ARTE CONTEMPORÁNEO, UNO DE ESOS PROBLEMAS DE LA IDENTIDAD LATINOAMERICANA

Pieza de Sandra Monterroso. Se le suele clasificar como muestra de arte contemporáneo de pensamiento decolonial. El nudo está hecho de tejido usado en vestimentas de comunidades indígenas guatemaltecas y en la inscripción del cuchillo se lee: "Es más fáci

En el marco de la plataforma de aprendizaje Nómada 04, organizada por la Escuela Experimental de Arte en Tegucigalpa, Pablo José Ramírez dio la conferencia "Arte retorcido. Pensamiento decolonial y arte contemporáneo" en el Museo para la Identidad Nacional (MIN). Este joven guatemalteco es curador y ensayista; actualmente se desempeña como Director Ejecutivo y Curador para Ciudad de la Imaginación, un proyecto que promueve la producción e investigación de arte contemporáneo en Guatemala, y es Co-Curador de la XIX Bienal de Arte Paiz en Guatemala.

La descolonización, explicó Ramírez a Presencia Universitaria, es una forma de pensamiento, "una opción, digamos, que se construye como consecución pero también como alternativa y crítica a los teorías poscoloniales". Una teoría y práctica que inicia en Latinoamérica con la escuela de estudios modernos coloniales de Enrique Dussell y Walter Mignolo, explicó Ramírez.

Sus conferencias se originan de investigaciones y la práctica curatorial que realiza con otros colegas, demostrando que sobre el arte y la práctica artística la investigación puede llevar a pensar de forma diferente el mundo actual. "Estamos trabajando con artistas y nuestro lugar de interés es el arte, el objeto del arte. Claro, no es una investigación sociológica o antropológica y aunque nos valemos de herramientas de ese tipo, al final terminamos, y empezamos siempre, en el arte", explicó Ramírez, en un trabajo cuya "investigación se hace a partir de varios artistas en Guatemala que, creemos, están en los cruces de lo moderno y algo más".

Pablo José Ramírez

Pablo José Ramírez, durante la ronda de preguntas y respuestas en el MIN.

El título de la conferencia responde "a la categorización que por lo regular se hace de la anormalidad en términos sociales, culturales y, por supuesto, artísticos". Así, explicó Ramírez, como existe "una construcción lingüística alrededor de la designación de ese otro que no entendemos, que es incivilizado, que está en un proceso progresivo de 'llegar a ser como nosotros'". La elección de la palabra retorcido para Ramírez, tenía una connotación importante más allá de lo que se retuerce como denotación. Es lo "que está ahí, que es presente. Que, de alguna manera, en el caso del arte, al final produce un objeto que es expuesto en galerías, en museos, que es vendido internacionalmente, pero que en sí mismo se está retorciendo y está como negándose a sí mismo".

Arte contemporáneo
La conferencia inició con el cuestionamiento a la idea moderna institución-arte desde de los movimientos artísticos alternativos ante las normas y reglas que la institución impone sobre el arte. Las investigaciones artísticas de Ramírez indican que en Centroamérica hay artistas cuestionando esos "paradigmas y discursos hegemónicos de sistema-arte" con un constante ir y venir de los artistas entre la institución y la comunidad en un ejercicio dialéctico. "Si para Baudelaire la ciudad era el espacio moderno para la creación moderna del arte", dijo, "la comunidad es el espacio de la contemporaneidad como una superación, incluso, del posmodernismo", especialmente por las características específicas y particulares de los países en la que los artistas latinoamericanos producen.

Mención aparte sobre el hecho mismo de que esa conferencia se realizara en el MIN por dos razones especiales. La primera, que un museo se abra "como espacio de diálogo y de construcción crítica del conocimiento"; y la segunda se refiere al tema de identidad, en alusión al nombre del museo, "qué implica una identidad nacional, si es posible o no construirla, y qué ha implicado la construcción de la identidad nacional en todo el siglo XX a partir de la imposición de un modelo estado-nación como herencia de la Revolución Francesa".

Al hablar de arte moderno, uno de esos problemas de la identidad en Latinoamérica, específicamente en Guatemala, es que "parecía ser que en los noventa no había contemporaneidad fuera de la capital y ese es un problema grave del sistema del arte que construye estas categorías, que pueden ser en su momento críticas pero que después se van centralizando muchísimo y resulta que lo contemporáneo es siempre de la ciudad, siempre moderno".

La institución artística

La herencia obtenida sobre el concepto de museo es la del gran almacén, la gran colección de piezas de arte; pero hay algo más cuando lo que se colecciona es la alteridad, lo anormal, "los objetos producidos por el incivilizado y, a partir de eso, traducirlos en un lenguaje hegemónico construido de esas piezas, denominadas piezas arqueológicas, piezas antropológicas", decía Ramírez en su exposición, en la que explicaba cómo en parte el arte moderno se ha construido "a partir de una exotización del otro y ahí es donde quedamos los latinoamericanos", en la relación que el mundo occidental ha tenido con África, Oriente y el "Nuevo Mundo".

