21 de septiembre, Día Internacional del Alzheimer, un problema que va en aumento

Cifras oficiales indican que en el país hay por lo menos 20 mil pacientes diagnosticados.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la enfermedad de Alzheimer es la forma más común de demencia y acapara entre un 60% y un 70% de los casos, por ello desde varios años estableció el 21 de septiembre como el Día Internacional del Alzheimer, con el fin de concienciar y ayudar a prevenir esta enfermedad mental. 

Datos recogidos de la Alzheimer's Disease International (ADI) indican que hay en el mundo 50 millones de personas con demencia, dos de cada tres de estos casos están causados por el Alzheimer, en el cual la demencia representa el estadio final de la enfermedad. Se estima que para el año 2050 el número de personas con demencia ascenderá a 131.5 millones.

En tanto que cifras oficiales indican que en el país hay por lo menos 20 mil pacientes diagnosticados, pero según las estimaciones de expertos, las estadísticas no reflejan la realidad del padecimiento, ya que hay algunos pacientes que no han sido diagnosticados y pasan imperceptibles.

“Es una patología que se padece en la adultez mayor y es una enfermedad neurodegenerativa (demencia), esto significa que afecta las neuronas del cerebro de forma progresiva, dañándolas hasta el punto en que dichas neuronas mueren poco a poco; esta muerte neuronal provoca la aparición de síntomas cognitivos, cambios del estado de ánimo y cambios en la personalidad”, expresó la máster María José Irías, docente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) al referirse a la enfermedad.

La OMS reconoce la demencia como una prioridad de salud pública. El primer Día Mundial del Alzheimer se celebró en 1994 y desde 2012 la ADI decidió extender la conmemoración por todo el mes de septiembre, y así se consignó el Mes Mundial del Alzheimer.

La enfermedad de Alzheimer fue descrita por primera vez por el neurólogo alemán Alois Alzheimer, es una enfermedad física que afecta el cerebro. Se define como una enfermedad mental incurable que va degenerando las células nerviosas del cerebro y disminuyendo la masa cerebral.

“Se considera que alrededor de 46.8 millones de personas en el mundo sufren demencia, asimismo que cada 3 segundos una persona es diagnosticada con Alzheimer en el mundo”, agregó la experta en Neuropsicología.

La ADI considera que la demencia puede generar un impacto económico bastante alto debido a que es una enfermedad de larga duración y que no tiene cura.

¿Cómo afecta la enfermedad a los pacientes y a sus familiares?

Las personas con esta enfermedad presentan problemas de memoria frecuentes, cambios de humor, pérdida de objetos, disminución del juicio social, dificultad para realizar actividades diarias, dificultades de comprensión y expresión del lenguaje, desorientación en tiempo y espacio y dificultades para resolver problemas. Todo ello conlleva a que la persona diagnosticada pierda progresivamente su autonomía, no pudiendo valerse por sí misma.

Los familiares de personas con esta patología tienden a presentar un duelo por el diagnóstico y por ver cómo la persona pierde sus capacidades progresivamente.

A medida que la enfermedad va avanzando, las personas que la padecen requieren del cuidado permanente de otros (generalmente los familiares con los que viven), ellos se convierten en cuidadores, y de no recibir el acompañamiento adecuado, pueden presentar lo que se conoce como Síndrome del Cuidador Quemado, el cual surge de una acumulación de estresores como tensión, fatiga y agotamiento, que con frecuencia culmina con consecuencias físicas y psicológicas bastante delicadas.

A criterio de la académica, el abordaje de las personas con Alzheimer se debe realizar de una forma integral, es decir, con el apoyo de un conjunto de profesionales y servicios sociales que brinden los tratamientos necesarios tanto a la persona que sufre la enfermedad como a los familiares. Por tanto, se debe recibir apoyo de neurólogos, psiquiatras, radiólogos, neuropsicólogos, psicólogos clínicos, terapeutas funcionales, terapeutas de lenguaje, trabajadores sociales, artes terapeutas, entre otros profesionales.

Para el caso, los neuropsicólogos se encargan de evaluar el estado cognitivo y emocional de estas personas, así como también colabora brindando terapias de estimulación cognitiva y psicoeducación a los familiares y cuidadores para saber cómo mantener la calidad de vida en las personas con Alzheimer.

En Honduras, las personas con este padecimiento pueden buscar ayuda en la Asociación Hondureña de Alzheimer (Ashalz) con sede en el Hospital Escuela de Tegucigalpa, y está conformada por familiares de personas afectadas por la enfermedad, profesionales y voluntarios que buscan una ventana de oportunidades para atender apropiadamente a los pacientes y mejorarles su calidad de vida.

Así como también en la clínica de la Memoria del Hospital Escuela y en el Centro Integral para la Salud Mental, un establecimiento privado ambulatorio en Tegucigalpa.

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