EL DIFÍCIL PASO PARA DEJAR DE FUMAR

La joven Angela, es una ciudadana normal, transitando por los 20 años, casi rozando los 30. Con una tez morena y un pelo liso negro refleja el genotipo de la mujer hondureña. En una tarde muy particular Angela, consume un cigarrillo, ante de entrar a su casa. Mientras lo sostiene en su mano observa cómo se consume poco a poco, y que sus efectos no compensan sus daños a su salud, los cuales se manifiestan por una incesante tos, problemas en la garganta,  constantes problemas de ansiedad y problemas para dormir. A pesar de los daños, sigue disfrutando de su cigarrillo, y se promete que un día lo dejará; pero hoy no es el día.

Como Angela, miles de personas viven  con la misma condición de  adicción al cigarrillo, y a pesar de esfuerzos propios y externos, el paso para dejar esta adicción se vuelve tan difícil como dejar la cocaína. En ese sentido, estudios indicaban que cuando se les pedía a los grandes adictos a la cocaína comparar su necesidad con la de fumar, un 45 % afirmaba que la necesidad de fumar es igual o mayor que el consumo de cocaína.

A pesar de los esfuerzos por los sistemas de salud por erradicar el consumo, se estima que casi mil millones de personas alrededor del planeta consume al menos un cigarrillo al día, aunque es bastante grande el porcentaje de consumo es menor que el de hace 25 años. De acuerdo a los datos, las cifras reflejan que el 80 % de los fumadores diarios eran hombres, en términos comparativos 1 de cada 4 hombres fumo a diario en comparación de 1 en 20 mujeres.

Aunque los niveles de consumo son relativos altos, datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), revelan que 7 millones de personas mueren por el tabaco, para dimensionar esa cifra podríamos decir que la mitad de los consumidores mueren por su consumo. Por lo que el tabaco se ha vuelto en una amenaza para la salud pública principalmente en países en desarrollo como Honduras, ya que casi el 80 % de los consumidores viven en países de ingresos bajos o medios.

Si bien la muerte a causa del consumo del cigarrillo, dejarlo es extremadamente difícil principalmente las primeras semanas pues la dependencia física a la nicotina dura hasta las seis u ocho semanas, y de acuerdo a expertos los picos de recaida se manifiestan entre los 3 y 6 meses que usualmente sucede con la inusual frase “por un cigarro no pasa nada”. Un error que se repite constantemente entre los consumidores de tabaco que luchan contra una industria de la adicción.

En este contexto, se vuelve valioso recordar que en una fecha como hoy hace 16 años un jurado de Los Ángeles condenaba a la empresa tabaquera Philip Morris a pagar 3000 millones de dólares a Richard Boeken con cáncer de pulmón irreversible. En su demanda judicial, acusó a la tabacalera mentir  al público durante 40 años sobre los perjuicios del tabaco. Tras la condena, la empresa apeló, y Boeken falleció en enero de 2002. Su hijo continuó la demanda, y finalmente en agosto de 2011 llegaron a un acuerdo por 12.8 millones de dólares. Dicha demanda supuso un hito en cuanto a  la condena de la adicción  y permitió destacar nuevamente  los prejuicios de una industria del tabaco que amenaza con la vida no solo de sus consumidores sino de quienes lo reciben de forma indirecta a través del humo de segunda mano. 

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