Discurso político violento podría detonar en consecuencias lamentables, advierten expertos

En los últimos días, dos candidatos a elección popular han sido asesinados.

Desde los tiempos de Platón, Demóstenes, Abraham Lincoln, Winston Churchill, Mahatma Ghandi, John F. Kennedy, Nelson Mandela hasta los tiempos actuales de Pepe Mujica, el discurso se convirtió en una herramienta para llegar a las masas, en él va implícito un componente conativo, es decir, de manera directa o indirecta apela al oyente a que se comporte de determinada manera, en muchas ocasiones está lleno de argumentos, algunos son poéticos y expresivos, otros en cambio, contienen lenguaje violento e incitador.

El artículo “Violencia y falacias en el discurso político” publicado en la Revista Dialnet por Corina Yoris-Villasana y Andrés Bello expone que “la violencia discursiva en el ámbito político presenta varias caras. Una de ellas la tenemos cuando los distintos sectores de una sociedad pierden el rol que les corresponde, los medios de comunicación, la administración de justicia, la academia y el Gobierno. Todos estos espacios representan un poder de promoción y desarrollo, los cuales se difuminan cuando se instrumentalizan para el usufructo de intereses grupales o particulares. La violencia en el discurso puede aparecer explícita, como también disfrazada; un discurso violento estructurado con un lenguaje ambiguo puede resultar más nocivo que un discurso que contenga explícitas amenazas”.

La publicación de Yoris-Villasana y Bello subraya que el discurso violento va preparando el terreno para que quien es víctima de esa violencia se vaya sintiendo asediado, sin esperanza de evitar los efectos de la agresión; el agresor busca que el otro se sienta indefenso, lo coloca en un terreno de minusvalía.

En la misma temática, el Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), en el mes de febrero del presente año publicó un boletín informativo titulado “Violencia política electoral, elecciones 2021” donde expone que en un lapso de tiempo comprendido entre el 23 de diciembre de 2020 al 25 de febrero del 2021 se registraron 12 víctimas de violencia política, de estas, 4 culminaron en homicidio.

Sin embargo, un segundo boletín reveló que, entre el 20 de diciembre de 2020 y el 26 de mayo de 2021, 35 personas ha sido víctimas de violencia política, de estás, 29 hombres. Los hechos registrados son 12 homicidios, 10 coacciones, 6 amenazas, 5 atentados, 1 coerción y 1 rapto, a estos hay que sumarle el asesinato de la dirigente liberal y candidata a diputada Carolina Echeverría Haylock y el atentado contra el candidato a alcalde por el partido Libertad y Refundación (Libre) de San Luis, Santa Bárbara, Rommel Rivera.

Por lo que los discursos violentos de los líderes políticos, sumado a que la contienda es ahora entre partidos políticos y no entre movimientos internos como las elecciones primarias, podría desencadenar en consecuencias lamentables.

En las últimas semanas, la sociedad hondureña y la comunidad internacional han sido testigos de los discursos y arengas políticas violentas, ante esto, la socióloga Julieta Castellanos, exrectora de la Máxima Casa de Estudios, expresó que cuando los dirigentes de los partidos políticos acuden a la violencia o invocan a la violencia y a la fuerza es porque no tienen argumentos basados en el razonamiento, análisis ni en la creación de propuestas.

“Es improcedente, fuera de lugar y condenable lo que vimos en día del sorteo de las posiciones en las papeletas electorales y la expresión de fuerza que hizo este fin de semana un candidato a la alcaldía del Distrito Central, eso lo que hace es confrontar a las bases, a sus seguidores, es como hacerles un llamado para que sus adeptos tengan la misma conducta política frente a la oposición”, enfatizó Castellanos.

Remarcó que la violencia es la antítesis de la política pues la misma es la capacidad de poder discutir y hacer planteamientos que pueden ser contrapuestos mediante las ideas, pero “cuando se acude a la violencia, los dirigentes dejan notar que no tienen formación política, únicamente son personas con un activismo político pero que no tienen formación y lo único que emplean son los argumentos que tratan de imponer”, amplió que el odio y la confrontación son parte de la crisis de la democracia.

Sostuvo  que enfrentar a las masas partidarias mediante el discurso es grave ya que Honduras vive desde el 2009 en una confrontación partidaria que perjudica la gobernabilidad, por lo que hizo un llamado al Consejo Nacional Electoral (CNE) para que aplique mecanismos de freno a esta violencia verbal (por ahora) y a los dirigentes políticos a asumir una posición de una competencia basada en propuestas.

Por su parte Rolando Sierra, director de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-Honduras), experto en temas políticos, expresó que estos escenarios no deben darse en el país y pidió madurez a la clase política ya que la nación viene sufriendo una multicrisis y no se debe sumar una más en este proceso electoral. Llamó a recordar la crisis de las elecciones generales del 2017, donde perdieron la vida varios hondureños.

El  llamado de Sierra se suma a los pronunciamientos del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), la Conferencia Episcopal, instituciones, organizaciones y la comunidad internacional representada en las Naciones Unidas, la cual pidió elecciones transparentes y pacíficas en el país.

Planteó que los partidos políticos no están presentando estrategias orientadas a un plan de Gobierno, sino que la campaña la han llevado a la violencia, estrategias de llamar la atención que pueden tener impacto y generar más violencia, y en consecuencia, provocar que el día de las elecciones la ciudadanía no vaya a ejercer el voto, por temor.

Según el teórico, el abstencionismo por temor le beneficia al partido que está en el poder ya que en este momento tiene un desgaste después de 12 años gobernando, pero conserva el voto militante. “En un contexto de temor y de incertidumbre provocaría que solo el voto duro de los partidos vayan a votar y la gente joven y los indecisos se queden sin ejercer”, recalcó Sierra.

Advirtió que esta acción más la falta de propuestas y el desencanto de la ciudadanía generaría que el abstencionismo en estas elecciones generales de noviembre del 2021 llegue o supere el 50%, provocando un gobierno débil sin respaldo popular, lo que alargaría la crisis política, económica y social.

 

 

 

 

 

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