Millones de personas no tienen cómo lavarse las manos en este contexto de pandemia, lamenta consultora de OPS

La consultora nacional de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Honduras, Ana Ramírez, lamentó que casi 3,000 millones de personas en el mundo no tienen cómo lavarse las manos, lo que en estos momentos es esencial para contener la propagación del COVID-19.

Lo anterior lo dio a conocer en la conferencia "Calidad del agua en el contexto de salud global", organizada por el Centro Experimental y de Innovación del Recurso Hídrico, en el marco del Día Mundial del Agua, donde también indicó que, según un reporte del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), presentado en el 2012, alrededor de 36 millones de personas en el mundo no tenían acceso a alguna forma de agua potable confiable y sin riesgos para la salud.    

La consultora de la OPS, quien tiene más de 15 años de experiencia en el área de salud ambiental, amplió que el cambio climático, el crecimiento demográfico y el cambio de patrones de consumo ponen cada vez más en riesgo los sistemas de agua dulce, así como las especies que habitan en estos sistemas, de las cuales el 76% están siendo amenazadas.

Estos factores, explicó, han generado escasez del agua, lo que a su vez incide en su baja calidad, amenazando la salud, puesto que además de los daños que ocasiona el agua no apta para consumo humano, la escasez induce a los pobladores a almacenar este vital líquido en sus casas, sobre todo en época de verano, lo que contribuye a la proliferación de muchos vectores, entre ellos los que producen dengue, malaria, chikungunya, zika, entre otras.

“La baja calidad del agua sigue siendo una gran amenaza para la salud humana, enfermedades diarreicas representan 3.6% de la carga mundial total de Años de Vida Ajustados en Función de la Discapacidad, y 842,000 muertes anuales son atribuibles al abastecimiento inseguro de agua y al inadecuado saneamiento e higiene”, refirió Ramírez.

Aportes de la academia

Sin duda el abastecimiento y la calidad del agua representan un reto en la actualidad, y en ese sentido, desde el Alma Máter se desarrollan acciones que contribuyen a identificar el mejor tratamiento para potabilizar el agua que se va distribuir a la población, por medio de la investigación científica.

“Desde el Laboratorio de Hidrobiología, de la Carrera de Biología, trabajamos con el uso de indicadores biológicos, macroinvertebrados acuáticos, y estamos empezando con ensayos ecotoxicológicos, ya que estos organismos tienen la capacidad de reflejar las características de condiciones ambientales, de tal forma que puedan ser utilizados en aquellos casos en donde no existen recursos grandes para poder hacer las caracterizaciones que se requieren para determinar la calidad del agua”, explicó la máster Irasema Montoya, coordinadora del Laboratorio de Hidrobiología.

Por su parte, la directora del Instituto de Investigaciones en Microbiología, Lourdes Enríquez de Madrid, señaló que desde la unidad que dirige se han conjuntado esfuerzos para desarrollar estudios que vayan más allá de identificar problemas, plantando propuestas que favorezcan la mejora de la calidad del agua.

"Desde hace mucho tiempo trabajamos con el personal de Laboratorio de Hidrobiología y del Instituto de Ciencias de la Tierra para coordinar esfuerzos y realizar estudios que nos permitan ampliar la visión de lo que es la calidad del agua, su disponibilidad y los ecosistemas", indicó.

Por último, la coordinadora del Centro Experimental e Innovación del Recurso Hídrico, Tania Peña, destacó la importancia de la educación con relación al manejo del agua, y la gestión de los gobiernos locales, tomando en cuenta todas las singularidades de cada zona. "Las dinámicas culturales son clave en estos procesos, porque no es lo mismo cómo se concibe el agua en la zona sur y cómo se concibe en la zona norte u occidente", expresó la máster.

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