Académicos centroamericanos exponen sobre la importancia del tercer contrato social en la educación

En la referida actividad estuvieron presentes reconocidos académicos de la región.

En el marco de las actividades previas al desarrollo del IX Congreso Universitario Centroamericano del Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA), se expuso dos ponencias de alto nivel académico: la primera temática denominada ¿Por qué es necesario el Tercer Contrato Social de la Educación", por Telémaco Talavera, rector emérito de la Universidad Nacional Agraria (UNA) y de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN); en la segunda temática se hizo presente la reconocida académica hondureña Rutilia Calderón, quien abordó el tema: "¿Qué educación se promueve con el Tercer Contrato Social de Educación?"

En el evento se hizo presente el presidente del CSUCA, el rector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Francisco Herrera Alvarado, quien manifestó estar complacido con los organizadores por posibilitar el encuentro.

“Es un honor para nosotros como CSUCA poder tener este congreso, que justamente estamos a un mes de desarrollarlo acá en Honduras, y que esta vez será virtual, hemos venido trabajando de la mano con todos los integrantes del CSUCA, a los cuales les manifiesto nuestro agradecimiento”, dijo Herrera Alvarado en sus palabras de inauguración al evento.

Talavera, en su disertación sobre la necesidad del Tercer Contrato Social, dijo que este es fundamental para la construcción de una nueva sociedad, “para construir una nueva sociedad, la educación requiere ser transformada para que sea el pilar de esta”.

Actualmente la sociedad va a un paso acelerado con el desarrollo tecnológico, hay muchos recursos y riqueza, no obstante hay una mala distribución de la misma con amplísimos grupos sociales que están empobrecidos con la violencia, la corrupción y el cambio climático, entre otros problemas.

“Necesitamos fortalecer los valores, las capacidades y los conocimientos necesarios para que la sociedad pueda enfrentar la tremenda incertidumbre que vive el mundo, y los acelerados cambios en los entornos laborales”, señaló, para luego explicar que los contratos sociales de educación son acuerdos tácitos entre las sociedades del mundo. El primero fue acordado en el siglo XIX, en donde bastaba leer, escribir y tener capacidades básicas, con ello el individuo aseguraba un trabajo estable que permitía a los individuos lograr condiciones favorables a su retiro. Posterior a ello y con el avance tecnológico y científico, ya no eran suficientes esas capacidades, se requerían nuevas habilidades que incluían títulos técnicos y profesionales producto también del avance industrial en el mundo, esta evolución es considerada como el Segundo Contrato Social.

“Ya a finales del siglo XX o XXI todos sabemos que no basta con tener un título de grado, de posgrado o doctorados para tener garantizado un empleo, los trabajos están cambiando aceleradamente, por lo tanto este tercer contrato requiere cambios integrales, cambios en las políticas, modelos y currículos que están cargados”, argumenta el profesional, quien señala que es importante enseñar a los nuevos profesionales a emprender, a seguir actualizándose constantemente, a trabajar en equipo, a innovar.

Para él es básico el acceso a la educación y se debe garantizar también el acceso a Internet para lograr cambios profundos en las sociedades.

Por su parte, Rutilia Calderón destacó que es fundamental este tercer acuerdo, mismo que necesita otro tipo de educación. “El foco de este tercer contrato debe de estar en la promoción de valores, es necesario superar que el foco sea el de graduar y entregar títulos, o mejorar los grados de escolaridad”, dice la experta.

Para ella es esencial la promoción de valores como la equidad, la justicia, la responsabilidad, la empatía y el humanismo universal, pero también una lucha por la libertad, la inclusión y el liderazgo legítimo

Además señala que es importante preguntarse cuál es objetivo final de la educación, que desde la perspectiva de los impulsores de este tercer contrato es que cada persona y pueblo desarrollen sus capacidades para llevar a cabo su proyecto vital, no solo se trata de crecimiento económico y mejora del ambiente, sino de un proyecto integral.

“El fin último de la educación es ayudar a conseguir la felicidad y el buen vivir del ser humano, no solo es conseguir un título, aprendiendo a pensar como especie, desarrollando la inteligencia colectiva y la capacidad colaborativa frente a la globalización del egoísmo que busca imponerse, asimismo  la globalización del individualismo, en otras palabras que empodere a los ciudadanos para que desarrollen su proyecto de vida y sea copartícipe de una sociedad más justa y equitativa, que permitan eliminar el racismo y xenofobia”, finalizó diciendo Calderón.

 

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