El monstruo de la violencia e inseguridad en Honduras desde la perspectiva sociológica y legal

Fotografía: Délmer Membreño.

Ocho de cada diez hondureños que habitan en el territorio nacional se sienten inseguros, según la última encuesta de percepción ciudadana sobre inseguridad y victimización en Honduras, publicada por el Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS).

Desde la perspectiva sociológica, las causas de la preocupación que embarga al 80 por ciento de la población en un país donde en promedio 14 personas pierden la vida de forma violenta al día, están relacionadas con varios factores, entre ellos el de la corrupción y la impunidad.

“Está probado que un contexto de extrema pobreza, extrema desigualdad y mucha exclusión social como el que tenemos, se convierte en un factor donde pueden desarrollarse ciertos tipos de violencia, pero hay que tener mucho cuidado porque no es que automáticamente la pobreza produce violencia o los pobres son los violentos”, manifestó al respecto el sociólogo Eugenio Sosa.

El catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) explicó que la violencia se da cuando dichos problemas de carácter estructural se combinan con la corrupción, la impunidad y el mal funcionamiento del Estado, que no atiende los problemas fundamentales y que incluso se ve involucrado en las redes de corrupción y crimen organizado.

“Al crecer fenómenos como el de las redes de corrupción y crimen organizado de manera tan impune, estos sectores en contexto de exclusión y desigualdad pueden encontrar gente que los involucre en estrategias de sobrevivencia, que impliquen participar en actos de violencia”, expuso.

“Por eso no es casual ver que los miembros de las maras o las personas que hacen sicariato, con excepción de los jefes que acumulan dinero, son personas venidas de sectores muy pobres, pero es algo que también tiene que ver con el funcionamiento o no funcionamiento del Estado”, continuó, haciendo énfasis en que fue hasta a partir del siglo XXI que Honduras se volvió un país extremadamente violento, con niveles de homicidios nunca antes vistos, siendo las mujeres y los jóvenes la población más vulnerable.

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Un monstruo desproporcional

El abogado criminalista Gonzalo Sánchez calificó la criminalidad como un monstruo que nació pequeño, pero en los últimos 25 años fue creciendo de manera desproporcional debido al descuido de los tomadores de decisiones, hasta convertirse en un monstruo de mil cabezas, difícil de combatir.

“Por estar politiqueando, a los gobernantes se les olvidó la seguridad ciudadana, la seguridad interna del Estado, y a pesar de los esfuerzos de las últimas administraciones y la creación de casi diez agencias policiales, es algo que no se logra frenar”, dijo.

De acuerdo con lo expresado por Sánchez, la extorsión y el narcomenudeo, que involucran la participación de mujeres y jóvenes, así como el narcotráfico, constituyen las principales causas de la delincuencia y la criminalidad que imperan en el país, organizaciones criminales que además del poder económico, tienen armas y logística e incluso cuentan con “el padrinazgo” de altos funcionarios, imposibilitando acciones concretas en su contra.

En referencia a lo anterior, recordó que, en el pasado reciente, incluso las propias instancias de seguridad y justicia estaban confabuladas, haciendo más vulnerable a la población y lamentó la falta de una política tendiente a ponerle fin a dichas estructuras, más allá de la depuración policial y la captura de delincuentes de bajo nivel, en lugar de los jefes y cabecillas.

“Yo soy de los que cree que cuando el Estado dice hasta aquí llegaron la delincuencia y la criminalidad, hasta ese día llegan; no puede ser que las organizaciones criminales puedan vencer a todo un pueblo”, dijo.

El experto resaltó además que tales flagelos ya no solo son un problema de las ciudades, sino también de las zonas rurales, debido a lo que llamó “efecto cucaracha”, es decir que si los criminales están siendo perseguidos por un delito en determinado lugar, tienden a cambiar de escenario o a revolucionar en la figura delictiva o en la forma de comisión de esta.

“Se están cometiendo delitos en los departamentos y pueblos donde jamás nos imaginamos, porque si los criminales están siendo combatidos en las principales ciudades, buscan lugares más vulnerables, donde hay poca presencia policial y saben que no los van a capturar”, lamentó.

Esta y otras temáticas de interés nacional serán analizadas por los diferentes sectores de la ciudadanía hondureña durante el Foro UNAHMOS Honduras y el Encuentro Nacional por Honduras (ENAH), a desarrollarse en los meses de marzo y abril, respectivamente.

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