Consumo de alcohol, un factor de riesgo adicional para las mujeres que sufren violencia

Aunque es común escuchar frases como “no sabía lo que estaba haciendo” o “estaba borracho”, la evidencia científica indica que el alcohol no es la causa directa de la violencia familiar o de género, pero sí parece ser un activador de esta y al desinhibir el sistema nervioso central y eliminar cualquier control sobre los instintos e impulsos, constituye un factor de riesgo adicional para las víctimas suponiendo un incremento en la gravedad o la frecuencia de los hechos.

Según datos del Observatorio de Derechos Humanos del Centro de Derechos de Mujeres (CDM), en lo que va del año se reporta la muerte violenta de más de 314 mujeres; 19 de ellas fueron ejecutadas en homicidios múltiples. El principal instrumento de muerte continúa siendo el arma de fuego, seguida por el arma blanca.

Asimismo, hasta el 31 de octubre el Sistema Nacional de Emergencia (911) registró 38,988 denuncias de violencia doméstica y 51,053 de violencia intrafamiliar, de las cuales el 10.7% corresponde al mes de octubre, precisamente cuando se otorgó el denominado “feriado morazánico”.

En ambos casos los departamentos de Cortés, Francisco Morazán, Olancho, Atlántida y Comayagua, sobre todo en sus cabeceras departamentales, son los de mayor incidencia y gran parte de los hechos ocurren en los espacios públicos y en el hogar.

De acuerdo con el Observatorio Nacional de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (ONV/UNAH), entre el 2012 y el 2020 en el país fueron víctimas de violencia homicida 4,216 mujeres; la impunidad predomina en el 95% de los casos.

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