Científicos anuncian inicio de producción de vacuna contra la enfermedad de Chagas

En el marco del webinario “Impacto de la COVID-19 en el desarrollo de vacunas para enfermedades desatendidas”, organizado por la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacias y la Dirección de Investigación Científica, Humanística y Tecnológica (Diciht), de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH); el presidente de la Sociedad Mexicana de Biotecnología y Bioingeniería (SMBB), Jaime Ortega López, lamentó el poco interés por la atención de patologías como la del Chagas, una de las candidatas a la eliminación para el 2030.

Pese al bajo apoyo hacia estas en comparación con el protagonismo del coronavirus descubierto a finales de 2019, el expositor resaltó como pros, las mejoras del conocimiento en inmunología y en el uso de herramientas computacionales, así como la aprobación de nuevas plataformas durante la actual pandemia.

Al respecto informó que fruto del trabajo conjunto que desde el año 2011 desarrolla con la doctora María Elena Botazzi y el doctor Peter Hotez con el apoyo de la Fundación Carlos Slim, próximamente se comenzará a manufacturar en México en condiciones seguras, un prototipo de vacuna terapéutica contra la enfermedad de Chagas, un padecimiento poco atendido que cada año afecta de seis a siete millones de personas en todo el mundo, principalmente en América Latina, con un saldo mortal de 10,000 y la posibilidad de que otros 75 millones se infecten.

Dicho proceso permitirá iniciar los ensayos clínicos con la proteína Tc24 (Flagellar Calcium Binding Protein) y posteriormente escalar el proceso de producción del Tripomoastigote Surface Antigen (TSA-1), presentes en el parásito Trypanosoma cruzi.

Desarrollo biotecnológico

Durante su intervención magistral, el ponente definió las vacunas como la preparación biológica destinada a inducir de manera segura una respuesta inmune profiláctica o terapéutica que confiera protección a una infección o enfermedad en una subsecuente exposición al patógeno. La vía de administración puede ser oral, nasal o mediante inyección.

“Las vacunas son el desarrollo biotecnológico que más impacto ha tenido en la salud pública global y en esta pandemia no podemos ignorarlo porque es una de las esperanzas para poder ponerle fin y prevenir pandemias futuras” manifestó, al tiempo que resaltó la importancia de la difusión científica desde la academia, para contrarrestar la anticiencia, la desinformación y el impacto negativo de los grupos antivacunas.

Según indicó, en la actualidad existen vacunas contra el cáncer cervical, cólera, difteria, hepatitis B, influenza, encefalitis japonesa, sarampión, meningitis, paperas, tosferina, neumonía, poliomielitis, rabia, rotavirus, tuberculosis, rubiola, tétano, tifoidea, varicela, fiebre amarilla y Virus del Papiloma Humano (VPH), que anualmente salvan entre dos a tres millones de vidas.

A estas se suman las desarrolladas contra la COVID-19 en un tiempo récord de 10 meses en lugar de 10 o 20 años como normalmente ocurre. Al respecto señaló que gracias al diseño y estudio de exploración preclínica y toxicológica del SARS-CoV y MERS-Cov, más el descubrimiento y la socialización de la secuencia del SARS-CoV 2, virus registrado por primera vez en Wuhan, para finales de abril de 2020 más de 90 desarrollos estaban registrados en la Organización Mundial de la Salud (OMS) y para mediados de julio de 2021 el número asciende a 292, de los cuales 53 se encuentran en fase 1, 37 en fase 2 y 32 en fase 3, además de 10 autorizados, 8 aprobados y 5 abandonados.

Las plataformas en las que se han producido estos fármacos biológicos van desde proteína, vector viral replicante, ácido nucleico (ADN y ARN) y virus inactivado, hasta vector no replicante, antígeno y virus atenuado.

“Ya se conocía cuál era la molécula a la que había que dirigir los esfuerzos como antígeno vacunal, por eso es que, si no todas, la mayoría de las vacunas están dirigidas a la proteína Spike, que es la que interactúa con la célula humana para introducir el virus”, dijo.

“La novedad es que se permitió hacer las fases clínicas en lugar de las secuenciales, poderlas empalmar de tal manera que pudieran irse conociendo los resultados y ganar tiempo, pero sin dejar atrás ninguno de los procesos para garantizar que las vacunas fueran seguras y eficaces”, añadió.

Perfil del conferencista

El doctor Ortega López es ingeniero químico por la Universidad de Guadalajara y cuenta con una maestría en Ciencias de Bioingeniería y un doctorado en Ciencias Bioquímicas. Es profesor titular en el Departamento de Biotecnología y Bioingeniería del Cinvestav IPN y nivel 2 del Sistema Nacional de Investigadores de México. Su área de interés es la biotecnología de proteínas, con énfasis en la expresión, purificación y replegamiento de proteínas recombinantes de interés biomédico.

Es miembro de diferentes grupos multidisciplinarios para el estudio de estructura función de proteínas de protozoarios de interés médico en el desarrollo de nuevos tratamientos y métodos de diagnóstico para la tricomoniasis y vacunas de ADN y desde el 2011 participa en el Consorcio Internacional para el desarrollo de una vacuna con la Fundación Carlos Slim. Su grupo de investigación ha generado más de 70 publicaciones científicas, alrededor de 120 presentaciones en congreso nacionales e internacionales y tiene cuatro patentes nacionales. De igual manera, en su laboratorio han realizado su trabajo de tesis 10 doctores y 21 másteres, además de estancias de investigación de unos 20 estudiantes de licenciatura.

También es miembro de la American Quimical Society, Protein Science, Sociedad Mexicana de Bioquímica y Sociedad Mexicana de Biotecnología y Bioingeniería. De esta última ha sido secretario, vicepresidente y actualmente presidente.

La grabación del evento está disponible en el siguiente enlace: https://fb.watch/6NvtD33CNe/.

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