Cambio en el uso del suelo, principal problemática de la microcuenca de Santa Elena Vieja

Una investigación desarrollada en el marco del Diplomado en Adaptación al Cambio Climático basada en ecosistema, con orientación en recursos hídricos y forestales, concluyó que el cambio en el uso del suelo es la principal problemática de la microcuenca de Santa Elena Vieja, ubicada dentro de los límites de la cuenca Chamelecón.

Según lo expuesto por los investigadores como parte del cierre de dicho programa de educación no formal ofertado por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), a través del Instituto Hondureño de Ciencias de la Tierra (Ihcit), es en este ramal de la subcuenca de Manchaguala donde se produce la transición de las condiciones climáticas del Litoral Atlántico al Continental, influenciadas en gran medida por la zona intermontañosa de la región, específicamente por el Merendón. En la parte alta el clima es húmedo-lluvioso y en la parte baja lluvioso semiestacional.

Aunque el diagnóstico identificó el cambio del uso del suelo como el problema central, con efectos ambientales adversos que aunados a los efectos del cambio climático pueden magnificar el deterioro de los servicios ecosistémicos que brinda la subcuenca, a este suma también el bajo nivel educativo de la población, la carencia del servicio de agua potable y la deficiente gobernanza y manejo por parte de las instancias correspondientes.

Durante sus visitas técnicas se identificaron caudales de entre 0.043 y 0.048 metros cúbicos por segundo, muy similares a las estimaciones de la subcuenca de Chaguala, los cuales en la época de estiaje son de 0.045-0.055 metros cúbicos por segundo y de 0.070 en la época lluviosa.

Mediante el muestreo realizado a principios de enero de este año se midió además la calidad del agua, identificando la presencia de carbonatos, calcio y Magnesio en concentraciones por encima de lo normal.

Al respecto los diplomandos recomendaron el monitoreo constante y actualizado de la precipitación, temperatura y humedad, así como de las especies, hábitats y ecosistemas y de la calidad del agua; el respectivo balance hídrico anual de la fuente, un análisis integral de las actividades económicas y uso del suelo, destinar al establecimiento de bosques las zonas de baja producción agrícola y capacitar sobre buenas prácticas a los habitantes.

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