Alto precio de los combustibles amenaza recuperación económica, según expertos

En la actualidad, el galón de gasolina superior sobrepasa los 100 lempiras.

En Honduras, al igual que en los países no productores de petróleo, el precio de los combustibles depende de una mezcla de factores, como el precio del barril en la bolsa de valores de Estados Unidos, los márgenes de ganancia de los importadores y los impuestos que asigna el Estado.

El alza de los precios de los carburantes se debe en parte al aumento en el valor de los combustibles por un decaimiento en el inventario de petróleo en los EE UU producto de la baja demanda en todos los meses del confinamiento para contrarrestar los contagios de la COVID-19, y ahora, como bien lo define la ley de la demanda y la oferta de Adam Smith, al aumentar la demanda, los precios se elevan.

Cabe recordar que en Honduras, a inicios de la pandemia, en mayo de 2020 se alcanzó un precio mínimo de 66.62 lempiras en la gasolina superior; 50.27 lempiras en la gasolina regular y 53.90 en el diésel, no obstante, al inicio del 2021 las empresas petroleras ya tenían contemplado recuperar las pérdidas millonarias provocadas por la pandemia.

Sin embargo, a la par del alza del barril de petróleo en el mercado internacional, existe un incremento gradual del impuesto denominado Aporte para la Conservación del Patrimonio Vial, impuesto  pagado de manera directa por los consumidores en bomba por cada galón de combustible.

El economista y periodista Samy Castro, docente de la Escuela de Ciencias de la Comunicación (Periodismo) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), sostiene que este alto costo de los precios de los combustibles, además de los factores como el precio internacional y el margen de la ganancia de los importadores, también se debe a ese impuesto subterfugio (escapatoria hábil para solucionar una situación difícil), carga impositiva que utiliza el Gobierno para suplir las deficiencias de presupuesto. 

Castro, quien posee un máster internacional en Finanzas con un doctorado en Ciencias Sociales y Economía, detalló que según datos del Departamento de Inteligencia de Administración de Aduanas, en el 2019, por concepto de Impuesto sobre los Combustibles, ingresaron a las arcas del Estado 15 mil millones de lempiras, no obstante, a lo que va del año 2021, en menos de siete meses, se han generado 17 mil millones de lempiras.

“Estos datos nos permiten a nosotros verificar que en efecto existe un comportamiento de crecimiento gradual en las tasas impositivas al impuesto de los combustibles por parte del gobierno, porque las cantidades de importación se han mantenido relativamente iguales”, interpretó el experto, al tiempo que identificó que esta tasa impositiva es gradual, incremental y a la vez es injustificada porque no se conoce la razón del incremento.

Impacto en la economía

El académico sostuvo que en una economía sumamente deprimida como la de Honduras, la generación de mayores cargas impositivas a la población –como la del impuesto sobre el combustible- provoca un franco deterioro en la condición y bienestar social, puesto que se reducen sus ingresos ya que las empresas  que transforman materias primas y generan productos usan combustible y al final transfieren ese costo incremental a la población.

Analistas sostienen que la constante alza de los precios de los combustibles amenaza la recuperación económica del país y precariza más la situación de más del 70% de los hondureños, acción que deriva en un aumento de la energía eléctrica fijado de manera trimestral por la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE).

Alejandro Kaffati, economista e investigador del Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh), advirtió que el aumento en el precio de los carburantes impactará en el valor de los bienes y servicios afectando a la población más vulnerable del país.

Refirió que “ese incremento produce un impacto significativo en los precios de los bienes y servicios de la economía, al igual que la energía, acordémonos que el precio de los combustibles viene a regir el costo de los productos finales, por lo tanto, los hondureños tendríamos que destinar mayor recurso para comprar los mismos productos”.

Según el analista, la inflación se ha disparado de manera significativa, a pesar de que el BCH muestre que el Índice General de Precios al Consumidor (IPC) se ha mantenido constante, “lo cierto es que los precios son cada vez más caros, el nivel de desempleo en el país ya supera el 10% y los niveles de pobreza superan el 70%.

Por lo anterior, Kaffati recomendó revisar las fórmulas de los combustibles ya que las alzas se reflejan en el precio final, lo que pone en precario la economía de los hogares.

 

 

 

 

 

 

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