Dos años del COVID-19 ha dejado casi 11 mil decesos y más de 417 mil contagios en Honduras

Son casi 460 millones de casos y más de 6 millones de muertes que la pandemia por el COVID-19 ha dejado en el mundo desde su llegada, hace poco más de dos años. En Honduras, las cifras de contagios superan los 417 mil casos y los decesos casi suman 11 mil, en medio de una situación sanitaria que no parece acabar, pero que se ha logrado apaciguar gracias a los esfuerzos científicos que en el corto plazo hicieron posible la creación de las vacunas.

En el país, fue justamente el 11 de marzo de 2020 que la Secretaría de Salud confirmó los dos primeros casos de COVID-19, y a partir de ese momento, comenzó en el territorio una etapa inimaginable, nadie creyó que en dos años dolería tanto Honduras, sufrimiento que se extendió en todo el mundo.

El confinamiento y las medidas de bioseguridad fueron constantes y estrictas en el país, instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de Honduras mostraron un fuerte compromiso para hacerle frente a la crisis y contribuir en todo lo que se pudiera con la ciudadanía, difundiendo información científica y oportuna, así como proyectos que ayudaron a la población no solo a comprender la situación que se vivía, sino a enfrentarla.

Los espacios físicos de la Alma Máter acogieron a muchos ciudadanos que se contagiaron del virus, así como a miles de personas que recibieron dosis de las vacunas. Sus científicos conformaron un importante comité que desde el primer momento se mantuvo alerta y activo creando estrategias, protocolos de bioseguridad y campañas preventivas encaminadas a salvaguardar la vida y contrarrestar la propagación del coronavirus en Honduras.   

Vacunación

A dos años de la llegada del COVID-19 al territorio, las atenciones por el virus no se detienen, hasta el 14 de marzo de 2022, la Secretaría de Salud reportaba 417,201 casos confirmados, 131,100 recuperados y 10,842 fallecidos, y aunque las hospitalizaciones y defunciones han disminuido, aún no se logra controlar completamente el virus, pese a que ya se cuentan con armas para enfrentarlo.

La jefa del departamento de Neumología del Instituto Nacional Cardiopulmonar, Suyapa Sosa, reconoce que en los últimos dos años la población ha aprendido a cuidarse mejor y mantener las medidas de bioseguridad, lo que considera que ha sido clave para disminuir las muertes, además de la vacunación que también ha jugado un papel importante.

Según datos de la Secretaría de Salud, en el país se han aplicado 11 millones 433,563 dosis de la vacuna contra el COVID-19, sin embargo, todavía no se ha inoculado a toda la población. “Más de un millón de personas no han recibido ninguna dosis de vacunas y eso es un serio problema, porque esto le permite al virus mantenerse de forma perpetua y luego, si un virus se multiplica y multiplica en los seres humanos, tiene más chance de mutar”, expresó el infectólogo Tito Alvarado.

Al respecto, el presidente de la Asociación de Médicos del Instituto Hondureño de Seguridad Social en San Pedro Sula, Carlos Umaña, advirtió que si las personas que no se han vacunado, no lo hacen, las vacaciones de Semana Santa serán un detonante para una nueva ola de contagios en Honduras.

“Tenemos 1.5 millones de personas que no sabemos por qué no se quieren vacunar y tenemos otro 1.5 millones que solamente tienen una dosis, entonces con estos bajos índices de vacunación, si nos agarra el BA.2, que ya está en Centroamérica, Semana Santa, dentro de aproximadamente unos 35 días, va a ser un detonante y vamos a tener una nueva ola en el mes de mayo”, vaticinó.

Con respecto a esta nueva variante, el galeno considera que ocurrirá lo mismo que ya ha ocurrido con otras variantes del COVID-19; primero impactará en los demás continentes y posteriormente golpeará a América, por lo que reiteró el llamado a que la población concluya el esquema completo de vacunación.

Variantes

La Organización Panamericana de la Salud explica que es normal que los virus cambien y evolucionen a medida que se transmiten entre las personas a lo largo del tiempo, y cuando estos cambios se vuelven significativamente diferentes del virus original, se les denomina variantes.

Desde que el SARS-CoV-2, virus que causa la COVID-19, se ha extendido por todo el mundo, se han identificado variantes en muchos países; las primeras fueron la Alpha y Beta, el 18 de diciembre del 2020, posteriormente, el 11 de enero de 2021 se anunció la variante Gamma y el 4 de abril la Delta, considerada variante preocupante al igual que la Ómicron que se dio a conocer en noviembre de 2021.

En febrero del presente año, la Organización Mundial de la Salud alertó sobre el sublinaje de Ómicron denominado BA.2, calificándolo como una variante de preocupación al tiempo que llamó a mantener el monitoreo ya que una semana antes, las cifras ofrecidas por la OMS develaban que el sublinaje BA.2 representaba cerca del 21% de los nuevos casos de COVID-19 registrados.

Cabe mencionar que en noviembre del año pasado se identificó el BA.1 como una derivación de Ómicron, y en diciembre apareció el BA.2, y aunque ambos sublinajes son muy transmisibles, este último invade con facilidad los pulmones, es decir, es más agresivo.

Al respecto, el doctor Cesar Arita opina que ante el constante surgimiento de nuevas variantes, la aplicación de una cuarta dosis contra el COVID-19 será inevitable. “Cada día nos vamos a exponer a nuevas variantes y podemos ser más susceptibles, lo que puede ser letal para algunos grupos con comorbilidades”, expresó.

En ese sentido, es del parecer que se deberá comenzar a vacunar con esta cuarta inyección a las personas con enfermedades de base y posteriormente a la población en general.

 

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