Doña Conchita, un ejemplo de perseverancia que también llama a prestar mayor atención al adulto mayor

En Honduras, la Ley Integral de Protección al Adulto Mayor y Jubilados establece que toda persona que haya cumplido 60 años es considerada de la tercera edad, etapa en la que, en el imaginario colectivo, los mayores comienzan a gozar del merecido descanso, sin embargo, la historia de Concepción Rodríguez se resume en sacrificio y perseverancia, pues a sus 60 años obtuvo el título de Licenciada en Pedagogía y con ello aspira a encontrar un mejor trabajo.

Doña Conchita, como le llaman cariñosamente, se convirtió en noticia luego de que en las recientes graduaciones de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) recibiera su título de Licenciada en Pedagogía, tras 14 años de arduo estudio, causando sorpresa en muchos, pues no es común que alguien a su edad concluya tan importante meta.  

La ahora profesional del área educativa, que habita en El Triunfo, Choluteca, dijo que este logro se lo dedica a Dios y a quienes la apoyaron durante el proceso, el cual conllevó dificultades, entre ellas la pérdida de su esposo, quien fue víctima de la delincuencia y murió tras recibir un disparo durante un asalto.

“En 2004 perdí a mi esposo, él venía de Tegucigalpa cuando lo asaltaron y le dispararon, y ese año dejé la universidad porque me sentía deprimida, mi esposo era mi todo, no tuvimos hijos y quedé viuda”, relató a un medio local, hace unos meses.

Sin embargo, tiempo después decidió retomar su meta, aunque todo sería más difícil sin el apoyo de su esposo y con carencias económicas, pero sus familiares y compañeros de aula se convirtieron en ese respaldo que la mantuvo firme en su propósito.

Una vez que finalizó sus clases y práctica profesional, el suspenso de recibir su título era latente, pues no contaba con dinero suficiente para sufragar los costos que implica el proceso de graduación, pero luego de que La Prensa difundiera su historia, la bondad de conocidos y desconocidos hicieron posible que doña Conchita cumpliera su tan anhelado sueño.

“Estoy agradecida con todos los que me apoyaron sin conocerme, he pasado momentos duros, he aguantado hambre, pero mantuve la fe en Dios... Graduarme de la UNAH siempre fue mi sueño, y cuando falleció mi esposo pensé que ya no sería posible”, contó doña Conchita, quien labora en un kínder gubernamental, donde devenga un salario de 10,000 lempiras, que no siempre llega a tiempo.

Ahora, ella espera conseguir un mejor trabajo, con un salario que alcance para poder hacer mejoras en su vivienda, la cual presenta daños que podrían empeorar. “Me gustaría encontrar un mejor empleo para arreglar mi casita, quisiera mandar a hacer la acera y arreglar las paredes”, expresó.

En ese sentido, hizo un llamado para quienes puedan darle una oportunidad laboral, “soy una persona responsable, trabajadora y comprometida, me encanta enseñar a los niños y contribuir con la educación de mi país, amo mi profesión”, aseguró.

Sin duda, Concepción Rodríguez ha demostrado que nunca es demasiado tarde para seguir aprendiendo, y que cuando hay deseo y perseverancia, las limitantes no existen, pero su historia también nos lleva a reflexionar sobre la situación del adulto mayor en Honduras, pues lo ideal para alguien como doña Conchita sería disfrutar de una jubilación digna, pero muchas veces, las leyes y derechos no se reflejan en la práctica.

La situación laboral del adulto mayor

Un reportaje de 2019 que cita al Instituto Nacional de Estadís­ticas, señala que “la población mayor de 60 años asciende a 770,905 y de ese con­junto solo 252,886 (el 33%) reciben una pensión por vejez de parte del Insti­tuto Hondureño de Seguridad Social (IHSS)”, y amplía que hasta 2017 el IHSS pagó a los pensionados por vejez la suma de 838,247,966 lempiras, es decir 3,314 en pro­medio anual por persona, canti­dad que resulta escasa frente al alto costo de la vida.

Asimismo, en el artículo académico La situación laboral de los adultos mayores en Honduras, la investigadora del área de Economía, Norma Adriana Castillo, señala que, debido a la baja cobertura en seguridad social, los adultos mayores no tienen más alternativa que continuar trabajando, en consecuencia, afirma que “el 60% de los adultos mayores que tienen edades menores de 70 años permanecen activos”, y asevera que son las personas del área rural las que tienen mayor permanencia en el mercado laboral.

Finalmente, el máster Marco Benavides, en su tesis Factores asociados a la vulnerabilidad sociodemográfica en el adulto mayor en Honduras 2001-2005-2010, sostiene que  las políticas sociales implementadas por el Estado hondureño están orientadas a aspectos como bono para el transporte, acceso a medicamentos con descuento, preferencia al ser atendidos, “pero hay muy pocos avances respecto al tema de seguridad social que brinda protección a este grupo social y que le permite a la vez elevar su calidad de vida”.

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