Autoridades de la UNAH visitan Centro de Investigación Ciudad Blanca

Fotos: Cortesía Marco Tulio Medina y National Geographic.

Ciudad Blanca, también conocida como la Ciudad perdida del dios Mono, es un sitio arqueológico situado en la región de La Mosquitia, en el departamento de Gracias a Dios, que incluye la Reserva de la Biósfera del Río Plátano. Ciudad Blanca, que fue habitada por una cultura que ha sido escasamente estudiada y hasta cierto punto desconocida, es concebida como un asentamiento mítico o legendario precolombino, y fue durante décadas de interés para investigaciones multidisciplinarias.

En la actualidad, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) se encuentra evaluando un proyecto para el establecimiento de un Centro Universitario de Preservación e Investigación Científica. El pasado sábado 11 de septiembre, autoridades de la UNAH y de las Fuerzas Armadas (FFAA) de Honduras visitaron el Centro de Investigación Ciudad Blanca, ubicado en el aeropuerto regional El Aguacate, Catacamas Olancho, donde se preserva material arqueológico y biológico de la zona. En dicha visita pudieron apreciar metates zoomorfos, vasijas zoomorfas y antropomorfas de carácter ceremonial.

Por parte de la UNAH asistió el rector, Francisco José Herrera; el exdecano de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAH, Marco Tulio Medina; la coronel y radióloga Susy Handal; la abogada Lily Pérez Pineda, entre otros. Por parte de las Fuerzas Armadas asistió el jefe del Estado Mayor conjunto, Tito Livio Moreno, y el general René Barrientos.

“La visita de este maravilloso sitio histórico y a la vez “mágico y ancestral” enfatiza la necesidad de consolidar nuestra participación conjunta con nuestros socios académicos internacionales en la promoción de carreras en ciencias ecológicas, arqueológicas y turísticas, entre otras, que ayuden a fortalecernos de cara a la era pospandemia”, manifestó el rector de la UNAH, Francisco José Herrera Alvarado.

Ciudad Blanca

Se cree que Ciudad Blanca fue habitada hace 1,500 años antes de Cristo (a. C.) y las causas de su abandono aún son estudiadas. Durante cientos de años, exploradores contaron historias de murallas blancas en el follaje del bosque o de una “casa blanca” o “lugar de cacao”, donde los indios se escondían de los conquistadores españoles.

Según un artículo de News Network Arqueology https://archaeologynewsnetwork.blogspot.com/2013/05/lidar-survey-finds-lost-honduran-city.html?m=1 “la leyenda de Ciudad Blanca ha cautivado a los exploradores occidentales desde que el conquistador Hernán Cortés la mencionó en una carta al emperador español Carlos V en 1526. Cortés nunca encontró la ciudad, ni el oro que se decía que contenía y la inhóspita región quedó sin conquistar por los europeos”.

“Desde 1920, diversas expediciones habían buscado la Ciudad Blanca. El explorador Theodore Morde llevó a cabo la más famosa en 1940 bajo el auspicio de Museo Nacional de los Indios Americanos. Morde regresó de La Mosquitia con miles de artefactos, diciendo que había entrado la ciudad. De acuerdo con Morde, las personas indígenas decían que había una estatua enterrada de un dios mono. No divulgó la ubicación por miedo a que esta fuera saqueada”, manifestó National Geographic.

Es de resaltar que en marzo de 2015 National Geographic https://www.nationalgeographic.com/adventure/article/150302-honduras-lost-city-monkey-god-maya-ancient-archaeology  lanzó un artículo sobre el descubrimiento de Ciudad Blanca, donde un grupo de arqueólogos analizaron y mapearon movimientos de tierra, plazas extensas y una pirámide de tierra perteneciente a una cultura de miles de años atrás que desapareció. Los expertos también descubrieron esculturas de piedras.

Escáner LIDAR y su descubrimiento

Las ruinas de Ciudad Blanca fueron inicialmente identificadas en mayo de 2012, durante una inspección aérea en La Mosquitia. Un avión civil bimotor (Cessna Skymaster), con la ayuda del Centro Nacional de Mapeo Aéreo Láser de la Universidad de Houston cargando un escáner LIDAR (Light Detection and Ranging) de un millón de dólares, voló sobre La Mosquitia. Mediante este proceso se descubrieron rasgos no naturales, y es que el terreno a lo largo del río había sido reconfigurado por humanos con arquitectura pública y ceremonial, obras de tierra, montículos de viviendas, canales de irrigación y embalses.

Posteriormente, y para confirmar los datos del escáner LIDAR, se llevó a cabo una exploración por un grupo de arqueólogos hondureños y norteamericanos, entre ellos un ingeniero experto en LIDAR, un antropólogo, un etnobotánico, productores de documentales, personal de asistencia 16 soldados para la seguridad del equipo, y un fotógrafo y escritor de National Geographic. Mediante esa expedición se confirmó la existencia de dicha ciudad antigua y se cree que en La Mosquitia no existe solo Ciudad Blanca, sino diversas ciudades escondidas de una antigua civilización.

Christopher Fisher, arqueólogo mesoamericano del Colorado State University, expresó sobre el descubrimiento de Ciudad Blanca: “El contexto sin perturbaciones es único. Sacaron de la circulación objetos preciados como estos y los dejaron aquí, tal vez a modo de ofrenda”. Fisher describió la condición prístina del lugar como “increíblemente rara”. Se encontraron 52 artefactos sobre la tierra, entre ellos, asientos ceremoniales de piedra y vasijas talladas decoradas con serpientes, figuras zoomorfas y buitres.

Otro artículo del 2018 de National Geographic publicado por Douglas Preston https://www.nationalgeographic.com.es/mundo-ng/grandes-reportajes/en-busca-de-la-ciudad-blanca_10092 manifiesta que en las ruinas de la ciudad los arqueólogos descubrieron un tesoro de objetos de piedra, posiblemente dejados a modo de ofrenda y una la escultura de un rostro mitad jaguar y mitad humano del tamaño de un puño.

“Las gentes de La Mosquitia copiaron aspectos de la cultura maya, como el diseño de sus ciudades, un tanto parecido. Es probable que adoptaran el famoso juego de pelota mesoamericano, una competición ritual que a veces implicaba sacrificios humanos. Pero se desconoce qué relación tenían exactamente con sus vecinos. Algunos arqueólogos postulan que un grupo de guerreros mayas de Copán pudieron hacerse con el control de La Mosquitia y gobernaron como una élite a la población local. Otros creen que la cultura local simplemente abrazó las características de la impresionante civilización vecina”, se expuso en el artículo.

Para expertos en arqueología como Christopher Begley, en Ciudad Blanca, la población levantaba edificios públicos con cantos de río, tierra, madera, cañas y barro con decoración y pintura, logrando impresionantes templos como los mayas. Pero una vez abandonados, la lluvia los desmoronó y se pudrieron, quedando convertidos en anodinos montículos de tierra y escombros que la vegetación engulló con rapidez. La desaparición de esta arquitectura espléndida podría ser la explicación del porqué la cultura que la creó está tan marginada, señaló Begley.

En el 2018 un grupo de arqueólogos extrajeron, con fines científicos, una pieza entre 272 a 318 kilos de Ciudad Blanca y se trasladó al Centro de Investigación Ciudad Blanca para su análisis.

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