Con orgullo y nostalgia, la familia de Álvaro Ávila recibirá el título post mortem

Álvaro en uno de los laboratorios de la UNAH.

Este 15 de junio la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) realizará las segundas graduaciones públicas de 2019, más de 1,000 nuevos profesionales asistirán a la ceremonia en donde se les entregará su tan anhelado título universitario, a excepción de Álvaro Adán Ávila Ávila, cuyos familiares son quienes recibirán el título post mortem.

Este sábado Álvaro se estaría graduando como doctor en Microbiología con Orientación en Análisis Clínicos, pero tres meses antes de recibir el título universitario tuvo un fatal accidente en motocicleta, dejando a su esposa, dos hijos: Anthony Ávila y Diego Ávila, de 6 y 4 años respectivamente, además de su madre, padre y dos hermanos.

Al culminar sus clases, Álvaro hizo su servicio social y solo le restaba realizar los trámites para la graduación, mismos que no pudo concretar. Según la jefa del Laboratorio de Parasitología de la UNAH, Roxana Castillo, Álvaro tenía excelente desempeño académico y siempre estaba dispuesto a colaborar y a aprender.

“El doctor Álvaro Ávila como persona era muy amigable, estableció mucha amistad con el personal del laboratorio, muy respetuoso y ya como microbiólogo siempre estuvo dispuesto a colaborar en lo que uno le solicitaba, era muy callado, pero siempre estaba dispuesto a colaborar en todo”, expresó Castillo, con quien compartió durante el Servicio Social.

Historia de vida

Alavro 1

Álvaro era el segundo de tres hijos, nació el 9 de febrero de 1987 en la ciudad de Tegucigalpa con domicilio en Sabanagrande, Francisco Morazán, pero por decisiones de trabajo, la familia de Álvaro se trasladó a Danlí, El Paraíso, donde cursó la preparatoria y el kínder.

Posteriormente regresaron a su pueblo natal, donde cursó la primaria en la Escuela Gloria Figueroa de López Arellano, en Los Chorritos, Sabanagrande. Sus estudios de secundaria los realizó con éxito en el Instituto Técnico Francisco Morazán, ya que siempre fue un alumno aplicado, luego de finalizar el ciclo común se trasladó a la Ciudad de Tegucigalpa a estudiar el Bachillerato Técnico en Mecánica Automotriz, en el Instituto Técnico Honduras de la colonia Kennedy.

En el año 2009 ingresó a la Carrera de Microbiología de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), la cual era su pasión, “decía que tenía que servir a los demás en el proceso de estudio de su carrera, siempre estaba dispuesto a ayudarle a personas que lo necesitaran, siempre fue una persona entregada a sus estudios”, expresó Marvin Ávila, hermano de Álvaro.

Durante sus estudios universitarios se convirtió en padre por primera vez, y aún con las dificultades que conllevaba su nueva responsabilidad y su vida académica, siguió con el desafío ya que su sueño era entregarle el título de Doctor en Microbiología a sus padres, ese era el gran regalo que quería darles por todo el esfuerzo que habían hecho por él.

Pasaron cuatro años y se convirtió en padre por segunda vez y todos (familia) pensaron que no seguiría más en la Universidad ya que tenía dos responsabilidades muy grandes, pero decidió hacer un gran sacrificio para salir adelante y no dejar su sueño truncado.

Negocio familiar

Álvaro junto a sus padres y hermanos tenían un negocio familiar de venta de rosquillas, ellos distribuyen las rosquillas en Tegucigalpa, pero Álvaro hacía un sacrificio mayor y elaboraba rosquillas los domingos para enviarlas a San Pedro Sula, de esta manera se costeaba sus estudios y la manutención de su esposa y sus dos hijos.

“Yo le ayudaba a vender cuando le sobraba producto, jugábamos en el mismo equipo, nos contábamos nuestras cosas, él me decía sus planes de construir su casa en el Cerro de Hula, yo siempre lo apoyaba y siempre lo aconsejaba que se graduara y le decía que tomara mi ejemplo”,  detalló su hermano.

Nostalgia  

Alvaro 2

Álvaro siempre será recordado por su entusiasmo y empeño en lo que hacía “lo que más recuerdo de mi hermano es sus ganas de salir adelante, los sueños y metas que tenía, él me dejó un gran legado de sacrificio y desvelo por lograr lo que se quiere”, expresó Ávila.

De acuerdo con su hermano, que la UNAH les entregue el título de microbiólogo es un honor para su familia, y a pesar de que Álvaro ya no está presente físicamente, siempre estará en los corazones de quienes lo conocieron.

“Sentimos mucha nostalgia y tristeza, pero a la vez me siento muy orgulloso que él logró la meta, aunque ya no esté con nosotros. Mi familia se sentirá orgullosa, ya que mis padres siempre se esforzaron por ver graduados a sus hijos”, comentó Marvin Ávila.

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