Así, de acuerdo con Ramírez, en Guatemala hay proyectos que son una especie de cuestionamiento a la institución moderna del arte. Por ejemplo, El Nuevo Museo NuMu, un proyecto de Jessica Kairé y Stefan Benchoam, es "una arquitectura que no es la arquitectura de la monumentalidad", según lo analiza Pablo y continúa: "De una manera simbólica contesta, uno, a la falta de institucionalidad", especialmente porque el arte y la cultura son áreas olvidadas en nuestros países y su abordaje suele acercarse más a un discurso propagandístico que a políticas de fomento. En segundo lugar responde "desde la precariedad con propuestas profundamente políticas pero también bastante creativas. Es una enunciación de 'bueno, estamos acá, tal vez no los necesitamos y a partir de eso podemos hacer cosas', y es como han estado funcionando muchos proyectos alternativos en Centroamérica desde hace ya bastante tiempo".

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Sobre NuMu: "Una arquitectura que no es la arquitectura de la monumentalidad, ¿no?"- Pablo José Ramírez.

Hay dos formas de ver el arte, nos decía Ramírez. Una es con un ojo disciplinado, colonizado, oblicuo, blando, focalizado o aburrido que responde al régimen de la mirada y los aparatos de producción del sentido-imagen; mientras que la otra es con un ojo quebrado, descolonizado, pervertido, insurrecto, retorcido, transgresor, multidireccional, mestizo, transvisual que responde a la posibilidad del arte y descolonización.

"La idea del ojo quebrado la trabajo a partir de un planteamiento del filósofo francés Alain Badiou, a partir de un análisis de la danza en el que plantea que la posibilidad de diversión del cuerpo, masculino o femenino, está en la posibilidad de que el cuerpo se quiebre", explicó Ramírez y ampliaba "entonces para Badiou el cuerpo militar nace como un cuerpo disciplinado, así como el cuerpo del chavo que está todo el día en el gimnasio, que es un cuerpo con unos músculos gigantes, es un cuerpo disciplinado, no es un cuerpo liberado. El cuerpo liberado, al igual que el ojo liberado, sería el fragmentado, uno que funciona más allá de la disciplina, de lo correcto, en términos políticos y estéticos".

La conferencia derivaba hacia la práctica artística y curatorial, en las que Ramírez encuentra espacios de liberación que escapan a la institución y que, dice él, puede que así suceda con la poesía o la práctica intelectual. De una forma general, Pablo observa que los momentos, desde la mirada del indígena podrían ser tres. El primero es el del indio, como "persona incivilizada y cristianizada". La palabra "indio" usada por Ramírez responde a esa primera concepción del Siglo XIX y las primeras décadas del Siglo XX y que ayudaba a mantener un sistema de poder de los que no eran "indios" en América, una extensión de Europa y cuya categorización de las clases promovía y mantenía la alienación.

El segundo es el del indígena del que se habla después de la firma de los acuerdos de paz al final de la guerra civil, "el que era víctima del conflicto armado y que se debía rescatar o el que era parte del movimiento insurrecto"; mientras que el tercero es el del indígena fetichizado, impidiendo que "su cosmovisión se inscriba en una matriz política, como lo hicieron los zapatistas en México. Esa construcción de la alteridad es lo que podríamos llamar lo pospolítico y que es despolitizar al indígena volviéndolo un objeto de deseo fetichizado".

Arte decolonial
Así como el arte contemporáneo no debe circunscribirse a la ciudad, la posibilidad decolonial del arte no debe ligarse únicamente desde las comunidades indígenas y/o rurales. "Tiene que ver mas bien con un ejercicios mestizo que sí está criticando la construcción de cómo funciona el sistema del arte, como se concibe una obra y los contenidos mismos", explicaba Ramírez.
Decía que Mignolo sostenía que "la doble crítica se construye en esta encrucijada, en un pensamiento fronterizo, y hay que ser crítico, tanto hacia el fundamentalismo occidental como hacia el islámico. Implica pensar desde ambas tradiciones y simultáneamente de ninguna de ellas".

La obra de Jimmie Durham, por ejemplo, a Ramírez le parece interesante porque está "cargadísima... cargadísima de significado", y hablaba de su "Autorretrato", construido del estereotipo del indígena norteamericano. "Hay muchos cruces. A veces pensamos que hacer arte contemporáneo necesariamente implica una síntesis, necesariamente implica una sucesión de objetos como muy limpios; entonces, por lo regular, una de las críticas cuando ves una obra de arte contemporánea es "esto está muy barroco", "esto está muy cargado" y eso es una construcción de la estética occidental". O aún la obra del costarricense Javier Calvo, quien se sienta a ver el horizonte con el nombre de las tres carabelas en las que se embarcó Cristóbal Colón mientras en su cabeza tiene tatuados con tinta los nombres de las naves, en una obra que pone en tensión el significado de ser blanco en Centroamérica junto a la profunda herencia de mestizaje.

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Javier Calvo observa el horizonte en una fotografía del Océano Atlántico.

 

Nómada 04 es una plataforma de educación para artistas emergentes que está orientada específicamente a generar y desarrollar competencias en artistas más jóvenes que trabajan en la producción de artes visuales y arte contemporáneo. Es un curso que se desarrolla anualmente, donde abordamos diferentes temas y módulos vinculados al arte contemporáneo. Es organizado por la Escuela Experimental de Arte, y ésta es ya su cuarta edición en colaboración del Museo para la Identidad Nacional. El cierre oficial será con una exhibición el 30 de julio, donde los estudiantes presentarán un proyecto de un proyecto de arte contemporáneo. - Lester Rodríguez, Artista visual y Director de la Escuela Experimental de Arte en Tegucigalpa.

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