PRESENTAN LIBRO SOBRE MOVIMIENTOS SOCIALES EN EL SALVADOR DESDE 1925 HASTA 2010

6 de Diciembre del 2015

Paul Almeida ha estudiado por más de veinte años los movimientos sociales en El Salvador. Sus estudios lo llevaron a publicar el libro Olas de movilización popular: movimientos sociales en El Salvador, 1925-2010, editado en español por la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA) de El Salvador.

El libro fue presentado en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en una conferencia organizada por las carreras de Historia y Sociología en la Facultad de Ciencias Sociales. En su presentación Yesenia Martínez y Eugenio Sosa, docentes de ambas carreras respectivamente, destacaron el abordaje del estudio desde la metodología de la sociología histórica.

La presentación de Almeida se basó en las olas de protesta que sucedieron en El Salvador entre 1925 y 2010. Su tesis se basa en la teoría que los movilimientos populares surgen con características diferentes en períodos de liberalización, intimidación o globalización del sistema político.

Premisas

"Las olas de protesta son definidas como una beligerancia popular por muchos grupos y movimientos sociales múltiples, que en algunos momentos son pacíficas o no violentas y en otros son revolucionarias o radicales", explicó el sociólogo en la Sala Ramón Oquelí de Ciudad Universitaria. En Honduras, ejemplificó, este tipo de olas de protesta se observaron recientemente a partir del golpe de Estado en 2009 y hasta 2011.

Para Almeida los gobiernos autoritarios reducen el potencial de la actividad de los movimientos sociales, pero cuando estos gobiernos tienen períodos de liberalización política, crean condiciones favorables para la fundación y expansión de asociaciones y organizaciones. A su vez, estos permiten la vinculación no solo de individuos sino de grupos previamente aislados.

El académico explica que la apertura política que los gobiernos autoritarios brinden en ciertos períodos permite primero las protestas no-violentas "que reclaman cambios moderados en las políticas referentes a nuevas ventajas o a la prevención de la pérdida de los beneficios ya existentes". Si los estados responden a estas presiones negando los derechos básicos de la población, "están radicalizando a las organizaciones subalternas y a sus formas de agrupación heredadas de los períodos anteriores de liberalización, creando las condiciones para la movilización a través de la intimidación".

De esta manera resulta una protesta radical, disruptiva y violenta, cuyas manifestaciones se observaron con mayor definición e incidencia en décadas anteriores. Sin embargo, en la actualidad se observan más libertades para las asociaciones y organizaciones que centran sus reclamos sobre políticas económicas relacionadas con la globalización. La acción colectiva, para el caso, también podría verse inducida por esta.

El Salvador

Desde que inició su estudio de las movilizaciones sociales en El Salvador, Paul Almeida recabó datos en bibliotecas, archivos históricos y hemerotecas de diferentes ciudades y comunidades. Observó que entre 1916 y 1932 se encontraban datos de pocas movilizaciones (en un contexto de estado de sitio). "A partir de 1927, con el presidente Pío Romero Bosque, hubo una liberalización política que resultó en una expansión de asociaciones de la sociedad civil", apuntó.

20151206 Paul Almeida 02

Si la mayoría de las movilizaciones, cada vez mayor en número y cuyos registros en periódicos o memorias, eran pacíficas al inicio de la liberalización, para 1930 empieza a observarse en los documentos que terminan en episodios violentos y este período culmina con el levantamiento armado de 1932. Entonces hubo una masacre que, en cifras oficiales, contabiliza cerca de 25 mil personas muertas en diferentes municipios del país.

Almeida observa que si hubo movilizaciones por liberalización entre 1927 y 1930, las movilizaciones que siguieron antes del levantamiento fueron por intimidación. Esto, comparado con el periodo comprendido entre 1933 y 1961 muestra que no hay olas de protestas per se, aunque si hay manifestaciones: una huelga de brazos caídos en 1944, una huelga contra la represión en 1946, movilizaciones obreras y universitarias entre 1950 y 1952, y movilizaciones de la sociedad civil entre 1960 y 1961.

Es entre 1962 y 1972 que Almeida observa una apertura política del Estado con la legalización y expansión de muchas organizaciones como las universitarias, obreras o de la sociedad civil. En esos diez años, por ejemplo, la comunidad estudiantil de la Universidad de El Salvador (UES) se cuadruplicó y Almeida llegó a contabilizar hasta 70 huelgas por año al final de ese período, así como un número creciente de manifestantes.

20151206 Paul Almeida 03

Represión

A partir de 1972, el sociólogo analiza tres amenazas que derivan en el inicio de la guerra civil. El alto costo de la vida es una característica notoria entre 1973 y 1980, mientras se observan fraudes electorales en las elecciones de 1972, 1974, 1976, 1977 y 1978. Además, incrementa la represión del Estado frente a los movimientos disidentes.

Para el académico, es importante comprender por qué se radicaliza la sociedad hasta llegar a un movimiento revolucionario armado. Para ello, presta atención a las características del período entre 1977 y 1981. Sus gráficos muestran cómo se manifiesta la sociedad primero en organizaciones reformistas y en manifestaciones pacíficas, mientras que en la época de represión las masacres en diferentes lugares de El Salvador preceden a las organizaciones revolucionarias que se manifiestan y que finalmente estallan en la guerra civil.

 20151206 Paul Almeida 04

Después de este proceso, Almeida no observa olas de protesta sino hasta 1999, con movilizaciones caracterizadas por la globalización. Las huelgas ya no se dan tanto en el sector privado sino en el sector público, el tema de la privatización del Instituto Salvadoreño de Seguridad Social cobra vigencia y se observan más sectores organizados.

En la década de los noventa se debe tomar en cuenta que llega el neoliberalismo a la región y la población empieza a conocer las políticas neoliberales. Hay una democratización de los espacios para los viejos y nuevos movimientos sociales que hacen, en algunos casos, alianzas con partidos políticos de la oposición.

El sociólogo conluye que las olas de protesta necesitan una base organizacional en la sociedad civil. Estas organizaciones surgen durante períodos en que las políticas estatales permiten su formación y, si existe intimidación, los movimientos sociales usan las organizaciones remanentes en los retornos a las aperturas políticas. Además, la globalización neoliberal caracteriza las coaliciones entre sindicatos públicos, oenegés y partidos políticos de la oposición.


Paul Almeida es sociólogo por la Universidad de California y zus estudios de maestría y doctorado son en la misma disciplina. Recibió una beca Fulbright para una estadía de tres años en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), donde dará clases para el departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales. Para más información sobre Almeida, acceder a este enlace.



Noticias Relacionadas