La migración, un fenómeno repetitivo con altos índices de reincidencia provocado por la inseguridad

Los investigadores Amelia Frank-Vitale y Sandra Amador presentaron estudio sobre deportaciones, inseguridad y migración circular en Honduras donde exponen como los deportados vuelven a migrar por causas de inseguridad y la poca oportunidad laboral en el país.

El estudio forma parte de la Colección 7 Migración y Desarrollo, proyecto liderado por la  Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) junto con la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y el Observatorio de Migraciones Internacionales de Honduras (OMIH) en el marco del proyecto “Fomento del empleo juvenil y prevención de la migración” del programa EURO+LABOR.

Los investigadores recogieron el testimonio de Ricardo, un joven que fue detenido por  agentes de migración de los Estados Unidos, después de 4 años de indocumentado en ese país, al ser deportado, les manifestó a sus amigos que solo venía a Honduras a saludar a su familia.

Ricardo llegó a Honduras en el primer vuelo de dos junto a más de 100 compatriotas el 23 de septiembre del 2019, en un día normal en el aeropuerto Ramón Villeda Morales de San Pedro Sula, Cortés.

Al salir del aeropuerto, el hondureño salió con destino a la casa de su tía, quería llegar de sorpresa, sin embargo, al llegar a la colonia “unos muchachos” se le acercan, lo suben a una mototaxi a la residencial donde vive su tía, lo desnudan, miran sus tatuajes y lo empiezan a interrogar “por qué venís acá”, después de responderles y explicar las razones de llegar de sorpresa, tiene “suerte”, la referencia de la tía funciona, por lo que lo sueltan con la advertencia de “cuidadito”.

Cuatro días después, Ricardo va de Honduras con rumbo a Estados Unidos de nuevo “su tía nos dice, me duele, pero no puede quedar aquí, estar acá es como estar encarcelado, no se puede salir de la casa, no puede trabajar, no se puede quedar”, citan los investigadores.

Poco después de entrar a México, lo balearon unos delincuentes que controlan un tramo de la ruta del tren de carga que utilizan muchos migrantes centroamericanos, lo hospitalizan en Tenosique, Tabasco por poco tiempo, los doctores deciden no quitar la bala que quedó en su pierna, cuando le dan de alta, él se dirige hacia el norte, el 23 de noviembre, dos meses después de salir de Honduras, Ricardo ya se encontraba de regreso en los Estados Unidos.

Al igual que este caso-estudio, miles de compatriotas deportados deciden retornar, bien sea por condiciones económicas o por huir de la violencia como es el caso de Ricardo, por lo que, en este contexto, los investigadores ofrecen algunas reflexiones preliminares sobre la experiencia de las personas deportadas.

Condiciones económicas

Cabe señalar que, de 2015 a la fecha, más de 300 mil hondureños han llegado deportados a su país de origen, quienes se encuentran con niveles de violencia y desempleo mucho más agudizados por lo que muchos creen que no pueden arriesgar sus vidas, situación que motiva a repetir la experiencia de migrar pese a que tampoco son bienvenidos en el país del norte.

Según el Banco Mundial, el 70% de la población vive en pobreza, la tasa de paro actual es la más alta de la década y 5 de cada 10 hondureños que trabajan están subempleados, es decir, ganan menos del salario mínimo establecido o trabajan menos horas del horario laboral normal.

“Las políticas económicas de desarrollo implementadas en Honduras históricamente, en su versión neoliberal, han despojado a las mayorías del bienestar social y económico en las últimas décadas”, indica el documento.

Violencia

A la par de esos indicadores económicos alarmantes, se encuentran los indicadores de violencia, donde en los últimos 10 años han superado con creces los números de la región y la media mundial.

La violencia pandilleril, como la definen los investigadores del estudio, es solo uno de los resultados de un complejo sistema que expulsa a las personas de sus lugares de origen.

Volviendo al caso de Ricardo, la violencia es la causa directa de su salida del país; sin embargo, “la violencia es también un efecto de la desigualdad social en el país más desigual de América Latina”, argumentan los investigadores.

De igual manera, manifiestan que la violencia en Honduras es multicausal, y cuenta con una diversidad de autores, entre ellos las maras y pandillas, pero también grupos de sicarios, cárteles de droga, grupos paramilitares o de vigilantes dedicados a la “limpieza”, y las mismas fuerzas policiacas, militares y estatales.

El documento redactado por Amelia Frank-Vitale y Sandra Amador expone el testimonio de Mariela, una joven residente en la colonia López Arellano de Choloma, Cortés, quien manifiesta que delincuentes y policías es difícil diferenciarlos, “uno no sabe que es y cómo son”, refiere. A su vez, argumenta estar convencida que muchas muertes de mujeres en la López Arellano son víctimas de la Policía Militar de Orden Público.

La Investigadora Elizabeth Kennedy realizó una compilación de casos en el 2015 basada en reportes de la prensa nacional y encontró que 35 personas deportadas fueron asesinadas en Honduras días después de su deportación (Agencia Reforma, México, 2015). Estos solo son casos reportados y documentados por la prensa ya que no existen datos oficiales.

“A uno le da mucho sentimiento porque nos dicen que no pueden llegar a su lugar de origen… si llegan, a la media hora están muertos, a veces los tratamos de apoyar para que puedan salvar sus vidas”, dijo en el 2015 Geraldina Garay del Centro de Atención Migrante Retornado-La Lima (CARM).

Al finalizar, los investigadores del estudio manifestaron que en el año 2017, una Oenegé  dio a conocer un informe que indica que las razones principales de la migración de los jóvenes es por los altos niveles de inseguridad en el país.

 

 

Noticias relacionadas:

Comentarios