Uno de cada cuatro hondureños ha sido víctima de la delincuencia en el último año, según ONV

Foto Delmer Membreño

El boletín infográfico número nueve sobre victimización, publicado esta semana por el Instituto Universitario en Democracia Paz y Seguridad (IUDPAS), a través del Observatorio Nacional de la Violencia (ONV), indica que durante el último año, uno de cada cuatro hondureños ha sido víctima de la delincuencia y cinco de cada 10 se sienten inseguros.

Según los hallazgos de la IV Encuesta de percepción ciudadana sobre inseguridad y victimización en Honduras, desarrollada a finales de 2029 por dicho ente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en los 18 departamentos del país, el 45.8% de las personas entrevistadas ha sido víctima entre dos y cuatro veces, frente al 54.2% que manifestó haberlo sido una vez.

Los departamentos con mayor incidencia, de acuerdo con el estudio, son Francisco Morazán, Islas de La Bahía, Choluteca, Gracias a Dios y Cortés, y la población más afectada son jóvenes entre 18 y 25 años. En el 72.6% de los eventos participaron uno o dos victimarios y en el restante 20.4% estuvieron involucrados tres o más, siendo el arma de fuego el principal instrumento utilizado por los delincuentes, y el robo, hurto y la extorsión son los principales delitos reportados.

En cuanto a los lugares de ocurrencia de los hechos delictivos, el 53.1% ocurrió en la calle, 14.4% en el transporte público y un 13.8% en la casa de habitación. Al respecto, como medida de prevención, muchos ciudadanos han optado por instalar muros perimetrales y candados en sus propiedades, salir acompañados o cambiar de horarios para movilizarse.

A pesar de la alta incidencia delictiva expresada por la población a través del instrumento que fue aplicado con el apoyo del Instituto Nacional Demócrata (NDI por sus siglas en inglés), solo un 22.4% interpuso la denuncia respectiva, frente a un 63.9% que prefirió no hacerlo debido a su desconfianza en el sistema.

Al respecto, el abogado criminalista Gonzalo Sánchez señaló que dichos flagelos ya no solo son un problema de las ciudades, sino también de las zonas rurales, debido a lo que llamó “efecto cucaracha”, es decir que, si los criminales están siendo perseguidos por un delito en determinado lugar, tienden a cambiar de escenario o a revolucionar en la figura delictiva o en la forma de comisión de esta.

Desde la perspectiva sociológica, mientras tanto, las causas de la incidencia delictiva y del nivel de desconfianza de la población en las autoridades de seguridad y justicia están relacionadas con varios factores, entre ellos el de la corrupción y la impunidad.

En palabras de Sánchez, las organizaciones criminales además del poder económico tienen armas y logística e incluso cuentan con “el padrinazgo” de altos funcionarios, imposibilitando acciones concretas en su contra, por lo que lamentó la falta de una política tendiente a ponerle fin a dichas estructuras, más allá de la depuración policial y la captura de delincuentes de bajo nivel, en lugar de los jefes y cabecillas.

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