“En Honduras los avances acerca de la inclusión educativa han sido lentos”: profesor en Ciencias de la Educación

Foto de Archivo.

La Universidad Estatal a Distancia (UNED) de Costa Rica y la Red de Accesibilidad Académica desarrollaron la videoconferencia "Inclusión y accesibilidad académica en la universidad: Caso de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y de la Universidad Nacional (UNA) de Costa Rica.

Cada caso fue expuesto por parte de la UNAH con Eddy Paz Maldonado, profesor del Departamento de Pedagogía y Ciencias de la Educación, y por parte de la UNA por Angélica Fontana Hernández, especialista en pedagogía con énfasis en la diversidad de procesos educativos.

Maldonado presentó su investigación "La inclusión educativa del estudiantado universitario en situación de discapacidad en Honduras", publicada en la revista brasileña Ensaio, e indexada en Scopus.

Durante su participación hizo un contexto nacional en donde Honduras cuenta con 21 establecimientos de enseñanza superior, 15 son de índoles privado y 6 de carácter público, de este total solamente 2 universidades han desarrollado iniciativas de apoyo al estudiante con discapacidad; UNAH, con 347 estudiantes mediante un Programa de Servicios a Estudiantes con Necesidades Especiales (Prosene) y la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM) a través del Proyecto de Atención a la Diversidad.

Los resultados arrojados por la investigación fueron que “no existe como tal el concepto de inclusión educativa, no se tiene ningún registro. Este concepto es un término inacabado… otro concepto es la discapacidad, que sí aparece en algunas normativas, pero como discapacidad de un aspecto rehabilitador y es donde debe cambiar esta visión”.

Señaló los retos que deben impulsar para la inclusión educativa en la enseñanza superior pública en Honduras, cómo avanzar de un modelo médico a un modelo más social; tener conocimiento sobre el alumnado en situación de discapacidad, y formar a toda la comunidad educativa sobre este tema.

Otros retos son comprender la inclusión educativa como elemento de justicia social; generar una educación que fomente la autodeterminación e instaurar nuevas formas de admisión. “A través de la admisión generamos el primer avance hacia la inclusión educativa... y se debe apuntar a una mirada de admisión estandarizada y con espacios más justos para que los estudiantes desarrollen la prueba sin sentirse sin apoyos y sin oportunidades, y es donde deben visualizar las autoridades para instalar nuevas formas de evaluación justas, no cayendo en el paternalismo”, expresó.

A manera de conclusiones, el profesor Maldonado manifestó que las principales barreras para generar la inclusión educativa están relacionadas con la falta de políticas inclusivas la formación del profesorado y los pocos apoyos ofrecidos por las universidades públicas.

“En Honduras los avances acerca de la inclusión educativa han sido lentos, porque carecemos de políticas educativas inclusivas que puedan contribuir con la atención de estudiantes en situación de discapacidad y diversos colectivos. Las universidades públicas hondureñas deben realizar una serie de acciones que contribuyan con el reconocimiento y la participación del estudiantado en situación de discapacidad”, agregó el profesor universitario.

También indicó que es determinante comprender el contexto hondureño donde prevalecen altos índices de desigualdad, violencia y exclusión. Y como última conclusión mencionó que en Honduras se requiere contar con una fuerte identidad institucional para entender y atender la diversidad.

UNA-CR

Como segunda ponencia se dio a conocer el tema "Accesibilidad a la educación superior: retos actuales de la Universidad Nacional", en donde presentó un panorama con la legislación y normativa vigente, y los avances que han tenido en el discurso y la inclusión de la diversidad, la normativa institucional, infraestructura y espacios físicos, así como la dimensión curricular.

Entre los retos actuales manifestó que se requiere atender a la diversidad en la educación superior en el reconocimiento de la diversidad como valor y superar la contradicción y praxis, implementar nuevos modelos de abordaje de la diversidad con un enfoque inclusivo desde el paradigma de resiliencia.

También se suma el superar las barreras estructurales de la educación superior que enfrenta el estudiantado con discapacidad; generar nuevas ofertas educativas con opciones de formación para la diversidad y garantizar las condiciones de accesibilidad para la diversidad.

“Algunas prácticas educativas que se deben potenciar en los estudiantes van desde la misma concienciación del estudiantado, hay que trabajar con el estudiantado, formar grupos y espacios donde ellos puedan trabajar y desarrollarse; otro cambio es con el docente, en donde el estudiantado desarrolle las habilidades de definir sus propios ajustes de cada curso y establecer un diálogo de construcción con el docente, tomando decisiones como estudiante y aprender a construir e involucrarse”, indicó Hernández.

 

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