El 100% de muertes violentas de mujeres hasta septiembre del 2021 fueron perpetrados por hombres

En este mes de septiembre impactó conocer la noticia sobre la masacre de tres hermanas que murieron de forma violenta en la colonia Izaguirre de Tegucigalpa. Scarleth Victoria, Jazmín Ivania y María de los Ángeles Alemán, y en esta tercera semana de septiembre, Claudis Ninoszca Peraza Pacheco, fue la última víctima de muertes violentas de mujeres en San Pedro Sula.

Estas dos ciudades encabezan la lista de los departamentos con mayor incidencia de hechos violentos y femicidios en contra las mujeres; según registros hasta el 9 de septiembre, 42 muertes registra el departamento de Cortés, seguido de Francisco Morazán con 38, luego Olancho con 25, Yoro con 16  y en quinto lugar Atlántida, con 14 muertes violentas.

Según el Observatorio Nacional de la Violencia (ONV) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), en su informe biográfico hasta el 9 de septiembre se contabilizaban 209 mujeres que han perdido la vida solo en lo que va de este 2021 en Honduras, y hasta la fecha se suman 20 muertes más, que en total se contabilizan 229 muertes violentas de mujeres en Honduras.

Este tema fue discutido en el programa televisivo Frente a Frente, en donde participó Migdonia Ayestas, coordinadora del ONV-UNAH; Juan Carlos Munguía, doctor en Psiquiatría, y Gina Rodríguez, investigadora y feminista, quienes coincidieron que se debe a acusar al perpetrador y no a la víctima, así como se debe hacer justicia para los familiares de estas mujeres y revertir el 95% de impunidad que se mantiene latente en el país, según estadísticas de 2020.

Munguía señaló que “es un error, un estigma querer responsabilizar a la víctima; el Estado de Honduras no ha dado respuesta… estamos en Honduras, un país extremadamente violento, con altos índices de violencia hacia las mujeres, hay femicidios y feminicidios”.

Por su parte, la investigadora Rodríguez, indicó que “estamos generalizando al pensar que solamente los hombres con trastorno psicopatológico son los agresores, este fenómeno de la violencia va más allá de la psicopatología, estos hombres son producto de un sistema patriarcal que ejerce violencia y la responsabilidad más grande se la trasladamos a un Estado que mantiene altos niveles de impunidad y poca investigación”.

“La violencia contra la mujer es un problema que vulnera la dignidad y derechos humanos de ellas. Es un problema de salud pública que el Estado debe intervenir y garantizar para que estos hechos no sigan ocurriendo”, manifestó Ayestas.

Este ciclo inicia desde la familia, cuando se establecen las relaciones de pareja con violencia psicológica, física, patrimonial y sexual, que se desarrolla en continuo y concluye con el femicidio, y sus porcentajes más altos de edades están entre 30 a 59 años, siendo un porcentaje de 43.1%, y de 18 a 29 años un 24.9%.

“Los hombres están mandando mensajes a otros hombres y el mensaje es que, si las mujeres no se subordinan a los deseos y caprichos de un hombre, entonces con sus cuerpos se evidencian esas lesiones, mutilaciones, el odio el desprecio, pero también el segarles o quitarles la vida”, añadió Ayestas.

Cada hecho letal fue desarrollado en un 67.9% con arma de fuego, un 15.3% con arma blanca, un 14.4% con otras armas y del 2.4% se desconoce el móvil utilizado para quitarle la vida a una mujer.

Respecto a esto, Munguía manifestó que debe exigirse a la Secretaría de Seguridad cuál fue el móvil utilizado, porque en muchas ocasiones se desconoce ya que en el 2020, de 278 femicidios, 162 aún no se determina el móvil, de acuerdo con el Centro de Derechos Humanos.

Estos datos son recabados mediante el monitoreo de medios de comunicación y de este Observatorio de Ciudad Universitaria y Observatorios Regionales de la institución, en donde cada 28 horas con 56 minutos muere una mujer de manera homicida en Honduras.

Educación

Entre el 2005 y 2020, en total 6,541 mujeres han muerto de manera violenta en Honduras, y el 61.5% se tipifica como femicidio, lo que ubica al país como un lugar donde no se puede vivir, representando un problema para las mujeres.

Rodríguez señaló que se debe hacer una concientización en la sociedad y familias, ya que “necesitamos más responsabilidad y compresión y así exigirle al Estado que se acabe esta impunidad.

La violencia se perpetua en la escuela, familia y comunidad, por lo que se debe trabajar en la educación de las y los niños para evitar la cultura machista violenta que se exterioriza en los comportamientos de violencia en relaciones a futuro.

Ayestas recalcó que: “Hay que educar para la igualdad, educar en las nuevas masculinidades, enseñarles que se vale llorar, que se vale expresarse, la igualdad y el respeto son iguales”, ya que el 100% de las muertes violentas de mujeres son perpetradas por hombres, y solo seis casos fueron ocasionadas por mujeres durante el 2020.

 

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