Desarrollan publicación científica sobre las manifestaciones neurológicas relacionadas con la COVID-19

La conclusión principal del análisis fue la existente necesidad de definir la neurología del COVID-19, su frecuencia, manifestaciones, neuropatología y patogénesis.

Con el fin de reflexionar sobre el impacto del COVID-19 en la neurología, investigadores nacionales e internacionales llevaron a cabo la publicación científica “La neurología del COVID-19 revisada: una propuesta del grupo especializado de Neurología Ambiental de la Federación Mundial de Neurología para implementar registros neurológicos internacionales”, misma que fue publicada en la prestigiosa revista científica de alto impacto Journal of the Neurological Sciences.

La conclusión principal del análisis fue la existente necesidad de definir la neurología del COVID-19, su frecuencia, manifestaciones, neuropatología y patogénesis. Por parte de la Federación Mundial de Neurología (WFN, por sus siglas en inglés), los investigadores invitaron a asociaciones neurológicas tanto nacionales como regionales a crear registros locales con el fin de reportar casos con manifestaciones neurológicas observados en la actual pandemia, considerando que la colaboración internacional neuroepidemiológica puede ayudar a definir la historia natural de este problema mundial.

El grupo de especialidad en Neurología Ambiental de la WFN considera que el involucramiento potencial neurológico en el COVID-19 es un tema de suma importancia que necesita de un esfuerzo global con el fin de obtener datos neuroepidemiológicos y clínicos para cuantificar la magnitud del problema, poder definir el rango completo de la enfermedad neurológica y motivar a la investigación neuropatológica, fisiopatológica y terapéutica. A los neurólogos y médicos en primera línea de la pandemia se les ha solicitado que reporten a cada sociedad todos los casos de desórdenes neurológicos asociados con el SARS-CoV-2.  

“La respuesta mundial a esta pandemia nos motiva a creer que los neurólogos regionales y médicos, autoridades gubernamentales y los científicos con experiencia en salud pública, epidemiológica, enfermedades infecciosas, virología, neurociencias y otros campos relevantes están dispuestos a aconsejar y asistir a las sociedades neurológicas para alcanzar el objetivo de crear registros de datos nacionales y regionales. Trabajaremos para asegurar que los resultados de los registros nacionales sean recolectados, publicados y estén disponibles en la página web de la WFN [https://wfneurology.org]. Este esfuerzo global ayudará al mundo a entender el impacto neurológico del COVID-19”, manifestó el grupo de investigación.

Es de señalar que la publicación científica fue desarrollada por Gustavo C. Román, Peter S. Spencer, Jacques Reis, Alain Buguet, Mostafa El Alaoui Faris, Sarosh M. Katrak, Miguel Láinez, Marco Tulio Medina, de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Chandrashekhar Meshram, Hidehiro Mizusawa, Serefnur Öztürk y Mohammad Wasay, como parte del grupo de especialidad de Neurología Ambiental de la Federación Mundial de Neurología.

Reportes

Una revisión comprensiva sobre los desórdenes neurológicos en el transcurso de la pandemia del COVID-19, demuestra que la infección por SARS-CoV-2 afecta el sistema nervioso central (CNS por sus siglas en inglés), el sistema nervioso periférico (PNS también por sus siglas en inglés) y el músculo. Asimismo, el fallo respiratorio, la manifestación letal del COVID-19 responsable de miles de muertes a nivel mundial, es probablemente neurogénico en origen y puede resultar de la invasión viral del nervio craneal I, progresando al rinencéfalo y centros respiratorios del tronco encefálico.

Cuatro décadas de investigación en los coronavirus respiratorios han demostrado la capacidad de estos virus de ir más allá del sistema respiratorio para entrar el sistema nervioso y establecer una infección cerebral persistente en animales con o sin inducción de enfermedades neurológicas. Existe evidencia animal experimental en abundancia que indica que los coronavirus pueden alcanzar el cerebro desde los pulmones al sistema circulatorio o por transporte axonal y diseminación transneuronal de las terminales nerviosas olfativas y trigéminos en el epitelio nasal.

Las manifestaciones del sistema nervioso central incluyen: dolor de cabeza y una disminución de la respuesta considerando los indicadores iniciales de involucramiento neurológico potencial; anosmia, hiposmia, hipogeusia y disgeusia, que son frecuentemente síntomas tempranos de la infección por coronavirus.

La enfermedad cerebrovascular, en particular los accidentes cerebrovasculares isquémicos y de forma menos frecuente las trombosis venosas cerebrales, la hemorragia intracerebral y hemorragia subaracnoidea, usualmente ocurren como parte de un estado trombótico inducido por una unión del virus a los receptores ACE2 en el endotelio causando endoteliosis, coagulopatía, trombosis arteriales y venosas. Asimismo, existen reportes aislados de convulsiones, encefalopatías, meningitis, encefalitis y mielitis. Las enfermedades neurológicas afectando el sistema nervioso periférico y el músculo en el COVID-19 son menos frecuentes e incluyen el síndrome de Guillain-Barré, el síndrome de Miller Fisher, la polineuritis cranealis y raras instancias de miopatía viral con rabdomiólisis.

