DOCENTE DE LA UNAH-VS GANA PREMIO CENTROAMERICANO DE LITERATURA

19 de Febrero del 2015

Recientemente el jurado del Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo, anunció que el escritor hondureño José Raúl López Lemus es el ganador de la decimocuarta edición de dicho certamen. Con la obra «Sombra en el tintero», el novelista, originario de Cofradía y docente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula (UNAH-VS), se convierte en el primer hondureño que gana este premio.  

«Lo más importante de este galardón, creo yo, es que me abre la posibilidad de ser leído en Centro América, de que tal vez pueda conseguir publicar un libro con una editorial importante. Los premios, en lugares como nuestro país donde se promociona muy poco las letras, son nuestra única salida hacia el extranjero», comentó el profesor de literatura a Presencia Universitaria.

El certamen es un homenaje a Mario Monteforte Toledo (Ciudad de Guatemala, 15 de septiembre de 1911 - 4 de septiembre de 2003), quien fue un escritor, sociólogo y político guatemalteco. Diputado, presidente del Congreso y vicepresidente de Guatemala en la década de 1940; Mario Monteforte vivió 35 durante años exiliado en México, donde dio clases en la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Monteforte Toledo escribió once novelas, cinco volúmenes y una antología de cuentos, así como otra antología de obras teatrales, cinco obras sobre plástica, cuatro de cultura general, doce de sociología política y más de 3,500 artículos escritos para diversos periódicos.

Entrevista

José Raúl López opina que la narrativa hondureña parece haberse quedado atrás con respecto al resto de la región, «para superar ese «letargo» en el que se ha caído, la narrativa nacional debe reinventarse».

Presencia Universitaria entrevistó a José Raúl López para conocer cuáles son los desafíos de la literatura nacional, y los retos de la academia para aportar en esa «reinversión» de las letras hondureñas.

Presencia Universitaria (PU):Recientemente usted ganó el XIV Premio Centroamericano de Novela Mario Monteforte Toledo que cada año se entrega en Guatemala, con la novela «Sombra en el tintero», ¿qué representa este premio para su carrera como escritor?

José Raúl López (JRL): Un premio como ése solo puede representar muchas oportunidades. Claro, para ello hay que sacar provecho de los espacios que abre. Por ejemplo, debería conducir mi formación de escritor a otro nivel, a uno en el que deba ser más consciente de mi trabajo con la literatura. Pero lo más importante de este galardón, creo yo, es que me abre la posibilidad de ser leído en Centro América, de que tal vez pueda conseguir publicar un libro con una editorial importante. Los premios, en lugares como nuestro país donde se promociona muy poco las letras, son nuestra única salida hacia el extranjero.

(PU):¿Cuál es la propuesta literaria que presenta la novela?

(JRL): Sombra en el Tintero se construye como un juego con el lector, con la realidad conocida, con la misma literatura. Trata de seguir el mismo proceso de una novela policiaca aunque se diluya tempranamente en una estructura bastante simple, es decir, que no alcanza a lograr ese objetivo por más que se fuerce el argumento hacia la investigación. Es una mezcla, a veces sin orden, de sueños, visiones fantásticas, correos electrónicos, crímenes, desapariciones y voces que hablan desde otros tiempos, desde la infancia del protagonista sobre todo. En medio de ese caos aparentemente sin sentido, se erige la historia de un insignificante profesor de español que trata de vivir su vida alejado de sus semejantes.   

(PU):A criterio del jurado, la novela contiene recursos del jazz y del cine en su narrativa, ¿cómo y por qué incorporó estos elementos?

(JRL): No solo del jazz y del cine, la trama de la novela también se sustenta en los recursos del internet. Me gustaría poder argüir que es parte de un experimento que se me ha ocurrido a mí, pero la verdad es que esos elementos ya hace tiempo han sido incorporados a la narrativa en todas las latitudes. Por mi parte, lo que trato de hacer con ello, tal vez, porque a veces ni el mismo escritor está seguro de lo que hace, es presentarle al lector un enfoque diferente del mundo. Éste puede observar cómo la realidad se transforma si solo le cambiamos la fotografía. Tampoco sé si eso es importante o decisivo en la novela.    

(PU):En Honduras el género literario de la novela está rezagado, ¿a qué se debe?

