Expresidente del BCIE proyecta un panorama económico desfavorable para Honduras pospandemia

Federico Álvarez dijo que en tiempos de crisis se debe disminuir los gastos.

Federico Álvarez, expresidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), durante el segundo día de la Semana de Economía Agrícola, evento organizado por el Centro Universitario Regional del Litoral Atlántico (CURLA), manifestó que el pronóstico económico para Honduras luego del COVID-19 no es nada halagador.

El empresario de origen costarricense naturalizado hondureño, expresó que la recesión económica de 2020 es muy profunda, para este año, el Banco Central de Honduras (BCH) estima una caída de 8.1%, decrecimiento que supera en cuatro veces la crisis económica provocada por el Golpe de Estado del 2009, la crisis eléctrica de 1994 y el huracán Mitch de 1998.

De igual manera, dijo que antes de la pandemia, la economía del país venía mal por el pobre crecimiento insuficiente en el 2019 de 2.7%, sumado a la desaceleración, falta de inversión y desempleo.

Ahora se suma a este panorama desalentador la caída de los ingresos fiscales del 32.7% según el BCH; el déficit fiscal hoy lo cubre el nuevo endeudamiento de 2,500 millones de dólares, más 850 millones de dólares emitidos en bonos soberanos aprobados por el Congreso Nacional el 8 de octubre del presente año.

Estos últimos préstamos a los que Honduras se ha hecho acreedor provocan que la deuda haya crecido más del 20% del 2019 al 2020 lamentó el expresidente del BCIE; quien mira como lo único favorable la sorprendente recuperación de remesas (3 mil 207 millones de dólares hasta agosto), lo que indica una caída de menos del 2.8% cuando se proyectó que la misma rondaría el 21%.

Efectos para la sociedad

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Federico Álvarez, expresidente del BCIE

La CEPAL proyecta para Honduras un incremento de la pobreza del 7% y de la miseria un 4.5% provocado por el incremento del desempleo, pérdida de ingresos y cierres de empresas y negocios, esto agudizará aún más la desigualdad ya que el retroceso de 10 años en el ingreso per cápita (-8.7%) nos hace volver al de 2010 por la pérdida de ingresos.

En otras palabras, tendremos un país con el 75% de pobres y el 50% viviendo en condiciones de miseria, esto porque la mayoría de la Población Económicamente Activa se encuentra o se encontraba en la economía informal (58%), invisibles para el Estado, lo que los hace no gozar de servicios públicos.

Álvarez sostuvo que, según las perspectivas del Banco Mundial (BM) a junio del presente año, la economía global se reducirá en un 5.2%, lo que será la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, la disminución prevista en los ingresos per cápita de un 3.6% empujará a millones de personas a la pobreza extrema este año, lamentó el experto.

La crisis se agudizará aún más en América Latina, apuntó el expresidente del BCIE: “Nuestro continente tendrá una caída promedio del Producto Interno Bruto (PIB) de 9.1%”, expresó, citando el informe de Impacto Regional de la Situación Económica al 30 de junio del 2020 de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL).

“A menos que se haga un esfuerzo internacional… lo probable es que se formen cicatrices permanentes en la región, que dañen sus perspectivas de desarrollo, exacerben la desigualdad y los expongan a perder una década de progreso en la lucha contra la pobreza”, subrayó Álvarez.

Al culminar, el experto citó una frase de Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la CEPAL: “Al final de esta crisis vamos a estar más pobres, más desiguales, vamos a estar más hambrientos y más enojados”.

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