LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA A DISPOSICIÓN DEL DESARROLLO DE HONDURAS

6 de Febrero del 2015

En 1962, Corea del Sur era un país empobrecido, pero ese mismo año a través de su primer Plan de Desarrollo Económico, planteó la investigación científica y la innovación tecnológica como pilares de su futuro. Cinco décadas después, Corea del Sur es lo que es a nivel socioeconómico, en parte por esa prospectiva.

Ese y el ejemplo de Singapur se recuerdan constantemente cuando se habla de la investigación científica y su vinculación con el desarrollo de los países.  Guardando todo tipo de distancias, el caso de Honduras es diferente, acá el Estado le destina menos del 0.3% de su presupuesto anual a la investigación científica, por ello las labores investigativas desde las universidades adquieren mayor relevancia.

La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) ha sido considerada históricamente como una institución de carácter docente, no obstante, esta situación se plantea revertir desde la Dirección de Investigación Científica y Posgrados (DICU), con el objetivo de dotar a la universidad mayor protagonismo investigativo.

Los retos son numerosos. Uno de ellos es definir cómo colocar la investigación científica que realiza la academia a disposición del desarrollo del país. Para dialogar sobre este tema, la DICU convocó un evento con especialistas en diferentes áreas.

Retos y estudios para tomar decisiones de desarrollo

Hugo Noé Pino, investigador, ex Presidente del Banco Central de Honduras (BCH) y ex Ministro de Finanzas,  fue uno de los invitados en el simposio. Durante su presentación destacó la ausencia de estudios cuando se toman decisiones públicas, «como funcionario público, uno siente la carencia de estudios alternativos, uno encuentra muchas propuestas de los organismos financieros internacionales, pero estos vienen con un contexto y marco determinado, que muchas veces obedecen a otras realidades; y uno no encuentra los análisis internos que le permitan contrastar esa información. Esto debe superarse», comentó.

Por su parte, el sociólogo Guillermo Molina Chocano, opinó que la universidad tiene el reto de hacerle frente a la compleja situación del país, «la sociedad ha cambiado, tenemos que conocer las nuevas realidades. Es probablemente más compleja, por lo que requiere enfoques multi, inter y transdisciplinarios. Tenemos que interactuar con todas las ciencias. La universidad está generando masas críticas que permiten esta complementariedad y creatividad, para dar respuesta a las problemáticas nacionales. Creatividad lleva a investigación, y ésta a innovación; y juntas llegan a competitividad».

Manlio Martínez, investigador hondureño, expresó su satisfacción al reconocer que la UNAH le asigna cada año un porcentaje presupuestario dedicado a la investigación científica, «tenemos que recuperar el rol de la universidad en la conducción del pensamiento del país. Señalar los caminos de desarrollo, para lo cual la investigación es fundamental. El desarrollo le exige mucho más a la investigación científica. La UNAH debe especializar sus centros regionales, que no repitan lo que se hace en Tegucigalpa, se deben crear unidades tecnológicas según las regiones. No debemos centralizar el conocimiento», indicó.

Transferir las investigaciones

Leticia Salomón, directora de investigación científica y posgrados de la UNAH, resaltó los retos que expusieron los especialistas durante el evento y comentó el proceso que institucionalmente se lleva a cabo.

«La idea es saber cómo transferir el conocimiento, cómo hacer llegar la investigación a distintos ámbitos. Es importante eliminar la desconfianza mutua que hay entre la UNAH y el Estado. Desde el Estado se le ve como una academia muy divorciada de la realidad, y desde la universidad se les ve con mucha suspicacia a los funcionarios de Estado. Esto es tema de debate a nivel latinoamericano, pero hay que romperlo», comentó.

La socióloga expresó que se debe ir más allá del diagnóstico, «en todas las ciencias estamos acostumbrados a diagnosticar y describir, pero hace falta dar un salto más, tener una visión en perspectiva. Interpretar los datos para ver hacia dónde vamos y proponer alternativas. No podemos seguir repitiendo datos. Eso nos toca hacer a los investigadores para tener mayor incidencia».

También explicó que la DICU lidera un proceso para diferenciar las maestrías académicas con las  profesionalizantes. «Además tenemos que empezar a hacer una sabia distribución, entre investigar para publicar o investigar para patentar. Son dos cosas diferentes»,  indicó.

 



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