LOS ACCIDENTES DE TRÁNSITO, UN REFLEJO DE LA IRRESPONSABILIDAD GENERAL

19 de Abril del 2017

En una concurrida calle, un  taxista estaciona su vehículo cortando el paso de una moto. Al verse segado su camino, el motociclista decide acelerar su marcha para alcanzar la luz verde del semáforo y evitar quedar atrapado en el tráfico. Al realizar esta acción evita estar envuelto en una embotellamiento, pero la arriesgada acción provoca la colisión con un Sedán rojo que realizaba su normal marcha por la vía.  En el aparatoso accidente perdió la vida un joven de 34 años, que dejó a dos niños y una esposa que esperaban ansiosos su llegada en un centro comercial.

Al leer entre líneas la pequeña historia de inicio, podemos señalar dos cosas: el irrespeto a las señales de tránsito es muy frecuente en Honduras, y las acciones tienen una repercusión que en muchos casos resulta mortal. Este pequeño análisis es necesario contrastarlo con las recientes estadísticas del Hospital Escuela Universitario (HEU), ya que el 50% de las emergencias atendidas fueron causadas por accidentes de tránsito durante el transcurso de la semana santa.

Las estadísticas del Hospital no deben ser analizadas como un efecto de la casualidad, ya que de acuerdo a cifras del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), en el 2015, unas 1,331 personas perecieron por eventos de tránsito, en promedio se estima unas 4 víctimas por día, datos que durante el 2016 se mantenían con alarmantes similitudes.

No obstante, al hablar de cifras nacionales debemos señalar las mundiales: se estima que  más 1.24 millones de personas mueren anualmente a consecuencia de accidentes de tránsito; siendo esta la novena causa de muerte después de enfermedades cardíacas y cancerígenas, pero la situación vial en el país se vuelve preocupante cuando sus cifras se asemejan a la de enfermedades mortales.

El aumento de las muertes por accidentes de tránsito puede deberse a muchas consideraciones, como el consumo de bebidas alcohólicas o el simple descuido; pero de acuerdo al escritor James O'Malley, existe una peculiar correlación de las víctimas con la corrupción de su gobierno; para su aseveración, el académico señala ejemplos como los de Tailandia, país con la tasa más alta de muertes y donde la corrupción se ha vuelto un problema endémico. El reflejo de este argumento parece carecer de solidez; pero si lo analizamos detenidamente no se encuentra fuera de la realidad, ya que los países donde existe corrupción, se caracterizan por contar con mala señalización, pésimo estado de carreteras y poca educación vial, problemas que no se resuelven por causa del mal uso de los fondos públicos.

El tema de sus causas debe ser estudiado de acuerdo a las condiciones del país, pero el análisis de O´Malley sí permite entender un poco algunas consecuencias de la corrupción. Sin embargo, selañar las causas sin mencionar las consecuencias puede resultar poco productivo, ya que muchos autores indican que estos eventos no solo producen daños directos a la salud, también producen secuelas físicas y psicosociales, que en países industrializados se traducen en más daños económicos, mientras que en países en desarrollo se trata de personas.

En ese sentido, los daños colaterales de los accidentes de tránsito son un reflejo de una irresponsabilidad de muchos niveles tanto para los conductores que deciden no seguir las señales de tránsito, de quienes no denuncian los actos, de los peatones que no realizan un debido cruce, del gobierno al no invertir en infraestructura y la educación vial, y de todos por actuar de forma irresponsable cuando se utilizan las vías de comunicación.

 



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