¿Estoy a tiempo de adquirir una disciplina positiva?

Con el objetivo de promover un cambio de paradigma de la forma tradicional del uso de la violencia por parte de los padres al momento de corregir a sus hijos, la máster Patricia Mackay, docente de la Carrera de Psicología de la UNAH, brindó la conferencia "Técnicas para la disciplina positiva". 

La especialista explicó que la conferencia fue dirigida a los integrantes del Centro de Necesidades Educativas Especiales (CNNEE) de forma virtual, en la que habló sobre la metodología impulsada por el destacado psiquiatra Alfred W. Adler, misma que fue retomada por sus pares Rudolf Dreikurs, Jane Nilsen y Lynn Lott. 

"Adler fue un psiquiatra que reformó la psicología y prácticamente hizo reflexionar a los padres y educadores en cuanto que no era necesario hacer sufrir a los niños para generar cambios conductuales en ellos, sino con base en principios, en el respeto, sin importar la edad de la persona, sino que importa su género y sus características, donde la comunicación debe hacerse con el respeto, colocando a los niños también como sujetos de respeto y no como una extensión o propiedad de los padres", detalló Mackay. 

Agregó que la disciplina positiva no es una teoría ni una técnica, sino una metodología que se diseña para los adultos, para los padres, es decir no se implementa directamente con los menores. 

 Otro de los pilares 

Dentro de los principios de esta disciplina destaca "la conexión", donde un niño puede modificar o abandonar conductas, siempre y cuando se encuentre vinculado con el ambiente o con la solicitud. 

Sobre el elemento cognitivo, Mackay explicó que este método plantea que se debe asegurar qué es lo que comprende el infante, es decir, con las cosas que les hemos explicado como padres qué es lo que pretendemos obtener de ellos. 

"Más que ponerlos a repetir como el paradigma antiguo, en el que le pedíamos al niño: a ver, repita lo que le acabo de explicar, y el niño repetía como loro y la conducta seguía sin modificarse. Adler nos dice: aseguremos mejor de saber qué es lo que el niño ha comprendido como punto de partida para la siguiente explicación, logrando una conexión entre el padre con su hijo", amplió la catedrática. 

Mencionó que otro de los pilares es aprender de los errores que comete tanto el padre como los niños. En el caso de los padres la experta puso como ejemplo aquellas personas que al momento de regañar a su hijo o hijas por un accidente les dicen: "es que vos siempre lo haces mal, otra vez te equivocaste" y que esas acciones deben cambiar con una disciplina positiva, estando consciente que los frutos no se van a alcanzar de la noche a la mañana, sino que será un desarrollo integral obteniendo logros a largo plazo. 

"El tercer pilar es que no tenemos castigos; la disciplina positiva educa, no castiga. El elemento cognitivo desaparece como tal, el propósito no es castigar, es decir -si te portas mal, te castigo- sino que busca usar alternativas, enfocándose en la solución del problema y no castigar, o sea que juntos vamos a solucionar la situación, haciendo uso de los recursos del niño para solventar el problema", indicó 

Como cuarto elemento se mencionó que se debe implementar una comunicación efectiva, sin embargo, en el caso de los padres o docentes latinos, Mackey relató que una de las dificultades es que hablan demasiado, que son dramáticos al momento de disciplinar al menor, en el que hay gritos, llantos, etc., para un simple acto disciplinario para un niño. 

La psicóloga describió que para lograr que una comunicación sea efectiva, Adler recomienda enviar mensajes cortos, directos, sin palabras ofensivas, que se debe dirigir hacia a la conducta y no a las características del niño. "Debemos decirle al niño: lo que usted ha hecho no es lo correcto, no le vamos a decir, usted es el incorrecto, no se debe personalizar". 

Agregó que en el quinto pilar la disciplina positiva se enfoca en el elemento alentador, comentó que en los años 80 Nilsen le agrega un capítulo más al planteamiento de Adler, donde el padre le manifiesta a su hijo que van a trabajar juntos para lograr sus metas.

"Nos invita que el niño conozca sus propias capacidades, ejemplo de eso es cuando decimos: vamos a estudiar las tablas de multiplicación y el niño exclama: no... yo no le entiendo, yo nunca me las voy a aprender, pero viene la parte en que el padre debe decirle: pero ¿por qué dices esos? Si tú tienes una excelente memoria, es decir, que vamos aplicar otra metodología de estudio, donde al menor se le debe desarrollar autonomía, que aprendan a usar el poder constructivamente.

Le aseguro que muchos de los problemas que tiene Honduras se hubieran resuelto si nuestro niños hubieran sido educados bajo esta filosofía", aseveró la académica. 

Esta disciplina enseña a los adultos a utilizar amabilidad y firmeza al mismo tiempo, no es punitiva ni permisiva. Sus principios o puntos torales se resumen en las siglas RICDEA, que significan:

Respeto mutuo.

Identificar la creencia detrás del comportamiento.

Comunicación efectiva y habilidades para resolver problemas.

Disciplina que enseñe (que no sea permisiva ni punitiva).

Enfocarse en soluciones en lugar de castigos.

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