En el 2020, casi cuatro millones de personas tuvieron problemas de empleo: Boletín Económico UNAH

El Boletín Económico de la UNAH indica que estos niveles de desempleo y subempleo provocó que en el 2020 la pobreza llegara al 70%.

El último Boletín Económico de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) expone la crítica situación de empleo en que se encuentra el país, que pasó de 2,798,836 en el 2019 a 3,746,559 personas con problemas de empleo, esto en parte, producto del confinamiento derivado de la pandemia y por las tormentas Eta e Iota.

El documento, con el título “Empleo: factor clave para el desarrollo y transformación económica de Honduras”, indica que el país ha enfrentado serios desafíos tanto en materia económica como social, los que de una u otra forma han tenido un impacto significativo en las condiciones de vida de la población, obstaculizando su desarrollo pleno a través del tiempo. En torno a ello, resulta fundamental que los gobiernos, indistintamente de su orientación ideológica, velen porque los ciudadanos puedan acceder a servicios de salud, educación y empleos que permitan ser medios eficaces para reducir la pobreza en la que se encuentran sumidos más del 70% de los hogares del país.

Es importante mencionar que el contenido del documento está sustentado en el Diagnóstico de Mercado Laboral Nacional en 2020; el cual es un estudio del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES), para conocer la realidad laboral de Honduras y ser un referente para la formulación de políticas en materia laboral para los próximos años.

La UNAH, a través de la publicación número 22 de su Boletín Económico, lamenta que en la última década, la promoción de las políticas públicas orientadas al mercado laboral ha denotado una debilidad estructural que ha condicionado y deteriorado la calidad del empleo, así como las condiciones laborales de miles de trabajadores, dado que estos han tenido que pasar de una estructura de mercado a otra, predominando principalmente puestos de trabajo precarios, con bajos salarios y una reducida productividad.

En 2020 esta situación se agravó por el cierre temporal, parcial y total de algunas actividades económicas, lo que ocasionó que se perdiera una cantidad considerable de puestos de trabajo.

El diagnóstico destaca en primer lugar, que el 76.3% de la población mayor de 15 años forma parte de la fuerza laboral, evidenciando una disminución del 2.8% con relación a 2019. La tasa de ocupación fue del 89.1%, mientras que la desocupación medida a través de la Tasa de Desempleo Abierto (TDA) afectó a uno de cada diez trabajadores (10.9%). No obstante, la mayor problemática del mercado laboral continúa siendo el subempleo, ya que menoscabó las condiciones laborales del 70.6% de los ocupados.

En cuanto al empleo sectorial, se estima que las actividades del sector primario presentaron una disminución del 28.8% con relación al 2019, siendo la agricultura, ganadería, caza, pesca y silvicultura las más afectadas, debido a que se redujeron aproximadamente más de 350 mil puestos de trabajo. Del mismo modo, el sector terciario o de servicios reflejó una caída menor, siendo esta de un 3.2% en conjunto. El comercio, construcción y transporte y almacenamiento fueron las que mayormente se vieron afectados con disminuciones de entre 10.0% y 13.0%; no obstante, el sector secundario o industrial presentó un incremento del 10.3% en la cantidad de personas empleadas.

Menciona que el efecto de la crisis sanitaria fue tan profundo que ocasionó que la fuerza laboral ocupada se redujera en un 8.1%, una parte significativa de esta pasó a la desocupación, incrementándose en más de 86.2% (pasando de 240,533 personas desocupadas en 2019 a 447,744 en 2020), mientras que otra fracción salió de la fuerza de trabajo, incrementando la población económicamente inactiva y profundizando la informalidad.

Ahonda que las estimaciones reflejan que el desempleo se profundizó más sobre la fuerza laboral femenina y juvenil, ya que las mayores proporciones de desocupación recayeron sobre estos grupos poblacionales con tasas del 13.7% y del 16.4%, respectivamente.

Sin embargo, es de hacer notar que lo anterior solo refleja una parte de la problemática del empleo, ya que, además de los desocupados, existe una amplia cantidad de personas en condición de desalentados que no pueden integrarse a un puesto de trabajo por las escasas posibilidades de conseguirlo y por las condiciones económicas y sociales que provocan que las oportunidades laborales sean remotas.

A la par, el Boletín Económico de la Máxima Casa de Estudios refleja que en los últimos años, el subempleo ha ido adquiriendo notoriedad como el principal problema del mercado laboral, no solo por su condición desfavorable de empleo precario, sino que es uno de los que incide directamente en la pobreza y que impide que esta pueda disminuir. De acuerdo con los resultados del diagnóstico, se estima que más del 70.0% de los ocupados se encuentran subempleados, siendo la categoría de invisible, que son aquellos que laboran más de la jornada completa, pero perciben ingresos inferiores al salario mínimo, la que más afecta las condiciones de bienestar de los trabajadores.

“Las estimaciones para 2021 reflejan que la situación del empleo no ha mejorado, ya que se proyectó que el desempleo abierto sería de aproximadamente 10.8% y el 57.3% de las personas que aún están desocupadas llevan más de seis meses buscando empleo. Por otro lado, el 77.6% de los ocupados trabaja a tiempo completo, pero solo el 58.4% tiene un empleo permanente. Entre los trabajadores con una jornada laboral a tiempo parcial, predominan aquellos con contrato permanente (35.5%) y le siguen de cerca los que poseen un contrato temporal (31.3%), evidenciando la precariedad como uno de los problemas que no permite alcanzar empleos dignos”, remarca el documento.

Los datos anteriores muestran de manera precisa la problemática del empleo, y pueden servir como base para la definición de políticas públicas orientadas a generar un programa concreto con objetivos bien definidos, tanto de corto como de largo plazo, para promover la inversión productiva.

El documento cierra con una petición a las autoridades que asumirán la responsabilidad y el privilegio de dirigir el país a partir del mes de enero de 2022, que, para lograr un verdadero camino hacia el desarrollo humano sostenible, es necesario contar con un Plan Nacional de Desarrollo. Este debe de ser concebido mediante la participación activa de todos los sectores de la sociedad mediante la concertación de un Pacto por Honduras, de tal manera que cada uno contribuya desde su espacio de representación a la construcción del país que anhelamos.

El documento íntegro puede verlo y descargarlo aquí:  https://dircom.unah.edu.hn/dmsdocument/11856-boletin-unah-022-noviembre-2021

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