Experto en meteorología del IHCIT brinda análisis sobre Eta y llama a invertir en educación

22 años después del Huracán Mitch se vuelve a recordar que Honduras está ubicado en la latitud más susceptible al impacto de este tipo de fenómenos.

Este día el ingeniero Josué Mejía, coordinador de la unidad de meteorología del Instituto Hondureño de Ciencias de la Tierra (IHCIT), participó en Café Presencia con el objetivo de brindar un análisis sobre el paso del huracán Eta por el país, la influencia del cambio climático en estos fenómenos y las acciones que se deben ejecutar en materia de educación y prevención.

De manera inicial, Mejía expresó que la trayectoria de Eta inició con un frente frío, o una masa de aire frío, que vino del polo bajando en las latitudes hacia el territorio hondureño. Este frente frío llegó y se quedó estacionado en la península de Yucatán, lo que no permitió un recorrido normal del huracán, ya que por lo general suben hacia el norte hasta el centro del océano Atlántico.

Ante esto, el huracán comenzó a moverse de una forma más lenta, fortaleciéndose en su paso. Eta impactó como categoría cuatro en Nicaragua y sus bandas comenzaron a impactar el territorio hondureño. Luego atravesó Nicaragua y se comenzó a debilitar alcanzando una velocidad de 240 kilómetros en el giro.  Al ingresar al territorio hondureño ya era una depresión tropical, con una velocidad entre 55 y 66 kilómetros por hora, con vientos mucho más débiles.

“Algo que pasó en el norte y hay que aclararlo, no solamente fue la culpa de Eta, sino que ese frente frío empujó el aire helado hacia nuestro territorio. Ese frente frío lo que genera es mucha lluvia en la zona norte, por eso estaba lloviendo desde antes que llegara ETA hacia el territorio centroamericano”, explicó el experto.

Dicha lluvia causó que los ríos empezaran a crecer. Cuando Eta ingresó a Nicaragua, las bandas del huracán comenzaron a interactuar con los vientos que venían del norte, ocasionando aún más lluvia. Fue la combinación de estos dos fenómenos que generaron las considerables cantidades de lluvia que inundaron el Valle de Sula.

Un periodo de retorno no es necesariamente cada 20 años

En cuanto al periodo de retorno de 20 años de estos fenómenos, Mejía aclaró que muchas veces se suele confundir el término de periodo de retorno con que el fenómeno regresará en 20 años. El periodo de retorno implica que el fenómeno puede volver a ocurrir en un año, en dos años, en cinco años o hasta en el año 20. Aunque si bien es cierto que entre los huracanes Fifí, Mitch y Eta hubo un periodo aproximadamente de 20 años, esto ha sido por coincidencia.

“Y a esto hay que sumarle el tema del cambio climático, que tiene bastante impacto. Lo que se ha evidenciado en los últimos cien años es que las tormentas tropicales o los huracanes cada vez se están volviendo más extremos. Es como una tendencia a hacerse más fuertes. Eso lo que te indica es que puedes tener más fenómenos de estos a un corto o mediano tiempo”, manifestó el experto.

En torno a la problemática del cambio climático señaló que es difícil cuantificar que porcentaje del cambio climático es responsable de este tipo de fenómenos. Es de señalar que cada año existe una variabilidad natural influyendo en el número de huracanes. En 2019 hubo menos huracanes que este año ya que 2020 ha estado bajo distintas condiciones meteorológicas naturales del planeta tierra.

Por ejemplo, con el fenómeno de La Niña ocurre que el océano pacífico se enfría más de lo normal por cinco meses consecutivos bajo 0.5 grados centígrados. Esto implica una mayor cantidad de lluvia que causa que los vientos alisios, que vienen del este y dejan humedad en los territorios cerca del ecuador, se aceleren. Cuando esto ocurre, la cantidad de ciclones tropicales es mayor.

