COVID-19 ha dejado en evidencia diferentes aspectos sociales

Fotografía: Delmer Membreño.

La pandemia COVID-19 ha generado cambios drásticos en la dinámica de las personas en diferentes partes del mundo, los cuales han servido para visibilizar distintos aspectos sociales que normalmente han sido invisibilizados en la sociedad, como la pobreza, la xenofobia, la ignorancia, el acceso diferenciado a la tecnología... que varían de acuerdo a los diversos grupos poblacionales.

Tal es el caso que en Honduras, la cuarentena y confinamiento obligatorio decretados por el Gobierno desde hace casi dos meses, perjudica significativamente a los más desfavorecidos, que representan un 60 por ciento del total de la población, según datos oficiales.

Y es que las medidas de precaución y control del COVID-19 tomadas por los gobiernos y aplicadas a todos los habitantes de sus países denotan las diferencias extremas (en muchos casos) en medio de la pandemia, entre sus habitantes.

“El confinamiento y demás medidas ante COVID-19 son las mismas para todos, pero se ven más afectados los grupos sociales más desfavorecidos”, apuntó el coordinador de la Carrera de Sociología, Marco Tinoco.

Según el experto, aunque las medidas dictadas por el Gobierno para prevenir el contagio del coronavirus son necesarias y correctas, estas afectan de distinta forma a los diferentes grupos de la sociedad. “No es lo mismo para aquellas personas que pueden comprar y almacenar sus alimentos para 7 días o 2 semanas, que para quienes deben salir a la calle a trabajar día a día para poder comprar  comida”, acotó Tinoco. 

Por otro lado, se debe tomar en cuenta también el hacinamiento. “Ya que si bien las medidas buscan que las personas se refugien en casa, muchas veces sus hogares pueden representar una amenaza de contagio al habitar un espacio reducido y compartido con muchos, ya que no pueden cumplir las medidas de bioseguridad”.

Para los pobres la calle no es solo un lugar de tránsito, sino un lugar para reproducir su vida y sobrevivir. Ellos necesitan estar en la calle para poder sobrevivir, afirmó el sociólogo.

Otro aspecto a considerar es la xenofobia o racismo que se ha manifestado hacia las personas originarias de China, lugar donde se inició el virus. “Este rechazo se da porque existe miedo de contagio, pero también por ignorancia y muchas veces por la desinformación que ocasionan los medios de comunicación”, citó Tinoco.

Frente al hecho de las transformaciones digitales, también son notorias las desigualdades sociales, ya que la medidas de confinamiento no son las mismas para los ricos que para los pobres.

“Está claro que los niños y jóvenes de escasos recursos son los que menos posibilidades tienen de conectarse a esas redes para poder tener acceso al conocimiento. Algunos se podrán conectar de forma precaria, otros no podrán”, sintetizó Tinoco. 

Asimismo los más pobres se verán afectados en el ámbito laboral, ya que sus trabajos (ventas ambulantes, carpintería, albañilería) no se pueden efectuar en forma de teletrabajo.

Por otra parte, también se ha cambiado la forma de concebir la vida y se ha pasado de una sociedad de grandes aglomeraciones a una situación donde existen pequeños grupos de personas que caminan recelosas por la calle por temor a ser contagiadas.

Hay mayor presencia policial y militar en las calles controlando el tráfico de vehículos y personas. “Nuestra normalidad antes era no preocuparnos por el prójimo, pero ahora mismo se genera mayor solidaridad por el otro, ya que si el otro está bien, uno estará bien”, manifestó el académico.

Para finalizar, el académico refirió que en los países pobres superar los estragos de la pandemia será muy costoso y lento.

 

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