. Quien se le enfrenta realmente es la persona que nadie podría imaginar que lo haría: una loca y todos los que están alrededor de ella. Se parece a El Quijote peleando contra molinos de viento, es como una loca femenina, es un Quijote femenino.


El Teatro en Honduras es para los locos

Con esta introducción, todo el equipo de Teatro Memorias lanza una invitación a su última presentación del año. Ubicada a unos sesenta metros de “El Arbolito”, cerca del Mercado San Miguel, la sala ha tenido una actividad artística este año que podría pasar desapercibida en el centro histórico de Tegucigalpa.

“La Loca de Chaillot”, del dramaturgo francés Jean Girardoux, es el quinto montaje nuevo de este año en la Casa del Teatro Memorias. Bajo la dirección de Tito Ochoa se presentaron “Tengamos el sexo en paz” y “El Generalito”; mientras recibieron a su vez “Aquí no paga nadie” de Teatro Caja Negra y “Te juro Juana que tengo ganas” del Proyecto Escénico Kémé.

Cierran este año con una obra que los ha tenido en arduo trabajo, pero que los ilusiona. “Es bellísima, maravillosa, un delirio, una locura, pero maravillosa”, dijeron en diferentes momentos de la entrevista.

Planean para el 2015 dos estrenos con nuevas obras, volver a hacer la muestra centroamericana de teatro y presentar “Monólogos de la Vagina” para su segundo aniversario. “Tenemos planes, haya patrocinio o no haya patrocinio, nosotros tenemos nuestros planes”, sentencia Inma.

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