COVID-19: María Elena Bottazzi llama a una rápida vacunación y a tomar precaución en Semana Santa

“Estamos viendo la importancia de hacer eventos como estos con ustedes en Presencia Universitaria”, expresó María Elena Bottazzi.

María Elena Bottazzi, científica hondureña que reside en Houston y calificada como una de las 100 mujeres más poderosas de Centroamérica según Forbes LATAM, participó en el programa de entrevistas Café Presencia, en el que compartió sobre cuál es la situación actual mundial de la pandemia del COVID-19, el desarrollo del proceso de vacunación y el panorama que se avizora para el 2021.

Para Bottazzi, la estrategia actual que se debe implementar es vacunar lo más rápido posible a la población mientras se evalúan nuevas vacunas y estrategias de vacunación. Asimismo, recomendó a la población a tomar preocupación de cara a la Semana Santa 2021, considerando que es bastante probable que distintas variantes estén circulando a nivel nacional.

De manera inicial en la entrevista, Bottazzi expresó: “Soy Puma, soy egresada de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, un honor estar aquí con ustedes en su programa y darles información actual y perspectiva de cómo vamos con el desarrollo de vacunas para el COVID-19. Estamos viendo la importancia de hacer eventos como estos con ustedes en Presencia Universitaria porque la desinformación, la cantidad de información falsa que hay está confundiendo mucho. Aprecio mucho el esfuerzo de ustedes”.

A continuación, la entrevista con la doctora María Elena Bottazzi:

  1. ¿Cómo describiría la situación actual mundial en torno a la pandemia del COVID-19?

Todavía estamos en una situación bastante crítica. Aunque yo creo que, comparado con el 2020, el 2021 nos trae más optimismo que vamos a lograr poco a poco salir de esta pandemia. Es por el hecho de que conocemos un poquito más sobre el virus y qué tipo de enfermedad causa, y también cómo lo podemos manejar clínicamente. Entendemos mejor el hecho de cómo estos virus se están mutando y cómo están cambiando, también la transmisión y el problema es que seguimos teniendo grandes focos de transmisibilidad en nuestras comunidades.

Ya también conocemos cuáles son las estrategias no solo farmacéuticas, sino también no farmacéuticas para poder contrarrestar esta pandemia, que es utilizar el distanciamiento, las prácticas de higiene, el uso de las mascarillas, pero también el desarrollo y ahora varias vacunas que ya están autorizadas y muchas por autorizarse en el futuro, cómo las tenemos que distribuir y usar, pero también que hay intervenciones de terapias que pueden venir a complementar el manejo clínico. 

  1. ¿Cuál es la cantidad de vacunas que se requieren para inocular a la población hondureña?

Yo he estado trabajando con un grupo de economistas en salud que hacemos estos estudios de modelaje, todos nos están indicando que hay que por lo menos llegar a tener dos tercios de una población en un país vacunada para poder empezar a ver realmente un impacto de inmunidad de rebaño y posiblemente ver cómo el virus va a comenzar a reducirse dentro de la circulación. Si lo ponemos en contexto hondureño, Honduras tiene 9.5 millones más o menos de personas. Si ustedes quitan de esos 9.5 millones la población de menores de 18 años, quitamos 3.7 millones. Honduras tiene una población muy joven, al final es un poco menos de 6 millones de personas. Si asumimos de nuevo que queremos como mínimo un 80%, estamos hablando de unos 4.5 o 5 millones de personas. Son números bastante impresionantes, en una campaña de vacunación normal nunca la intención es de vacunar cinco millones de personas, es sin precedentes ciertamente para Honduras, en el mundo.

  1. ¿Cuál es la situación para la adquisición de las vacunas en el caso de los países en vías de desarrollo? ¿Qué estrategias se deben implementar para un proceso de vacunación nacional efectivo?

Si ustedes ven la complejidad del rompecabezas, tiene que encajar no solo el hecho de que las vacunas tienen que ser producidas y sabemos que hay ahorita un poco de dificultad en cada una de las diferentes vacunas que están autorizadas en el concepto de producción, hay ciertas que se producen a más altas escalas que otras. Unas tienen dificultad también de lo que se llama la cadena fría, de cómo se guardan, de qué tanto son estables y cada cuánto tenemos que seguir produciendo, pero al mismo tiempo también tenemos dificultad de que hay ciertos países que pueden producir para su propio uso, hasta que ellos no terminan de resolver el problema local no empiezan obviamente a exportar. Pero se han creado mecanismos, la intención obviamente era tener equidad en este concepto, cómo se van a distribuir equitativamente. Ahorita existen para Latinoamérica tres tipos de opciones, el programa de COVAX, donde las manufacturadoras contribuyen a dar un cierto número de dosis a este mecanismo. Ese mecanismo como mínimo va a lograr cubrir un 20%.

