Aumentarán casos de estrés y ansiedad en la población hondureña como consecuencia de los huracanes Iota y Eta

Ante el duro escenario social, económico y humanitario que vive el país por el paso de los fenómenos naturales Iota y Eta, que provocaron inundaciones y derrumbes, los especialistas en salud mental prevén que aumentarán casos de estrés y ansiedad en la población hondureña; así lo afirmó el máster Felipe Pineda, del área de Salud de la Vicerrectoría de Orientación y Asuntos Estudiantiles (VOAE) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), en una entrevista en Café Presencia

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en situaciones de desastres y emergencias complejas se produce un deterioro del tejido social, una pérdida de la estructura de la vida familiar y un incremento de los signos de sufrimiento psicológico, como la aflicción y el miedo, que pueden aumentar la morbilidad psiquiátrica y otros problemas sociales. Asimismo, expertos en la materia consideran que el estrés, la ansiedad y el temor son reacciones muy frecuentes ante la experiencia de un desastre natural.

El 2020 ha significado un año de muchas situaciones un tanto desastrosas, ya que desde mediados de marzo la nación se está enfrentando a la pandemia COVID-19, la cual ha dañado mucho el contexto nacional y que fue sucedida por la actividad de la naturaleza con Iota y Eta, huracanes que han ocasionado que muchas personas pierdan a sus hogares, negocios e inclusive sus vidas, tengan que evacuar de sus casas, exponerse a la intemperie y ver severamente dañada su economía y su salud física y, por ende, su estado emocional.

Y es que gran parte de la población hondureña vive en zonas vulnerables, y sumado a esto no hay estrategias de prevención adecuadas. “Esto lógicamente traerá muchos problemas emocionales y esto hará aflorar la depresión, el estrés postraumático, ansiedad, pánico, entre otros síntomas”, señaló Pineda.

El psicólogo Pineda considera que en situaciones así “pedir calma es bastante difícil, lo que debemos pedirle es reflexión y confiar en que esto va a pasar. Los hondureños tenemos la cualidad de reponernos ante las situaciones adversas”, puntualizó.

Según su perspectiva, se debe estar listo para las consecuencias psicológicas que se presenten, lo cual se debe hacer psicoeducando a la población para aminorar los daños y evitar que lleguen a convertirse en un trastorno psicológico severo como: depresión, trastorno bipolar, de pánico o de estrés postraumático.

El académico considera que la prevención de una enfermedad mental es muy importante. Por lo cual, por ahora se debe dar acompañamiento a la población afectada, propiciando espacios de reflexión con respecto a lo que está pasando para disminuir la tensión que los fenómenos climatológicos propician.

La prevención de un padecimiento mental juega un papel clave en medio de esta montaña rusa de emociones, sentimientos y reacciones como el miedo, ansiedad, embotamiento (falta de reacciones afectivas), hipersensibilidad, negación (negar que existe un problema), frustración, somatización, sensaciones de pérdida y de duelo en la población.

Estadísticamente hablando, el sector más afectado de la población en materia de salud mental son los niños y los adultos mayores. En este contexto, los padres deben dar acompañamiento a sus hijos y explicarles que estos fenómenos son producto de la naturaleza, deben estar en alerta e informados y comprender que hay reacciones emotivas que son propias de estas situaciones, pero que pronto saldremos de ello.

“Tendremos crisis de enojo, irritabilidad, problemas de sueño, problemas gastrointestinales, problemas de pesadilla o terrores nocturnos, incontinencia (niños que entrarán en etapas regresivas), entre otras”, relató el académico al referirse a la sintomatología que pueden enfrentar los niños.

En el caso de la población que se encuentra en los albergues, “los psicólogos deben prestar mucha atención a ellos y hacer juegos terapéuticos, claro, tomando todas las medidas de bioseguridad para prevenir el COVID-19. Hay que cuidar tanto a las personas albergadas como al personal que los atiende”, insistió.

“Estas reacciones que están teniendo estas personas son normales, lo importante es ver qué harán después de que pasen estos eventos, sin han perdido un hogar o un familiar, qué tipo de duelos y qué tipo de acompañamiento deben de tener. Recordemos que controlar las emociones depende de las características ambientales y sociales”, expresó el máster Pineda.

Recomendaciones para la población

Entre las recomendaciones brindadas por el especialista ante la situación destacan: hablar con otros sobre la experiencia que se ha tenido, mantenerse en comunicación con amigos a través de las redes sociales, conservar la fe y la esperanza, creer en Dios, buscar un grupo de apoyo, (Cruz Roja, Cruz Verde, en la UNAH con la Escuela de Ciencias Psicológicas o con VOAE),  volver a las actividades de rutina, familiarizarse con su propio estado emocional, ayudar a los familiares, establecer prioridades, mantener una actitud optimista y positiva, no atiborrarse de tanta información y enfocarse en el presente.

Para más información, la entrevista se encuentra disponible en: 

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