UNAH RINDE TRIBUTO A GUILLERMO ANDERSON, EL MÁS GRANDE EXPONENTE DE LA MÚSICA HONDUREÑA

1 de Febrero del 2017

Por: Alex Fabricio Paz

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“Si hasta el árbol más grande una vez fue semilla, a cada esfuerzo algún día le llegará su canción”, fragmento de la canción “Cualquier lugar”, de Guillermo Anderson.

Anunciando la llegada del crepúsculo, el reloj marcaba las cinco de la tarde, hora estipulada para rendirle homenaje al más grande exponente de la música hondureña, y fue así que poco a poco las personas ingresaban entusiasmadas al Auditorio Jesús Aguilar Paz, ubicado en el edificio I1 de la Facultad de Química y Farmacia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

El homenaje fue organizado por la Junta de Dirección Universitaria (JDU) y la Dirección de Cultura, donde se hicieron presentes Rocío Anderson (hija del cantautor), la señora rectora Julieta Castellanos y los funcionarios académicos: Aleyda Romero, Mario Hernán Mejía, además los artistas invitados Rómulo Castro (panameño) y Leonel Alvarado (poeta hondureño).

“Con el sol de un abrazo” se denominó el concierto en honor a Guillermo Anderson, quien nació en La Ceiba, Atlántida, un 26 de febrero del año 1962. Este gran cantautor, con su música, expresaba su amor a Honduras tocando temas sociales, íntimos, personales y deleitando con sus cantos reflejaba la belleza de nuestro país. Guillermo enriquecía su música con la mezcla de ritmos tradicionales de la etnia garífuna como la “parranda” y la “punta”, ritmos conocidos en el caribe.

Es difícil hablar de la música hondureña sin mencionar a Guillermo Anderson, quien acompañado de su voz, guitarra y junto a sus músicos celebraban el amor, la naturaleza y la vida en la tierra del indómito Lempira. En sus producciones ponía de manifiesto su riqueza, talento y versatilidad, mezclando todas las influencias sin seguir un patrón determinado en su estilo. 

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Las palabras de bienvenida al homenaje póstumo estuvieron a cargo de la máster Aleyda Romero, luego se dio a conocer un breve perfil de Guillermo Anderson. Minutos después la hija del gran artista hondureño recibía un obsequio y reconocimiento en honor a su padre. Mientras tanto, por haber rendido un homenaje póstumo, la señora rectora Julieta Castellanos agradeció a los artistas Rómulo Castro y Leonel Alvarado.

Estos deleitaron al público con un sinnúmero de canciones y poesías que ambientaban el Auditorio, las personas presentes agradecían cada pieza de los artistas con aplausos, gritos y júbilo. La atmósfera musical era amena, la voz de Rómulo Castro deleitaba a más no poder y su esfuerzo en sus melodías parecían ecos musicales, cuyo objetivo era que sus canciones llegaran al cielo donde está el gran Guillermo Anderson.

“Mi papá creía en la juventud y hoy quiero agradecer a todos los que están presentes en este lugar para acompañar a mi familia y poder llevar cabo el sueño de mi padre, que era que la música en Honduras siguiera creciendo, expresó Rocío Anderson, hija del cantautor.

Por su parte Rómulo Castro manifestó: “Llegué a Honduras no a despedir, sino a convocar la memoria de lo que fue Guillermo, este gran hombre que se fue antes de tiempo dejando un gran vacío en la música hondureña y en general en toda la música de Centroamérica”. 

Anderson puso en alto el nombre de Honduras a nivel internacional con su talento musical. Inspirado en su alegre puerto caribeño de La Ceiba, su ciudad natal, combinó percusiones con sonidos contemporáneos. Guillermo Anderson era un embajador de la música hondureña, se gradúo en Letras con énfasis en Literatura Hispanoamericana de la Universidad de California en Santa Cruz, Estados Unidos, en 1986, donde también realizó estudios de teatro y música.

Entre los éxitos más destacados están: "El encarguito", "El tesoro que tenés", "Pobre marinero" y "En mi país", este último es considerado un himno alternativo en Honduras. Sus canciones dedicadas a los niños son cantadas en las escuelas públicas del país.

Guillermo Anderson deja un legado para todo el mundo, en especial para los hondureños, un artista como él es difícil de encontrar y parafraseando su frase de darle “play a la esperanza”, debemos tener el sentido de pertenencia de esta tierra bella y espectacular llamada Honduras.

                                                                                                                                                                                             

  

 

 

 



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