En el contexto, el Seguro Social ha comprado dosis directamente adicionales. Después la intención es que vía los mecanismos del Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) va a tener el acceso a poder comprar adicionales vacunas. Hay muchas estrategias, no son fáciles, son complicadas, la producción ahorita no está accesible, hay un poco de confusión en quienes están aprobando las vacunas para poder ser aceptadas dentro del gremio global.

  1. En torno a las mutaciones del COVID-19, ¿mantendrán las vacunas su eficacia?

Las vacunas que han sido desarrolladas que ahorita estamos empezando a usar son vacunas cuya intención es poder protegernos contra la enfermedad severa. Las características de la vacuna son prevenir hospitalizaciones y muertes. Por suerte, todavía vemos que, si la persona se infecta con un virus, y un virus variante, esa protección contra muerte y enfermedad muy severa todavía se mantiene, que eso es lo ideal. Lo que estamos viendo es que se pierde un poco la protección en podernos proteger contra los síntomas moderados o leves, donde tal vez la vacuna que fue creada contra el virus original convertía a alguien en ser protegido de manera de que uno fuera completamente asintomático. 

  1. ¿Qué podemos aprender de pandemias anteriores y cómo las personas han podido recuperar su vida normal? En el caso del COVID-19, ¿cuántos años nos podría tomar esto?

Esta pandemia es algo que nunca había ocurrido en estas proporciones anteriormente, es cierto hemos tenido varias epidemias y brotes en otros tipos de infecciones, zika, ébola. Es diferente porque también se convirtió en algo global. Hay muchos factores que han contribuido a exacerbar el impacto que vemos de estas pandemias, incluyendo la inequidad. ¿Cómo y cuándo vamos a poder tener una vida normal? Yo creo que en el 2021 todavía es muy temprano pensar que vamos a regresar a una normalidad, tal vez en el 2022, pero va a depender mucho de qué tanto nos esforzamos como comunidad e individualmente. Va a depender de cuán rápido van a venir las vacunas, qué tan rápido podamos vacunar a nuestra gente, tratar de bloquear que el virus siga variando y mutando. Hay unos síndromes que son los que llamamos el COVID long haul, o sea las secuelas de haber tenido la enfermedad. Al final va a requerir también que reevaluemos cómo hacemos salud pública y salud preventiva en nuestro país.

  1. ¿Cuáles serían sus recomendaciones a la población de cara a la Semana Santa 2021?

Siempre que hay algún evento de vacaciones, en este caso Semana Santa, la gente está bastante aburrida, ansiosa y quisiera regresar a poder hacer lo que hacíamos, de salir, ir a la playa, ir a pasear, o reunirse con gente, pero la realidad es que tengan cuidado porque en Honduras no ha habido mucha secuenciación de qué virus está circulando, pero yo les aseguro que es muy probable que todas las variantes circulen. Aquí en Houston sabemos que todas las variantes están circulando.

“A mí no me interesa porque yo ya me cansé de esta situación”, más tenemos esa actitud más vamos a poner presión a nuestro sistema de salud. Los pobres médicos, enfermeras, están cansados y la verdad es que está todo colapsado entonces, un poco de sentido común. Por favor, cuídense, porque yo creo que este año es cuando vamos a empezar a ver la diferencia, pero la diferencia es basada en cada uno contribuyendo.

Biografía

María Elena Bottazzi creció en Honduras y obtuvo su licenciatura en Microbiología y Química Clínica en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). A sus estudios suma un doctorado en Inmunología Molecular y Patología Experimental de la Universidad de Florida y completó su capacitación posdoctoral en Biología Celular en la Universidad de Miami y Pensilvania. Es una vacunóloga reconocida internacionalmente y defensora de la salud mundial para enfermedades tropicales desatendidas (ETD) y enfermedades emergentes y reemergentes de importancia pandémica y de biodefensa.

Es decana asociada de la Escuela Nacional de Medicina Tropical, profesora de pediatría y codirectora del Centro de Desarrollo de Vacunas del Texas Children’s Hospital del Baylor College de Medicina en Houston, Texas. Con más de dos décadas de experiencia, aplicando modelos gerenciales innovadores para el desarrollo de nuevas tecnologías, ha desarrollado programas para incrementar la capacidad humana en biotecnología de manera sostenible y ha realizado exitosamente la transición de varias vacunas para enfermedades tropicales (como ser las lombrices intestinales) y emergentes (como ser SARS, MERS y COVID-19) desde el laboratorio hacia ensayos clínicos. En 2020, Forbes LATAM la seleccionó como una de las 100 mujeres más poderosas de Centroamérica.

Si quiere ver la participación de María Elena Bottazzi en Café Presencia haga clic en el siguiente enlace: https://fb.watch/4oxJTqQ3Jy/

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