Vivimos crisis, pero estamos vivos

La experta recomienda pensar en la familia y en el futuro.

La experta en psicología clínica, Patricia Mackay, en uno de sus más recientes escritos manifiesta que las últimas dos semanas han sido tiempo de desesperación y dolor para muchos que han sufrido pérdidas de familiares, negocios y colaboradores valiosos; conviviendo con el temor del contagio y de contagiar a la familia.

Según la docente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, el panorama es un conjunto de variables y factores que angustian y entristecen. El encierro y el aislamiento dan sendas vapuleadas por la carencia afectiva, por la soledad y la falta de oxitocina. Los niños no son la excepción a estas vivencias.

“Los trastornos de personalidad en descompensación, los trastornos de ansiedad y secundarios a trauma protagonizan fuertes y frecuentes episodios. Se piensan las peores sentencias y conclusiones”, manifiesta la experta.

Enfatiza que los pensamientos guían a los sentimientos que desencadenan nuestras conductas, lo que lleva a caer en trampas cognitivas, una de las peores ideas que corretean en detrimento es apartarse de la vida, intentar o consumar un acto suicida.

Esta trampa fatal como lo denomina Mackay, es pensar que, si se quita la vida, todos los problemas desaparecen, sin embargo, esta es una falsedad. “Si te matas, los problemas y carga económica que sufrirá tu familia serán enormes”, sentencia.

La experta en psicología clínica recalca que el pensamiento suicida como una salida permanente para problemas situacionales no es respuesta; es trampa, falsedad, depresión “vivimos tiempos de pandemia, vivir se convirtió mucho más que un hecho natural, es el máximo obsequio, tesoro preciado”.

“Piensa, sí, piensa, pero para valorar la libertad de movimiento, el beso que das a tus hijos al despedirlos para la escuela; recuerda los largos abrazos a tu madre, las charlas con tu padre, el cafecito con los amigos, los aleros, con quienes alimentas recíprocos afectos y simpatías, valora ir al mercado los sábados, cuando percibes el olor del mango que acercas a tu cara, el color trópico y la textura pespirense”, aconseja.

Mackay deja en claro que lo que ahora vivimos pasará, recalca que la historia enseña que similares y peores eventos ha vivido la humanidad, y de todos ellos se ha salido.

Llamó a no desesperarse, por lo que no se puede controlar (para poner un ejemplo, la vacuna a disposición), pero aconseja poner toda la energía y el pensamiento en lo que sí se puede controlar, el amor, las ansias de superación, el cuidado propio y el de las familias.

La psicóloga afirma que comprende “soy humana, pienso, siento y reacciono en variedad de conductas. Porque te comprendo puedo ayudarte, mis colegas psicólogos pueden ayudarte, no tengas pena de llamar a las propuestas de ayuda gratuita que, a lo largo del país, de gremio y de institucionalidad, están disponibles”.

Al finalizar, la experta aconseja que si se pierden familiares, amigos, colegas, “sufra, llore, desahóguese, extrañe, pero no abandone la idea que en tiempo de muerte, usted tiene el privilegio de la vida.

 

 

 

 

 

 

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