“El tema espiritual, la religión, el arte y la filosofía se consideran como una esfera improductiva”, según filósofa de la UNAH

La danza al ser un arte también forma parte de la última esfera del trabajo.

“De manera inmediata cuando se habla de trabajo se le asocia a una primera esfera que es la esfera técnica y económica, luego a la política y el derecho y finalmente se toma en cuenta la parte espiritual, la religión, el arte y la filosofía que se consideran como una esfera improductiva desde un punto de vista económico”, expresó la filósofa y docente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Liana Muñoz.  

El trabajo como tal es una esfera que engloba un sinnúmero de contexto desde el ámbito económico hasta las plataformas sociales y la realización personal de cada individuo. En este sentido requiere una apreciación del pensar moral de las implicaciones que conlleva y que repercuten en la sociedad.

Desde la filosofía, según la experta, se puede ver que la categoría del trabajo es polémica y sumamente importante en el ser humano y en su despliegue como ente nacional dentro de la realidad.

Este posicionamiento liga al ser humano como un ente no solamente económico, sino racional y ético; lo que le permite que él pueda transformar el medio en el cual habita y utilizar y generar riquezas que le posibilitan su realización material y espiritual

Las sociedades actuales se caracterizan por tener rasgos utilitaristas que conllevan a que se establezca una jerarquía del trabajo donde se le otorga mayor nivel a las esferas productivas de la economía y la tecnología, y eso conlleva a que la esfera quede relegada a peldaños inferiores o que en diversas ocasiones no se consideren parte de los entornos laborales. De hecho, históricamente el trabajo solo se asocia con implicaciones físicas y se deja de lado el tema intelectual.

El trabajo tiene diferentes criterios interpretativos, en esa línea debe entenderse como un proceso de acción donde el ser humano emplea su facultad de razón para posicionarse dentro de la realidad como sujeto activo.

Lo importante es que el trabajo logre reflejar la unidad del hombre en mente, cuerpo y espíritu y se logre realizar en los ámbitos de la realidad que lo motivan y que representan su satisfacción material y espiritual como especie.

La experta indica que la categoría del trabajo puede problematizarse cuando se manifiesta  con determinadas distorsiones en los procesos laborales ya sea porque se le da prioridad al plano material por sobre el plano espiritual, y cuando el trabajo de unos, que son la mayoría, es utilizado para el beneficio de otros, que son la minoría. “Allí es cuando surgen los movimientos sociales y políticos que tratan de reivindicar la categoría del trabajo y el papel que tiene el trabajo dentro de la realidad social política e intelectual”, finalizó.

 

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