CURLA desarrolló conferencia sobre la degradación y conservación del suelo con invitado internacional

En la conferencia se destacó la importancia del recurso suelo y su protección contra la erosión, especialmente en zonas de producción agrícola.

En el marco del Día Mundial de los Suelos, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) organizó una serie de conferencias a través el Departamento de Suelos del Centro Regional Universitario del Litoral Atlántico (CURLA) con invitados de Colombia, Brasil y Honduras para disertar sobre diversas temáticas del suelo como objeto de estudio.

En su ponencia, Edgar Almansa compartió algunas experiencias de investigación con la erosión hídrica laminar en Colombia. Destacó la importancia del recurso suelo y su protección contra la erosión, especialmente en zonas de producción agrícola. Compartió algunas experiencias para motivar a los interesados a aumentar su capacidad de juicio, crítica y acción sobre diferentes categorías de problemas y soluciones. Es importante mencionar que estos problemas afectan directamente a los productores de acuerdo a sus condiciones agroecológicas y socioeconómicas.

También se refirió al tema de suelos de Colombia y Honduras, algunos aspectos meteorológicos, pérdidas de productividad debido a la erosión hídrica laminar, la erosión hídrica en altillanura y algunas prácticas de conservación.

El suelo se puede considerar como un sistema natural desarrollado a partir de una mezcla de minerales y restos orgánicos bajo la influencia del clima y del medio biológico. Se diferencia en horizontes, suministra los nutrientes y el sostén que necesitan las plantas al contener cantidades apropiadas de agua y aire. Se forma por la acción de cinco factores: clima, tiempo, relieve, minerales y materia orgánica.

La calidad del suelo se define por su capacidad continua de funcionar como un sistema vivo dentro de los límites de los ecosistemas naturales y gestionados por el hombre. Su calidad también se mide por cómo mantiene y promueve la productividad biológica, por su habilidad de recuperarse después de una perturbación y cómo preserva la salud de los animales, las plantas y el hombre.

Los suelos se degradan con el tiempo y el uso. La degradación de estos se entiende como el deterioro de las propiedades físicas, químicas y biológicas, aisladamente o de una forma combinada impiden o limitan la productividad de los sistemas agropecuarios.

Entre las consecuencias de la degradación del suelo se encuentran pérdida de elementos nutrientes, modificación de las propiedades físico-químicas y biológicas, deterioro de la estructura, disminución de la capacidad, retención de agua, pérdida física de materiales, incremento la toxicidad; dando como resultado la disminución en la productividad del suelo. Entre los procesos de degradación del suelo se encuentran: la erosión, desertificación, degradación física, biológica y química.

La erosión del suelo es un proceso que puede ser natural o inducido por la acción del hombre y tiende a aumentar por efecto de un mayor uso de la tierra. Pues como consecuencia de la erosión disminuye la productividad y la fertilidad del suelo.

La erosión hídrica es causada por la acción del agua lluvia de ríos y mares. En las zonas de ladera si el suelo está descubierto (sin plantas o vegetación), las gotas de lluvia arrastran las partículas formando zanjas o cárcavas. Los ríos cuando las orillas están sin árboles van carcomiendo el suelo y lo arrastran en las épocas de creciente. El mar por la fuerza en las horas va erosionando las orillas.

La erosión hídrica por efecto del agua en su forma más extrema se presenta en lugares con elevados niveles de precipitación y especialmente donde prevalecen cultivos o actividades de producción en laderas en que no se aplican medidas de conservación de suelo, incluso en las laderas con poco declive la erosión superficial o laminar puede acarrear todo el suelo.

Antecedentes sobre degradación del suelo en Honduras y Colombia

Según la Organización de las Naciones Unidas de la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), en el 2000 el 40% del territorio presentó degradación por erosión hídrica. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos en 1987 estimó el área erosionada 2.3 millones de hectáreas con pérdidas del suelo que en algunos casos alcanza 500 toneladas métricas por hectárea.

En el 2011, la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (Serna) estimó que el 56% de la población del área rural desarrollaba agricultura de subsistencia en tierras de ladera. Otras situaciones que se presentan en los sistemas de producción se integran en la problemática como la poca diversificación de cultivos ausencia de prácticas de conservación y mejora de los suelos las condiciones inseguras de tenencia de la tierra y la poca utilización de tecnología en cultivos.

Mapa de degradación de las tierras de Honduras

Mapa de degradación de las tierras de Honduras

Según Almansa, el mapa de degradación de tierras de Honduras indica la disminución de la biodiversidad como el mayor tipo de degradación en el país con un 44.5% del territorio nacional. La desertificación en Honduras puede tomarse como sinónimo de la degradación acelerada de los recursos naturales, es decir, reducción o pérdida de bosques, desaparición de fuentes de agua y erosión de suelos, debido al uso irracional del recurso forestal y a prácticas inadecuadas en los sistemas de producción agropecuarios.

En Colombia, según el Ministerio del Medio Ambiente, el 40% del territorio (45,377,070 hectáreas) presenta erosión. De estas tierras, 22,820,320 hectáreas (20%) tienen erosión ligera; 19,222,171 hectáreas (17%) presentan erosión moderada; y 3,334,579 hectáreas (3%) son tierras con erosión severa o muy severa.

Es importante mencionar que las tierras con erosión ligera y moderada pueden ser rehabilitadas por quienes las utilizan a un costo accesible. En el caso de las tierras con erosión severa o muy severa, también son tratables, pero el costo es muy elevado. 

Conservación del suelo

El término conservación hace referencia a medidas agronómicas y de administración de aguas, las que generalmente aumentan la productividad del suelo y pueden ser ejecutadas directamente por el agricultor. Esto implica educar a la población para erradicar la quema de residuos agrícolas y también en el tema protección y conservación forestal.

Existen métodos naturales y artificiales para la conservación de suelos. Entre los métodos naturales se encuentran:

  • Mantener la cobertura vegetal (bosques, pastos y matorrales) en las orillas de los ríos y las laderas. Evitar quema de vegetación en estos lugares.
  • Reforestar las laderas empinadas y las orillas de ríos y quebradas.
  • Cultivar en surcos de contorno en las laderas y no en favor de la pendiente, porque esto favorece la erosión.
  • Combinar actividades agrícolas, pecuarias y forestales (agroforestales), y sembrar árboles como cercos, en laderas, como rompevientos.
  • Rotar cultivos, leguminosas con otros, para no empobrecer el suelo.
  • Integrar materia orgánica al suelo, como los residuos de las cosechas.

Entre los métodos artificiales están:

  • Construir terrazas con plantas en los bordes.
  • Construir zanjas de filtración en las laderas para evitar la erosión en zonas con alta pendiente.
  • Construir defensas en las orillas de ríos y quebradas para evitar erosión.
  • Abonar el suelo adecuadamente para restituirlos nutrientes extraídos por las cosechas.
  • Uso adecuado de las prácticas de laboreo del suelo.

Al finalizar, Almansa recomendó que para la conservación del suelo es necesario mantener su calidad, evitar su degradación incluyendo en ella la contaminación y procurar nunca acelerar su pérdida como recurso.

Sobre el expositor

Edgar Almansa es ingeniero agrícola egresado de la Universidad Nacional de Colombia, cuenta con una Maestría en Recursos Hidráulicos y posee amplia experiencia en la conservación de suelos y aguas; asimismo es investigador de la corporación colombiana de investigación agropecuaria en el centro de investigación La Libertad.

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