Estudian la calidad del agua del Refugio de Vida Silvestre Barras de Cuero y Salado

Investigadoras del Centro Universitario Regional del Litoral Atlántico (CURLA), junto con la Fundación Cuero y Salado, presentaron el Estudio del Índice de Calidad de Agua del Refugio de Vida Silvestre Barras de Cuero y Salado, con el propósito de conocer la calidad del agua en esa zona protegida, ubicada en el departamento de Atlántida.

El refugio es un lugar destinado a preservar el hábitat de plantas y animales, y debido a que en los últimos dos años han incrementado las actividades ilegales, como desarrollo de palma aceitera, deforestación y dragados dentro y fuera del área protegida para desviar causes, se tiende a contaminar el sitio.

Estudio

En ese sentido, la máster Ela Rivera y la PhD. Emilia Cruz desarrollaron el estudio que se llevó a cabo por medio de un monitoreo periódico para evaluar y determinar el Índice de Calidad de Agua (ICA), el cual contribuye a conocer la integridad ecológica de la referida área protegida marino-costera que cuenta con una extensión de 13,225 hectáreas.

En 2012, la doctora Cruz se integró al proyecto y realizó un protocolo de monitoreo que incluía planificación, preparación y muestreo, transporte de muestras, trabajo en laboratorio para realizar los análisis clínicos y elaboración de un informe con los resultados. Asimismo, se definieron 31 sitios de muestreo.

Hallazgos y conclusiones

Fue así como lograron identificar que el sitio de muestreo 9, correspondiente a La Puntilla, presentó valores de ICA de fuentes superficiales de mala calidad, asociada a fenómenos de alta sedimentación, de igual forma en los puntos 10 y 11, en donde se ubican el Canal Real y el Canal Artificial, se encontraron concentraciones altas de nitrato y fósforo que podrían ser por presencia de pesticidas, sin embargo se debe realizar otro estudio para determinar con exactitud el motivo de la presencia de estos compuestos.

En términos generales se concluyó que la calidad del agua para abastecimiento público, uso recreativo, vida acuática, uso agrícola, industrial o con fines de navegación se clasificó como calidad media en el 54% de los sitios muestreados en el promedio de los meses de abril y agosto del 2019, pero en noviembre aumentó a 83%.

Un dato importante y positivo es que no se obtuvieron resultados de muestras analizadas altamente contaminadas, lo que refleja que la situación no es del todo mala, y lo que se requiere más que todo es prevención en la zona.

Seguimiento

La máster Ela Rivera sugirió continuar con el programa de monitoreo ambiental sistemático y periódico que refleje resultados a través del tiempo y que permita establecer medidas de gestión ambiental efectivas y eficaces, antes que se degrade el ecosistema. Asimismo, recomendó integrar en los muestreos los análisis bacteriológicos para mejorar la caracterización de la calidad del agua.

Por su parte, la directora ejecutiva de la Fundación Cuero y Salado, Ivany Argueta, aseguró que “este estudio viene a aportar mucha información que nos está orientando no solo a poner una denuncia, sino a tomar decisiones con las personas que están generando estas actividades o promover las buenas prácticas agrícolas y ganaderas que se pueden desarrollar, para reducir la presión de contaminaciones que hay en el área”.

Esta investigación forma parte de la iniciativa del Paisaje Marino en Atlántida y la zona Insular (Utila), en el marco del proyecto “Conexiones entre las comunidades para la gestión integral del paisaje marino en Atlántida”, financiado por The Darwin Initiative y el proyecto “Construyendo resiliencia del paisaje marino de Atlántida”, financiado por Fauna & Flora International y Arcadia.

 

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