Durante los brotes epidémicos de SARS en China y MERS en Arabia Saudita, signos neurológicos y síntomas fueron reportados en números pequeños en pacientes infectados con los coronavirus respiratorios SARS-CoV-1 y MERS-CoV respectivamente. Un estudio canadiense de 22 trabajadores de salud entre 13 a 36 meses después del brote de SARS del 2003, concluyó que la infección post SARS-CoV estuvo caracterizada por una fatiga persistente, mialgia, debilidad, depresión y sueño no reparador.

De acuerdo con el grupo de investigación de Senga, seguidos los síntomas de fiebre, escalofríos, tos y disnea presentes en >70% de pacientes, aproximadamente un tercio de los casos infectados con MERS-CoV presentaron mialgia, incomodidad y síntomas gastrointestinales. El grupo de investigación de Arabi proveyó el único reporte de involucramiento neurológico en tres casos fatales observados durante la epidemia de MERS en Arabia Saudita en junio de 2012.

Un reporte por Mao et al. describió a 214 pacientes con COVID-19 agudo en Wuhan que incluyó a 58.9% de casos severos y 41.1% de casos no severos. En total, 78 pacientes (36.4%) tenían un involucramiento neurológico ocurriendo de forma más frecuente en el grupo de la enfermedad severa. Seis pacientes (2.4%) tenían enfermedad aguda cerebrovascular, cinco de ellos siendo casos severos (5.5%). La tomografía computarizada del cerebro confirmó cuatro accidentes cerebrovasculares isquémicos y una hemorragia cerebral.

Por otro lado, Helms y sus colegas de Estrasburgo, Francia, reportaron 58 casos de pacientes con COVID-19 severos tratados en dos unidades de cuidados intensivos (UCIs). Los descubrimientos neurológicos determinaron que un 84% de los pacientes, a la hora de ser admitidos a la UCI, manifestaron agitación (69%), signos del tracto corticoespinal (67%), reflejos tendinosos enérgicos, clonus del tobillo (aparición involuntaria de contracciones musculares repetitivas y rítmicas), delirio en un 65% e hipertemia con fiebre >38.5 °C.

En Shangai, China, se reportó el primer caso del síndrome Guillain Barré asociado con el COVID-19 en una mujer de 61 años que había regresado de Wuhan, China. No reportó fiebre o síntomas respiratorios, pero mostró quejas de debilidad en ambas piernas y fatiga severa. En Wuhan se reportó el caso de un hombre de 66 años que sufrió fiebre y fatiga durante dos días por neumonía del COVID-19. Después de una noche de alta fiebre (40 °C), el paciente desarrolló parálisis flácida aguda en las piernas junto a incontinencia urinaria. La fuerza de sus brazos disminuyó con reflejos bilaterales normales en las extremidades superiores y parálisis flácida en las piernas con hiporreflexia bilateral.

“Está claro que la información sobre la neurología del COVID-19 es fragmentaria debido a la emergencia de brotes locales a nivel mundial con números masivos de pacientes retando los sistemas sanitarios. Los estudios epidemiológicos son necesitados para proveer información sólida sobre el número total de casos, incluyendo los leves, los factores de riesgo y el momento de transmisión, la severidad e índice ataque; así como factores de riesgo por desenlaces severos incluyendo el tiempo y la intensidad de la infección determinada por estudios virales”, manifestaron los investigadores.  

Contexto

La enfermedad de coronavirus 2019 (COVID-19) es un síndrome respiratorio agudo (SARS) ocasionada por el coronavirus SARS-CoV-2 que desde diciembre de 2019 alcanzó proporciones pandémicas causando en cinco meses más de tres millones de casos confirmados en el mundo y más de 260,000 muertes según el centro de información Johns Hopkins. Publicaciones recientes han descrito manifestaciones neurológicas en COVID-19 involucrando el sistema nervioso central (CNS), el sistema nervioso periférico (PNS) y el músculo, así como alteraciones tempranas en el olfato y el gusto.

“Concluimos de este análisis comprensivo en base a la actual literatura que los pacientes con COVID-19 sufren de forma frecuente de un involucramiento neurológico substancial. Hipotetizamos que el SARS-CoV-2, como otros coronavirus humanos, tiene propiedades neurogénicas que resultan en anosmia en el 85.6% de los casos, ocurriendo rápidamente después de que el virus alcanza los receptores ACE2 en el epitelio nasal en el tiempo del contagio. Dada la falta de congestión nasal y rinorrea, la anosmia probablemente resulta de la presencia viral en los bulbos olfatorios. En al menos la mitad de los casos (44%), los mecanismos de defensa controlan la infección y la recuperación del olfato ocurre de forma temprana”, se expuso en la publicación.

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