UN MIMO EN HONDURAS

22 de Diciembre del 2013

Desde niño quise hablar con los Mimos, pero nunca uno quiso hablar conmigo. Yo quería saber sobre sus caras y guantes blancos, sus camisetas a rayas y extraños pasos, todo sobre sus rostros divertidos. Años después, descubrí que gente como Chaplin, Michael Jackson y un hondureño en especial, eran pequeñas partes de la gran explicación; aprendí entonces sobre una enorme fuerza llamada “Silencio”.

El hondureño de la historia se llama Leonardo Montes de Oca, el Mimo más importante de la historia de Honduras (y de Centroamérica para muchos), cuarta generación en la “dinastía” de artistas Montes de Oca y un experto en el Arte escénico de la Pantomima que sí quiso hablar conmigo, para plasmarlo en Presencia Universitaria.

¿Qué es un Mimo, y cuál es el resumen de su historia?

Hubo un tiempo en el que no existía la Palabra, nuestras versiones de seres humanos menos evolucionados estaban “limitadas” a comunicarse con el cuerpo y el rostro; los signos eran las letras, las manos la voz. Fue el tiempo en el que el Silencio y el Verbo preparaban una gran guerra, fue quizá el mejor tiempo para los Mimos.

“Un Mimo es aquel/aquella artista que expresa el pensamiento por medio de los gestos y el movimiento facial y corporal. La Pantomima es el Arte Dramático enfocado en representar una historia a través del mimo”

Dice Leonardo, y lo afirman las fuentes, que el arte del Mimo tal y como lo conocemos, empezó en Grecia, que fue el escritor Sofrón de Siracusa el primero en teorizar (cerca del 400 a. n. e.), que en el camino decidieron usar máscaras y trajes, que fueron traídos a Roma para danzar en el gran circo, que eran espías de muchos reyes paranóicos, que los llamaban llamados bufones o Arlequines, que los contrataban en las procesiones para cantarle las virtudes a los muertos mientras otros Mimos marchaban a la par para desacreditarlos, que los persiguió la Santa Inquisición por “herejes”, y que incluso hubo un Papa que los prohibió y desterró para que descansaran por largos años en tierra de nadie.

Algunos de estos artistas emigraron a Francia a finales del siglo XVI, ahí comenzó la modernidad.

Ettien Decroux (Francia, 1898-1991) es considerado el padre del Mimo moderno, se dedicó a la investigación del movimiento, al redescubrimiento del Mimo clásico y el desarrollo de un verdadero arte dramático. Formuló teorías y enseñó, entre muchos, a tres grandes de la historia universal: Marcel Marceau, Jean Louis Barrault y Frederik Vanmelle.

Mientras Marcel Marceau se convertía en el más grande Mimo de todos los tiempos (a la altura de Chaplin, quien utilizó elementos del Mimo para crear su personaje Charlot), Jean Louis Barrault impulsaba juanto a su esposa un dúo teatral de fama mundial, y el tercero, Frederik Vanmelle, viajaba a América, para encontrarse, entre otras cosas, con nuestro personaje principal, Leonardo.

(Michael Jackson dijo cierta vez que al ver a Marcel Marceau haciendo el famoso número “Marcha contra el viento”, se inspiró y le dio forma a su conocido paso, el “Moonwalk).

A finales de los 70's Leonardo Montes de Oca viaja con el “Grupo Teatral Testimonio” a un festival en Culiacán, México. El evento termina y el Mimo de nuestra historia decide quedarse para encontrar lo que su País jamás le ofrecería (cuenta él que se quedó con 20 dólares). Se matricula en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la Licenciatura en Arte Dramático y se convierte en alumno de Frederik Vanmelle, con quien conoce el arte de la Pantomima. Cinco años duró la formación, más de seis hora de entrenamiento diarios fueron la regla.

En una obra llamada “Los Pájaros”, Frederik Vanmelle y Leonardo Montes de Oca actuaron juntos, además pudo conocer a los imborrables números de Marcel Marceau y a muchos de los grandes que teorizaban sobre el nuevo arte en moda: La Pantomima moderna.

(Las manifestaciones mímicas culturales de las étnias Lencas, Mayas, Tolupanes y Pech, entre otras, se pueden encontrar en las huellas arqueológicas precolombinas y en muchas expresiones que se conservan hasta hoy en día, basta con observar sus rituales religiosos para darse cuenta.)

Cuando Leonardo regresa a Honduras convertido en un académico de la Pantomima, descubre que algunos ya han puesto las primeras piedras; Isidro España (1967), Moisés Landaverde (1970-1986), y el profesor Maclean en Tela (1970), para citarlos.

Sin embargo, su preparación en México lo posiciona rápidamente como el más connotado de todos, hablando estrictamente de la Pantomima. En 1984 crea la asignatura de Mimo y Pantomima en la academia Nacional de Arte Dramático “Santiago Tofee”. De esta academia y esta asignatura surge un movimiento en Tegucigalpa y surgen grupos como “Los Cacharros”, “Los locos del escenario”, “Mimo-Teatro El Ropero”, “Hugo y Moncho” (Santa Bárbara), “Juan Ramón Gradeli” y “Teatro Medardo Mejía” (San Pedro Sula). Fue también maestro de la Escuela de Teatro durante 4 años.

“Vine a mi País con la idea de enseñar el Arte de la Pantomima y ahora no solo tengo cientos de hijos Mimos, tengo cientos de nietos...”

Actualmente Leonardo dirige un grupo de Teatro y Mimo llamado “La Guatusa filosófica” y sigue dando clases de Pantomima por todo el País. Él me quizo hablar y me contó sobre el resurgir de la Pantomima en América Latina, sobre el 5to encuentro de Mimos hondureños que pronto organizará, sobre sus números inéditos y sus guiones de cine silente. “El cine puede ser una vía con bajos recursos para regalarle el Mimo a toda Honduras”, recalcó.

 

“Un Mimo es como un Músico; maneja ritmos, crescendos, pausas, aceleraciones, etc. Pero hay que aprender a comprender el silencio, ya que la mayoría del tiempo estamos en silencio”. Leonardo Montes de Oca.

“El silencio es una fuerza musical, un alo poético, una fuerza que irradia de cada gesto y de la suspensión del espacio, de los ritardandis, de las quiebres, del tiempo que se desliza y se inscribe en el alma del Público”. Marcel Marceau (La fuerza del Silencio).

 

--------------------


Nota del autor:
Como parte de esta investigación incluyo un cortometraje elaborado con fines didácticos.

Dirección: Pavel Núñez
Guión: Leonardo Montes de Oca
Actuación: Liure Montes de Oca
Fotografía: Delmer Membreño
Edición: Joshua Cruz
Asistencia de producción: Jorge Ramírez 



Noticias Relacionadas