CAC-UNAH conversa con expertos sobre ¿teatro para qué?

Presentación en la Casa de Teatro Memorias.

Como parte de la vinculación Universidad-Sociedad desde el ámbito cultural, el Centro de Arte y Cultura (CAC) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) conversó con jóvenes egresados de la Escuela Nacional de Arte Dramático (ENAD) sobre ¿Teatro para qué?

Óscar Quiroz, Victoria Erazo, Laura Yánez y Fabricio Raudales, quienes cuentan con amplia trayectoria en el campo de las artes escénicas, dialogaron con Alexis Sagastume, del CAC, con relación a la educación, gestión, archivo y puesta en escena del teatro.

Durante el desarrollo de la actividad, los expertos coincidieron en que hay una formación real en la formación teatral, ya que la ENAD, en Tegucigalpa, es la única institución pública que ofrece capacitación en esta rama, y de hecho es de tipo no formal. Y aunque reconocen que se han hecho esfuerzos estatales, solo ofrecen talleres temporales, no seguimiento a largo plazo.

Aunado a esto, según los artistas, en algunas ocasiones solo se les ve como puro entretenimiento (no se reconoce su voz y opinión) y se les utiliza para hacer publicidad a nivel de proyectos estatales, pero no se les valora su condición de artistas.

Otro de los problemas es la poca existencia de salas de teatro donde se puedan presentar funciones y así poder fomentar el arte mismo y el gusto del público; pese a que hay diferentes edificios abandonados que podrían servir de recintos culturales adecuados para teatros, donde compañías independientes podrían realizar sus presentaciones.

En cuanto a la difusión de piezas de dramaturgia, aún no se cuenta con un catálogo para que se puedan conocer las nuevas piezas que están produciendo las nuevas generaciones.

Los jóvenes teatreros consideran que desde que se fundó la Escuela, la sociedad y las necesidades de esta han cambiado mucho. Han habido muchas transformaciones, por lo cual esperan haya mejoras en este tema.

Uno de los grandes retos que enfrentan los amantes del arte escénico es que no se cuenta con formación a nivel de pregrado, ya que ninguna universidad ofrece este plan de estudio, y aunque la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM) en su momento ofreció la carrera enfocada en la docencia, tiempo después generalizó la formación conforme a teatro, música y plástica.

Esto no permite que los interesados puedan profesionalizarse y enfocarse en un área específica del arte, y claro está que el arte en sus diferentes manifestaciones sugiere diferentes talentos.

Aunque la ENAD atiende personas adultas que ya han cursado su educación superior, (salvo casos excepcionales), no se reconoce como una educación de pregrado que le permita pasar al nivel de posgrado, y aunque a través de Organizaciones no Gubernales (ONG) se puede aplicar a programas de maestrías, al regresar al país no se reconocen sus títulos.

Esto ocasiona la fuga de talentos, ya que las personas que tienen oportunidad se marchan de país y desarrollan sus carreras artísticas en el extranjero. Frente a esto, los teatreros y teatreras demandan el interés de las autoridades estatales para que ofrezcan mejores oportunidades a los artistas.

Las artes son de suma importancia en la sociedad, ya que pueden ayudar a la trasformación de las sociedades. Pero el panorama nacional es difícil y rara vez permite que los artistas se dediquen de lleno. Así la mayoría de los artistas se ven obligados a cursar otra carrera profesional que les permita acreditarse a nivel académico y que les ofrezca otra oportunidad laboral.

En cuanto a espacios laborales, algunos de los teatreros se ubican en la docencia y en algunos montajes temporales, pero ellos coinciden en que de hacer una buena estructuración (formación, montajes, apoyo estatal, público), el arte puede producir riquezas.

Los participantes del conversatorio estiman que no hay que quitarle la responsabilidad al Estado, pero el proceso de empoderamiento hará más fácil las cosas para las nuevas generaciones.

Asimismo, consideran de suma importancia la creación de una asociación gremial de teatreros para presionar y lograr que se aprueben políticas y derechos a través de legislaciones específicas que estimulen la dramaturgia hondureña.

El teatro se originó en la Antigua Grecia, en donde los griegos asistían a las ceremonias de los dioses y en ellas pedían a Dioniso (dios de la fertilidad y el vino), que el campo fuera fecundo para lograr buenas cosechas. La celebración de estos actos incluía presentaciones en donde cantaban y se pintaban máscaras en la cara.

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