Director de teatro hondureño adoptó deidades de “La tormenta”, de Shakespeare, a deidades misquitas

Mosquitia Sinska es el grupo teatral conformado por Ochoa (Fotografías: Clarissa Donaire).

El centro de Arte y Cultura (CAC), de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), desarrolló el arteforo "Hablemos de teatro Squal 'La tempestad'", adaptación de una obra de William Shakespeare por Tito Ochoa, fundador de La Casa del Teatro Memorias, quien cuenta con una vasta experiencia en dirección escénica.


En el arteforo con el CAC, Ochoa dio a conocer los detalles sobre la obra “La tempestad”, montaje que realizó en La Mosquitia hondureña a petición de la jefa de la Cooperación Suiza, conmemorando los 40 años de la llegada a Honduras.

El destacado hondureño dijo que la puesta en escena de esta obra en La Mosquitia surge después de una gran tormenta mientras les presentaba la iniciativa de conmemoración de los 40 años de la llegada de la Cooperación Suiza para el Desarrollo (Cosude) en el país al Consejo de Ancianos de Puerto Lempira, Gracias a Dios.

En la adaptación, el teatrista expone a Ariel de Shakespeare como el espíritu del agua, el más importante de la cultura misquita, y el de la bruja Sicorax lo cambió al espíritu de la Madre Naturaleza y al padre de Calibán (hijo de la bruja) lo adapta al Rayo (dios de los cielos) también muy importante para los misquitos.

De igual manera, Próspero, quien viene de prosperidad, en la adaptación de Ochoa representa el Liberalismo del siglo XIX, donde el capitalismo hace creer que para que nuestros pueblos sean desarrollados y prósperos se necesita de una fuerza extranjera que venga a invertir y colonizar para que nuestros pueblos originarios puedan desarrollarse.

Por lo tanto, el personaje de Calibán (nativo de la isla), representa a los pueblos originarios colonizados, donde se excluye a los nativos y se le priva del desarrollo y el progreso.

Lo destacable de la adaptación de “La tormenta” realizada por Ochoa es que los personajes son de La Mosquita, nunca habían hecho teatro, creando personajes con complejidad gigantesca, por lo que el teatrista tuvo que enseñarles formación teórica y la titánica tarea de la actuación.

Ochoa contó a manera de anécdota que “fue un proceso de trabajo físico y trabajo bucal muy duro, parecía una concentración de un partido de fútbol o un entrenamiento militar, tanto así, que un día estábamos ensayando en la plaza municipal y militares llegaron creyendo que estábamos entrenando militarmente”.

El destacado dramaturgo, en la obra rescata bailes, costumbres y ritualidades de la etnia misquita, de igual manera, mediante el discurso de Calibán hace un homenaje a los grandes luchadores indígenas de la historia de la humanidad como Túpac Amaru, Tatanka Iyotanka, más conocido como Toro Sentado, jefe nativo americano de la tribu de los sioux, Satuyé, líder de los garífunas, terminando con Berta Cáceres.

"La tempestad"

Escrita en 1611 y estrenada el mismo año, este drama en cinco actos en verso y prosa de William Shakespeare se publicó en el in-folio de 1623, donde precede a todas las demás piezas. La fuente de esta obra debe buscarse en la commedia dell'arte italiana; algunas intrigas análogas a la suya han sido descritas por diversos estudiosos. Shakespeare combinó con estos elementos italianos detalles del naufragio en las Bermudas de sir George Somers (25 de julio de 1609). Otros eruditos consideran como fuente probable de la tragedia la novela castellana "La gran conquista de Ultramar".

En este drama, compuesto al final de su carrera (y al igual que en "El sueño de una noche de verano", escrito al comienzo), Shakespeare introduce elementos sobrenaturales recurriendo al mundo maravilloso de los elfos y de las hadas, y funde admirablemente las acciones de estos seres fantásticos con las aventuras humanas, con lo que estas últimas ganan en donosura y profundidad.

El argumento

Próspero, duque de Milán, fue despojado del poder por su hermano Antonio, puesto en una barca y entregado a merced de las olas con su hijita Miranda. Próspero desembarcó en una isla desierta en la que había sido desterrada la hechicera Sycorax. Gracias a sus artes mágicas, Próspero liberó a varios espíritus aprisionados por la maga, entre ellos a Ariel, y los sometió a sus órdenes. Tiene ahora a su servicio al hijo de la hechicera, Calibán, una criatura monstruosa, abyecta e ingenua que es el único habitante de la isla.

Próspero y su hija Miranda han vivido de este modo durante doce años. Una nave en la que viajan el usurpador Antonio, su aliado Alonso, rey de Nápoles, y Fernando, hijo de éste último, naufraga en las costas de la isla por efecto de los encantamientos de Próspero. En este punto comienza el drama: Shakespeare ha condensado en la exposición del drama, en la segunda escena del acto primero, los antecedentes, que ocupaban tres actos en "El cuento de invierno".

Los pasajeros se salvan, pero creen que Fernando ha muerto, mientras que Fernando piensa que los demás se han ahogado. Se encuentran Fernando y Miranda, se enamoran en cuanto se ven, y se prometen. Ariel, por orden de Próspero, prepara algunos sustos para Antonio y Alonso. Antonio cae abatido por el terror y Alonso se arrepiente de su crueldad, se reconcilia con Próspero y recupera a su hijo Fernando. La nave resulta salvada por la fuerza de los hechizos, y Próspero y los demás se preparan para dejar la isla, después de que Próspero haya renunciado a la magia deshaciéndose de su varita mágica. La isla queda en poder de Calibán.

Sobre el director

Ochoa

Tito Ochoa es máster en dirección escénica egresado de la Academia de Arte de las Musas de la República Checa (1998-1995), en sus más de 35 años de trabajo teatral ha combinado la actuación, la dirección, la escritura y la docencia.

Su búsqueda escénica lo ha llevado a incursionar propuestas que van desde la creación colectiva, la adaptación de textos y la puesta en escena de grandes autores clásicos y contemporáneos, como Strindberg, Ibsen, Brecht, Weiss, Lorca, Moliére, Mrozek, Ionesco, Shakespeare, Lope de Vega, Gogol, Durrenmant, Ensler, Veber y Girardoux, realizando hasta la fecha, más de 30 montajes.

Cabe resaltar que Ochoa fue discípulo del director checo Frantisek Stepanek, ha realizado talleres con directores como Peter Brook, Ariane Mnouchkine, Santiago García, Augusto Boal, Michael Griggs, Cesar Vieira y Ramón Pareja; también ha compartido estos espacios con Rafael López Mirnau, Andreas Beck, Andrew Wade, Michel Azama, Alejandro Luna, Declan Donella, entre otros.

En Honduras, el destacado director de artes escénicas fundó el Teatro Rascaniguas, asimismo fue director de la Escuela Nacional de Arte Dramático y presidente de la Asociación Cultura Memorias, ha sido profesor de la Universidad Javeriana, de la Universidad el Externado y de la Universidad del Rosario en Colombia, ha dejado su huella en Bogotá y en Cali.

 

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