La economía podría verse severamente afectada con un índice negativo de menos 7%

Infografía: Miguel Flores

La pademia COVID-19 ha paralizado el mundo entero y dañado las economías de, incluso, los países más ricos y estables; así que Honduras, una de las naciones más pobres de América Latina, podría enfrentar un decrecimiento negativo de hasta 7%, pese a que el Gobierno ha anunciado que será de 4%, siendo el nivel más bajo reportado en los últimos años.

“Se habla de que en una situación extrema, donde la crisis toque fondo, se puede llegar hasta un -7 de decrecimiento, aun cuando el Gobierno ha proyectado un -4. Esto según las proyecciones de organismos internacionales como el Banco Mundial y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), las cuales apuntan a que vamos a tener una economía muy debilitada que va a  impactar en la producción, en el consumo y en el ingreso de las personas”, manifestó el doctor Henry Rodríguez, jefe Departamento de Economía de la Máxima Casa de Estudios.

Según el experto de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), este es el índice más bajo reportado, ya que en crisis anteriores como en el año 1999, después de los estragos del huracán  Mitch; y en 2009 después de la crisis política, se obtuvo un 1.9 positivo. Por lo cual el nivel esperado para este 2020 es severamente dramático.

Los sectores más importantes de la economía que generan mayor valor agregado para el producto interno bruto son industria, comercio, hoteles y transporte, los cuales  están siendo muy perjudicados porque están paralizados total o parcialmente. Por otro lado, el área financiera (bancos y cooperativas), así como las comunicaciones, la industria y la producción alimentaria son las que menos se han visto afectadas ya que han seguido operando. 

“Toda esta caída en la actividad económica se verá reflejada en un producto interno bruto con un crecimiento negativo”, enfatizó Rodríguez.

Pérdida de empleo aumentará índice de pobreza

“Todo  esto se va a traducir en que la economía estará fuertemente impactada y vamos a tener un incremento sustancial en la pobreza”, declaró el economista tras referirse a la situaciones en torno a la pérdida parcial o total de empleos.

Según estimaciones nacionales, hay alrededor de 2 millones de personas que se dedican al sector informal. “Ellos viven de su sustento diario, como los que andan vendiendo cosas en la calle, las personas que tienen ventas de comida, o las personas que tiene puestos en las universidades o demás establecimientos que están cerrados; ellos no perderán su empleo de forma definitiva, pero en este momento están teniendo muchas pérdidas”, comentó el investigador.

La pequeña y mediana empresa o pyme afectará la economía de varias familias, ya que estas, además de ser la fuente de ingreso del dueño, generan empleos para otros colaboradores que en algunos casos pueden son la única fuente de ingreso de sus hogares.

Asimismo, están las personas que ya perdieron su empleo de forma definitiva porque las empresas en que laboraban han parado su producción para evitar los costos fijos y así  han recurrido al amparo de la ley, que les permite suspender empleados. 

“Esos empleos que ya se perdieron será muy difícil recuperarlos, ya que habrá que esperar que la economía se recomponga y que las empresas vuelvan a funcionar”, puntualizó.

Hay otra parte de la población que ha dejado de trabajar porque no puede salir a la calle y trasladarse hasta el lugar donde opera. Según considera el académico “esos se van a ir ubicando rápidamente cuando se reactive la economía”.  

Lo positivo: la presión inflacionaria será baja  

Frente a todo el escenario negativo que se plantea en relación a las consecuencias económicas por causa del coronavirus en Honduras, cabe destacar que la presión inflacionaria será baja, es decir que los precios de los productos no aumentarán.

Según estimaciones del Banco Central de Honduras, las proyecciones de inflación en este año indican que el valor será inferior al del año pasado, es decir que solo se llegará al 4 por ciento, en consideración al 4.2 que se tuvo en el 2019.

“En una época de crisis como la que estamos viviendo, si la política fiscal y la monetaria actúan de manera prudente, no hay peligro de que la inflación se dispare, ya que la gente no tiene ingresos”, recalcó.

Normalmente los precios van en alza porque los costos de las materias primas se van poniendo más altos, y por ende, los precios que llegan al consumidor son elevados; pero en este momento hace  más de dos meses que las personas no están  trabajando plenamente y no hay ingresos, tampoco consumo.

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