(JRL): Sin estar seguro de lo que les pasa a la mayoría de los autores, considero que se escribe poco  en nuestro país debido a la indisciplina e informalidad que campea entre los que saben hacerlo. Digo falta de disciplina porque no creo que se trate de falta de imaginación. Se percibe mucha pereza en nuestro ambiente, siempre estamos dejando para mañana lo que podemos escribir hoy. También, tal vez se deba a que los escritores nacionales no somos lo suficientemente arriesgados, o porque algo falta en nuestra formación. Pasa en la mayoría de los casos que nos proponemos escribir sin haber leído lo suficiente, y en medio del proceso creativo nos damos cuenta de que no estábamos preparados para ello. Menuda sorpresa, descubrir a medio camino que teníamos muchas falencias y debilidades y que eso no se cura con nada que no sea la lectura. 

(PU): Originario del área del Valle de Sula y viviendo en San Pedro Sula, ¿cómo es ese contexto para llevar a cabo una vida como escritor?

(JRL): Estamos claros que el ambiente de la ciudad y, por extensión, el de toda la zona norte, no ayuda mucho que digamos en los procesos creativos. Las razones son harto conocidas. San Pedro Sula no ha tenido nunca una tradición literaria, no se han abierto los espacios necesarios para que afloren las manifestaciones del espíritu. Es una ciudad laboriosa con gente trabajadora, como suelen decir los medios, pero no se encuentra por ningún lado el ambiente propicio para la creación artística. Tiene muy pocas bibliotecas y librerías para la cantidad de habitantes, no hay lugares adecuados para la discusión o las tertulias, además de la apatía que muestran sus autoridades para promover la cultura. En un ámbito así, hay que hacer milagros para producir un poco. Sin embargo, en la actualidad, estamos siendo testigos de un posible resurgimiento intelectual; nos encontramos ante una efervescencia creativa que ilusiona. Una nueva generación de escritores comprometidos con la literatura está intentando cambiar ese pasado.

(PU):Usted es docente de la Carrera de Letras en UNAH-VS, ¿qué balance hace de los jóvenes estudiantes, cuáles son sus tendencias, motivaciones y particularidades de los hondureños que estudian esa carrera?

(JRL): En la respuesta anterior señalé que se percibe, por lo menos, una pequeña agitación en el ámbito literario de la ciudad de San Pedro Sula y, precisamente, es la Carrera de Letras de la UNAH-VS, la responsable de ello, porque ha abierto los espacios de discusión y el análisis necesario para que los estudiantes pueden depositar allí, como se dice, sus inquietudes. La carrera ha aumentado su aforo estudiantil y posee una notable cantidad de muchachos que se deciden por la buena literatura. Muchos de ellos bien actualizados, excelentes lectores y con una formación humanística loable. Creo que ya se cambió esa idea abstrusa de que se estudiaba letras para dar clases en los colegios o en la misma universidad, por una diferente en la que los estudiantes están conscientes de su papel de creadores. Para muestra, en el año 2011 se publicó una antología de la nueva narrativa hondureña y la mayoría de los autores eran exalumnos o catedráticos de la Carrera de Letras.

Lo importante aquí, es aclarar que la Carrera de Letras de por sí, no está pensada para producir escritores. Estamos en un proceso de actualizarla, de  certificación, en la búsqueda de alternativas viables que motiven a los estudiantes a escribir. Pero más importante que eso, se trata de facilitarles las lecturas correspondientes y los criterios adecuados para que por su propia cuenta desarrollen sus inquietudes.

(PU):¿Qué retos identifica que debe enfrentar la narrativa hondureña, para mejorar su calidad?

(JRL): Reinventarse, o en su defecto, reinventar lo que se estaba haciendo, o como se estaba haciendo. No debería ser yo quien lo diga, porque apenas he ganado un premio y publicado un librito de cuentos, pero la narrativa nuestra parece haberse quedado atrás con respecto al resto de Centro América. Considero que debemos salir del letargo en que hace tiempo hemos caído y en el que parece que nos encontramos a gusto. La fórmula para lograrlo proviene de los mismos libros, de las obras que decidamos leer. La tecnología ha venido a acercar las distancias, ahora podemos saber lo que se produce en Europa o Estados Unidos en el mismo momento en que se produce, por qué no aprovechar esas ventajas y cambiar lo que leemos o cómo lo leemos. Es una decisión que cada uno puede tomar por su cuenta.   

(PU): ¿Qué proyectos literarios tiene actualmente?

(JRL): Estoy en proceso de escribir una novela que trata sobre la tecnología, sobre los usos y abusos de la red. Cómo los jóvenes tratan de compensar sus vacíos espirituales enajenándose con internet y las nuevas herramientas. No sé hasta qué punto pueda lograr eso, porque además he proyectado que debe ser una novela bastante extensa. Pero mientras alcanzo a terminarla, quiero ver la posibilidad de publicar otro libro de cuentos, Perro Adentro se intitula, y trata sobre diversos temas de actualidad, sobre todo la violencia.



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