A pesar de las variantes, las vacunas contra el COVID-19 evitan el estado grave y la muerte

El nivel de protección ante una hospitalización antes de la llegada de delta era del 86%, y tras su aparición del 84%, siendo una diferencia no significativa.

A pesar de las nuevas variantes del COVID-19 como la delta, las vacunas contra el coronavirus continúan evitando caer en estado grave o perder la vida a causa de esta enfermedad. Y es que las vacunas pueden estar perdiendo eficacia, pero mantienen su efectividad, cumpliendo con su función principal que es salvar vidas.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention) de Estados Unidos, en un estudio correspondiente de marzo a julio de 2021 titulado “Efectividad sostenida de las vacunas Pfizer-BioNTech y Moderna en contra del COVID-19-hospitalizaciones asociadas entre adultos-Estados Unidos”, descubrió que entre 1,129 pacientes que recibieron dosis de una vacuna ARNm, no se presentó un declive en la efectividad de la vacuna contra el COVID-19 en cuanto a las hospitalizaciones observadas después de 24 semanas.  La efectividad de las vacunas fue del 86% de 2 a 12 semanas después de la vacunación, y del 84% de 13 a 24 semanas después. La efectividad de la vacuna se sostuvo entre los grupos de riesgo para el COVID-19 severo.

Entre 3,098 adultos hospitalizados (1,194 pacientes de caso de COVID-19 y 1,895 pacientes en el grupo de control), la edad media era de 59 años; 48.7% eran mujeres y 21.1% tenían una condición de inmunosupresión. En general, hubo 141 pacientes de caso y 988 (52.1%) del grupo de control que estaban totalmente vacunados (dos dosis de Pfizer-BioNTech o Moderna) con un intervalo medio de 65 días después de la segunda dosis. La eficacia de la vacuna (VE por sus siglas en inglés) en contra de la hospitalización asociada con COVID-19 durante el período de vigilancia fue del 86% y del 90% en adultos sin condiciones de inmunosupresión.

La VE en contra de la hospitalización asociada con COVID-19 no presentó un cambio significativo entre estos períodos de tiempo. La secuenciación del genoma de 454 pacientes de caso encontró que 242 (53.3%) eran del linaje B.1.1.7 (Alpha) y 74 (16.3%) del linaje B.1.617.2 (Delta). Los científicos concluyeron que, para reducir el riesgo de hospitalización, es necesario que las personas se vacunen. El nivel de protección en contra las hospitalizaciones por COVID-19 antes de la llegada de la delta era del 86% y, tras su aparición, del 84%.

Es de señalar que Israel ha reportado estudios donde las vacunas pierden efectividad, lo que, para muchos expertos, esto no es correcto considerando que en Israel más del 90% de personas mayores de 50 años han recibido el esquema completo de vacunación, y el ser mayor de edad es uno de los principales factores de riesgo de sufrir COVID-19 grave. A pesar de ello, la vacuna es la mejor manera de evitar tener el COVID-19 grave, aunque es posible infectarse con COVID-19 aun estando vacunado.

Según expertos, la eficacia se mide en un ensayo clínico controlado donde se seleccionan los voluntarios y se compara la vacuna con un placebo, mientras que la efectividad se calcula al vacunar a todas las personas fuera de un ensayo clínico en la cual se comparan los vacunados y no vacunados, representando la capacidad de la vacuna de proteger contra el COVID-19 cuando ya es aplicada en el mercado.  

Hospitalización en personas vacunadas: muy poco probable

Otro estudio de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, publicado hace dos semanas, reiteró que aunque las vacunas contra el COVID-19 son altamente efectivas, algunas personas totalmente vacunadas pueden infectarse con SARS-CoV-2. Del 1 de mayo al 25 de julio de 2021, entre 43,127 infecciones de SARS-CoV-2 en personas de Los Ángeles, California, 10,895 (25.3%) estaban totalmente vacunadas; 1,431 (3.3%) estaban parcialmente vacunadas y 30,801 (71.4%) no estaban vacunadas; el grupo de personas no vacunadas representó el mayor número de infecciones.

Para el 25 de julio, los índices de infección y hospitalización entre las personas no vacunadas era de 4.9 a 29.2 veces mayor que en esas personas totalmente vacunadas. Los investigadores concluyeron que la cobertura de la vacunación contra el COVID 19 en coordinación con otras estrategias de prevención, es fundamental para prevenir las hospitalizaciones y muertes por COVID-19.

Por otro lado, un reporte de la organización KFF (Kaiser Family Foundation) titulado “Casos de COVID-19 en vacunados: datos de los estados”, indicó que, según datos de diversos estados en Estados Unidos, los casos de COVID-19, las hospitalizaciones y las muertes, siguen siendo eventos raros entre las personas totalmente vacunadas, representando solo un 1% el número de estos casos reportados. La hospitalización entre personas con el esquema completo oscilaba en 0% en California, Delaware, Indiana, Nueva Jersey, New México, Vermont y Virginia hasta un 0.06% en Arkansas. El índice de defunción entre las personas totalmente vacunadas contra el COVID fue del 0%, excepto en Arkansas y Michigan con un 0.01%.

Vacunas de refuerzo y variante delta

Es de señalar que expertos de un estudio de la Universidad de Oxford , que lleva el nombre “Impacto de delta en la carga viral y la efectividad de las vacunas en contra de las infecciones de SARS-CoV-2 en Reino Unido”, publicado el 24 de agosto del presente año, manifestaron que “ya que las vacunas siguen protegiendo contra la hospitalización y la muerte por COVID, es posible que no se necesiten dosis de refuerzo, sobre todo porque las infecciones en vacunados aportan una subida natural de los anticuerpos”.

A pesar de ello, Estados Unidos anunció la aplicación de una tercera vacuna para su población a partir de septiembre, ante la presencia de las variantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) destacó que “es prioritario continuar con las jornadas de vacunación contra la COVID-19 hasta lograr inmunizar a un amplio porcentaje de la población con dos dosis de la misma vacuna, entre tanto se disponga de evidencia actualizada con relación a la eficacia y seguridad de la intercambiabilidad de dosis entre estas vacunas y de la necesidad de refuerzos”.

Otro estudio en el Reino Unido concluyó que las infecciones graves que requerían hospitalización tras la llegada de delta fueron tan bajas que no se notó ningún cambio en la efectividad de las vacunas contra la enfermedad grave y la muerte.  

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