Administración de Biden debe atacar las causas estructurales de la migración, aseguran expertos

Una de las causas estructurales de la migración figuran la violencia y la pobreza generalizada en Honduras. Fotografía: Clarissa Donaire.

La nueva administración que asumió las responsabilidades en Estados Unidos con Joe Biden a la cabeza de la Casa Blanca, trae consigo muchas expectativas en cuanto a la política migratoria, ya que se trata de un problema complejo para muchos países del continente americano.

Dando un paso atrás con las agresivas y conflictivas medidas heredadas por su antecesor, Donal Trump, entre ellas el cese a la construcción del muro, las disposiciones respecto a la acción diferida para los llegados en la infancia o DACA y la prórroga del estatus de protección temporal (TPS) son señales de que se trabaja en la dirección correcta, señalan algunos expertos en temas migratorios.

Se trata de un momento propicio para implementar políticas de desarrollo de seguridad humana, regularización y contención migratoria, complementando la visión de atacar las causas estructurales de la migración.

Estas nuevas medidas abren la posibilidad hacia el camino de la ciudadanía, e incluye la necesidad de políticas de fomento y desarrollo para fundamentalmente los tres países del norte de Centroamérica; asistencia que podría llegar a un monto de 4 mil millones de dólares destinados para la inversión de esta problemática, informaron autoridades de esa nación norteamericana,

“Es una paradoja muy llamativa pensar en que se están generando políticas restrictivas de movilidad humana en un contexto de globalización”, consideró Pablo Yanes, coordinador de Investigaciones de la sede subregional de la Cepal en México, durante un foro virtual en donde se analizó el plan Biden para fortalecer la seguridad y prosperidad de Centroamérica.

Yanes dejó claro que a largo plazo los países beneficiarios del éxodo son los que reciben migrantes, ya que una nación no se puede desarrollar con base en la expulsión de su población joven, capacitada y calificada o en edad productiva; esto por el contrario, representa un conjunto de fracturas estructurales en las economías donde se origina la migración

“Por eso no solo estamos planteando un nuevo set de políticas públicas, sino que estamos planteando una nueva perspectiva del desarrollo en donde se superen estos elementos de modelos de desarrollo, concentradores, excluyentes, depredadores y expulsores”, planteó el experto mexicano.

En el foro también participó Elena Toledo, directora de la fundación Eléutera en Honduras, quien aseguró que Biden tiene una radiografía muy clara del país y sabe que las restrictivas a la migración hasta ahora implementadas no han rendido frutos.

Un aspecto de esta nueva política que brinda grandes expectativas es en cuanto al fortalecimiento, procuración e impartición de justicia, ya que se podrá otorgar más seguridad jurídica a los migrantes, una condición clave para pedir asilo de manera exitosa.

“Es importante el interés de la administración Biden de establecer la impartición de justicia y atacar los índices de impunidad, más allá de la cantidad de soldados en la frontera”, aseveró Ana Saiz, directora de Sin Fronteras.

Por otra parte, según Camelia Tigau, investigadora del Centro de Estudios para América del Norte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), las decisiones del nuevo presidente dan indicios de querer modernizar el sistema migratorio de EE UU, dar la bienvenida a los migrantes a las comunidades, reafirmar su postura sobre el poder moral, luchar contra las causas de raíz de la migración de los países de Centroamérica y cambiar el sistema de control de la frontera.

“Tener un diseño de política migratoria desde Mesoamérica hasta Norteamérica es excelente e implica que México también tiene que reposicionarse porque habrá cambios de esta separación entre migración forzada y migración económica”, detalló Tigau.

Contexto hondureño

El Producto Interno Bruto (PIB) de Honduras registra que las remesas provenientes de EE UU representan el 25% de la economía nacional.

Diversas investigaciones han constatado que, entre las causas de la migración de los hondureños se encuentran los altos índices de corrupción de los funcionarios públicos; la falta de transparencia y de rendición de cuentas son transversales a todo nivel de gobierno y constantemente se está denunciando en la palestra pública, lo que genera una falta de certeza económica, política, jurídica y de la vida del individuo.

La desesperanza está instalada como política de Estado, desalentando la inversión a pequeña y gran escala, fomentando una falta de generación de empleos.

Los problemas de los ciudadanos de los países del Triángulo Norte se centran en la situación generalizada de la violencia en sus países, que ha aumentado en los últimos años debido a los altos niveles de corrupción y que hacen imposible el acceso a las autoridades locales en caso de violaciones graves de derechos humanos.

Análisis Plan Biden para Centroamérica.
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