“Ya se ha evidenciado, cada vez que tenemos el fenómeno de la niña la cantidad de ciclones tropicales es mayor. Eso implica que hay más probabilidades que tengas un fenómeno de estos que te afecte cuando tenemos el fenómeno de la niña. Eso es variabilidad natural, lo normal del planeta. Ahora, que pasa con el cambio climático, y eso es lo que tiene sorprendido a los científicos este año en cuanto a los huracanes”, manifestó.

Por ejemplo, Eta pasó de ser una tormenta tropical a un huracán categoría cuatro en 24 horas, intensificándose de forma acelerada. Esto indica una alarma, porque se observa que ahora estos fenómenos se intensificarán más rápido y en un corto tiempo.

Mejía explicó que el cambio climático implica el calentamiento global o una mayor temperatura y quien se ve más afectado es el sistema que absorbe la mayor cantidad de radiación: el mar. El mar se ha ido calentando cada vez más, almacenando más energía dentro de él. A mayor energía dentro del mar, mayor alimentación para fenómenos como los huracanes, que cada vez se van a hacer más grandes y comunes.

¿Ha progresado el país después del Mitch?

22 años después del Mitch se recuerda que Honduras está ubicado en la latitud más susceptible al impacto de este tipo de fenómenos, como depresiones, tormentas o huracanes. Cuando llegó el Mitch a Honduras, el país no contaba con las últimas tecnologías y no había preparación. Y aunque es cierto que las instituciones han avanzado, para Mejía aún hace falta mucho por hacer.

“Se ha trabajado, las instituciones han avanzado, pero siento que nos hace falta más energía. Hace falta un poco más de compromiso social, más inversión, y se necesita trabajar más en capacitar personal, gente adecuada, gente que estudió lo que está haciendo en el lugar que debe de estar para poder tomar mejores decisiones. Ser más enérgicos, cuando tengamos una alerta roja, la misma ley lo dice, evacuación si o si, es mejor prevenir que lamentar”, comentó.

Inversión en educación y prevención

Como último punto en la entrevista, Mejía expresó que este tipo de fenómenos siempre van a ocurrir, ya que la tierra los utiliza para transmitir energía del ecuador hacia los polos. Como acciones que tomar para evitar estragos, como los dejados por ETA, Mejía resaltó la ley de ordenamiento territorial, que muy pocas veces se cumple ya que la población por sus condiciones económicas se moviliza a los lugares que puede.

Por ejemplo, en las zonas alrededor de Tegucigalpa gran parte de la población vive sobre las montañas, lo que implica un riesgo enorme. “Cada año van a observar deslizamientos de ladera, gente que muere, gente que pierde sus casas. Debemos trabajar en educación, creo que lo principal que se debe hacer es inversión en prevención, nos hace falta invertir más en prevención. Casi siempre lo que se ve es que cuando ya tenemos el fenómeno encima, se activan las organizaciones, se activan las secretarías, y empiezan a querer solucionar en el momento. No es lo mismo prepararse años antes cuando tú ya sabes que esto va a volver a suceder”, confesó.

Así como la educación y la inversión en ciencia son fundamentales para prevenir daños causados por fenómenos naturales, para Mejía también es importante la concientización hacia la ciudadanía, ya que una población que no está consciente no va a reaccionar. Si las personas que viven cerca de los ríos o viven en zonas de deslizamiento de laderas no están conscientes del peligro, los impactos negativos volverán a suceder.

Conoce a Josué Mejía

Es de mencionar que Josué Mejía es egresado de la Carrera de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y cuenta con una maestría en meteorología. Tiene amplia experiencia como profesor-investigador del Instituto Hondureño de Ciencias de la Tierra (IHCIT) de la UNAH y es coordinador de la unidad de meteorología de este instituto.

Por más de diez años se ha capacitado en temas de meteorología y cambio climático y ha representado a Honduras en eventos internacionales como el Congreso Latinoamericano de Estudiantes de Energía (Latin American Student Energy Summit, LASES 2014) en México.

Si quiere ver la entrevista en Café Presencia haga clic en el siguiente enlace: https://fb.watch/1JgLvN0zPY/

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