Economías solidarias, ¿la clave para alcanzar la paz?

Laura Collin Arguindeguy, profesora e investigadora mexicana, con un doctorado en Antropología, sostiene que las economías solidarias son la clave para alcanzar el bienestar común y con ello, la felicidad, en un mundo donde la violencia y la inseguridad son el diario vivir, con un común denominador: el neoliberalismo.

“El capitalismo les prometió a los seres humanos que si abandonaban sus actividades de autosuficiencia y se ocupaban como asalariados iban a tener el dinero suficiente para mantener una familia y eso no es verdad, ya no hay trabajo asalariado o el poco que hay no alcanza para mantener a una familia y no están dadas las condiciones para la reproducción social”, dijo

“Por un lado hay una presión para tener dinero, por otro, la imposibilidad de tener un trabajo digno, lo que genera frustración, impotencia y violencia, entonces, mientras la gente no vuelva a tener una forma digna y decente de ganarse la vida y poder reproducirse socialmente, la violencia va a seguir. Por eso trabajo el tema de economías solidarias porque creo que es la única manera de volver a tener condiciones dignas de reproducción social”, añadió.

Educación para la vida

La autora de seis libros y más de 100 artículos y capítulos de libros sobre temas como urbanización, individualización y control político, dinero alternativo, economía solidaria y buen vivir, resaltó además la necesidad de rescatar la educación para la vida, la cual a su criterio permitirá volver a valorar la convivencia, la familia, la cordialidad y el esparcimiento, entre otros aspectos de la vida cotidiana que se han perdido con la economía de mercado donde lo único importante es el dinero.

En ese sentido indicó que lo anterior implica revalorizar las culturas tradicionales o del buen vivir, como única manera de quitarle valor al capitalismo y otorgarlo a aquello que tiene que ver con la felicidad, como la vida en el campo, por ejemplo.

“La fórmula que me gusta es comprar menos, producir más e intercambiar más, que es la que tenían las comunidades de antes, la lógica de la milpa que cuanto más diversa, mejor”, dijo.

“No es solo tener los bienes para alimentarse, sino todos los rituales que se construyen alrededor de eso y el hecho de que el trabajo no se compra ni se vende como ocurre con el capitalismo donde al pagar, concluye la relación. En las sociedades basadas en la reciprocidad cuando haces un favor, te lo deben, y cuando te lo pagan con un favor equivalente, la relación vuelve a surgir; siempre hay relaciones de intercambio y flujos entre las personas, además, todo se mezcla con los rituales, las celebraciones y las fiestas religiosas”, acotó.

Con base en su trayectoria como investigadora de la temática, la entrevistada hizo énfasis en que la evidencia apunta que las personas que no tienen dinero son las que mejor satisfacen sus necesidades, pues para ser feliz, no se necesita dinero, sino compañía.

“Para bailar se necesita un compañero, para charlar, también, hasta comer es más grato cuando se hace acompañado, entonces la mayor parte de las necesidades lo que necesitan es relaciones recíprocas con otras personas y eso no se puede comprar con dinero”, argumentó.

“Necesitamos un cambio civilizatorio, pero no tenemos nada que inventar porque gran parte de esa cultura que necesitamos la seguimos teniendo en el campo, en nuestras comunidades, en el pensamiento tradicional”, reiteró.

Collin participará como expositora en el XII Congreso Latinoamericano de Investigación para la Paz, coorganizado por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) a través del Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS), evento que calificó como un esfuerzo interesante de confluencia entre organizaciones de la sociedad civil, académicos y organizaciones de base para poder intercambiar puntos de vista en torno a cada uno de los ejes y aportar propuestas que contribuyan al logro de la paz.

Como parte de su intervención en la mesa 6 sobre economía solidaria, la académica mexicana adelantó que planteará las distintas alternativas que existen para que la gente tenga ingresos dignos que les permitan vivir bien. La misma incluye ponencias sobre las transferencias condicionadas, hasta experiencias de revalorización de las economías locales o tradicionales, como aportación para restituir el tejido social y la cultura de paz.

 

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