Encuentro de dos mundos y sus civilizaciones

Collage: Miguel Flores

El 12 de octubre de cada año se celebra el Día de la Raza en Honduras, cuyo nombre se denominó en la mayoría de los países hispanoamericanos en conmemoración del avistamiento de tierra por el marinero Rodrigo de Triana, en el año de 1492, bajo el mando del navegante Cristóbal Colón, a lo que posteriormente se le llamó América.

Edgar Soriano quien funge como docente de Historia en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), nos explicó que desde 1913 en una conferencia hispanoamericana se decidió instaurar la celebración con el nombre del Día de la Raza, una iniciativa propuesta por el gobierno español.

A su vez diversos países mantienen este día de celebración bajo diferentes nombres que fueron aceptados por dichos países.

Soriano comentó que "con el pasar del tiempo ha habido nuevos discursos políticos, argumentos, narrativas de movimientos sociales, influyentes políticos que han hecho que se replantee como Bolivia, Ecuador, Venezuela entre otros países, el nombre de (El Día de la Raza), ya que otros hablan del día de la independencia, contrario al caso de Bolivia, manteniendo el nombre del (Día de la Pluriculturalidad) cuestionando así el descubrimiento de las nuevas tierras en 1492".

Asimismo menciona que con esta celebración se reivindica el pasado indígena, pero a pesar de las últimas décadas se mencionaron la resistencia indígena, en donde se cuestiona que el encuentro no fue pacífico, sino desigual, en donde los españoles impusieron sus creencias y destruyeron las culturas, saquearon los recursos, generaron genocidios e impusieron una nueva visión de sus tierras.

"Se menciona que han surgido movimiento sociales, políticos que han sido vinculados a estructuras de izquierda o movimientos territoriales, movimientos indígenas que han generado una crítica a los discursos oficiales que han manejado los estados y las élites con respecto a lo que pasó durante la llegada de los españoles a estos territorios; entonces este nuevo discurso reivindica el pasado prehispánico, el derecho de las poblaciones a los territorios ancestrales. Asimismo, España no venía con una visión civilizatoria, sino con una visión de explotación de los recursos", afirmó el historiador Soriano.

 

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