Experto en el cultivo y procesamiento de palma recomienda crecimiento sostenible del rubro

Imagen tomada de la SAG, para fines educativos.

Ante la reciente preocupación mundial por el crecimiento desordenado, manejo y prácticas inadecuadas asociadas al cultivo de palma aceitera, lo cual ha provocado destrucción de bosques de alto valor ecológico, pérdida de biodiversidad, incendios forestales y contaminación atmosférica, además de conflictos sociales, surgió la necesidad de garantizar un crecimiento más sostenible de dicho rubro.

En el marco de la celebración de la Semana de Economía Agrícola, organizada por el Centro Universitario Regional del Litoral Atlántico (CURLA/UNAH), el ingeniero agrónomo Luis García, quien cuenta con más de 40 años de experiencia en el cultivo y procesamiento de palma aceitera, desempeñando cargos de alta gerencia en diferentes empresas, resaltó este jueves la necesidad imperante de mantener un equilibrio entre los aspectos productivos, sociales y ambientales.

“Debemos implementar mejores prácticas agrícolas”, manifestó en torno al cultivo que ya ocupa el 2.94% de la superficie terrestre, con un crecimiento anual 100 mil a 300 mil hectáreas en Malasia e Indonesia, líderes mundiales en el mercado con el 87% de la producción.

En Honduras, mientras tanto, aunque no existe un censo actualizado, se estima que hay cultivadas de palma aceitera unas 200 mil hectáreas. A pesar de que estas tierras ya habían sido utilizadas para banano, cítricos o pastizales, los cultivos ya no solo son en los valles, sino que se han extendido a las laderas, principalmente en el litoral atlántico, sin métodos adecuados de conservación de suelos, provocando, además de la deforestación, que las aguas residuales desemboquen en la Laguna de Los Micos, por ejemplo, y afecten la calidad del agua, los manglares y demás ecosistemas.

Durante su intervención, el expositor señaló que en las leyes nacionales vigentes tampoco el fuego está permitido, pero posterior a la deforestación sigue siendo utilizado para acelerar el proceso de mejora o adaptación de la tierra. A esto se suma el irrespeto a la rivera de los ríos y océanos, con plantaciones cada vez más extensas y cercanas, además, debido a que son suelos arenosos, la producción no es buena y se tienden a abandonar.

 “Debemos mejorar el cultivo y tratar de incrementar los bosques riparios para fomentar la conectividad y el paso de vida silvestre hacia zonas más que todo montañosas”, manifestó al respecto.

Adicionalmente, el precio internacional del aceite de palma se ve afectado por el de otros aceites vegetales como el de soya, la débil demanda de los países importadores, los inventarios, el precio del petróleo, los aranceles y estabilidad de la moneda.

En cuanto al impacto a la economía nacional, el conferencista detalló que el aceite de palma es el tercer rubro de exportaciones agrícolas, después del café y banano, con el 15% del Producto Interno Bruto (PIB) anual, una generación de divisas de 322.4 millones de dólares estadounidenses, más de 235,000 empleos directos y 300,000 beneficiarios de 48 municipios de los departamentos de Atlántida, Colón, Yoro y Cortés.

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