¡A jugar juegos tradicionales en familia!

Niños jugando mables.

Son los juegos tradicionales un legado que se va pasando de generación en generación, y en estos tiempos de confinamiento, donde se puede pasar mayor tiempo con la familia, hacer este tipo de actividades puede brindar confort y unidad, pasando un momento divertido y también alejado de los vicios tecnológicos.

“Para realizar los juegos tradicionales no necesitamos mucho espacio, se pueden hacer juegos como el ronrón, mables o las mismas carreras de sacos o de cintas”, dijo Karol Diaz, docente de la Facultad de Humanidades y Artes en el tema de Folclor, quien además comentó que esta se trata de dos actividades en una: cómo crear el juego hasta cómo disfrutar jugándolo.

Asimismo, dijo que quién no recuerda haber jugado a los mables, saltar la cuerda o la rayuela cuando era apenas un niño, pues es el momento de enseñar a los niños de esta generación a que adquieran habilidades que se desarrollan a través del juego, como por ejemplo hacer un ron-ron que se trata de chapas aplastadas con piedras y atravesadas con un hilo, o cometas.

Los juegos tradicionales no solo acarrean diversión, sino también adquirir nuevas destrezas de psicomotricidad y sociales, logrando potenciar a los niños que están en casa como una medida alternativa para que también no pasen tanto tiempo en la televisión o los videojuegos. Se dice que un niño menor de 3 años debe tener contacto con estos aparatos no más de 2 horas, y para niños mayores de esta edad no más de 4, explicó Cesia Núñez, docente de la Facultad de Psicología.

“Lo más adecuado es establecer juegos tradicionales como no tradicionales así como Monopolio, Uno, Lotería, que se pueden jugar también dentro de las casas, incluso en los días de lluvia”, comentó Núñez, también dijo que era importante retomar juegos como el trompo, las escondidas, congelados y los jaxes.

Por su parte, Diaz dijo que los juegos tradicionales se traspasan de generación en generación, como una identidad nacional, preservando de esa manera la cultura sin hacer que se pierdan todos aquellos juegos. También explicó que juegos como encostalados pueden ser modificados y jugados con toallas, por ejemplo el niño se puede sentar y hacer una carrera a ver quién llega primero.

Núñez dice que al jugar con la familia juegos tradicionales se genera una sensación de bienestar, haciendo reír, disfrutando y comunicándose sanamente, también llegando a acuerdos como otras habilidades adquiridas con ellos.

Como otro beneficio se destaca que también el cerebro segrega dopamina, que es la sustancia que produce el sentimiento de felicidad, facilitando los procesos de aprendizaje como la imaginación, la memoria, concentración y el trabajo en equipo.

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