Expertos de la UNAH diseñan terapia física y respiratoria para sobrevivientes de COVID-19

Los docentes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Raúl Figueroa y Álex Chacón presentaron hoy los resultados de un estudio de casos en torno a los efectos del ejercicio físico y terapia respiratoria en sobrevivientes de neumonía inducida por COVID-19.

Durante su intervención en el marco del simposio internacional Beneficios y Aportes de las Ciencias de la Cultura Física ante la pandemia COVID-19”, ambos especialistas en cultura física y medicina deportiva compartieron con la audiencia la terapia diseñada para dos pacientes de dicha enfermedad que a nivel global ya supera 188 millones de casos y cuatro millones de muertes, concluyendo con resultados sumamente favorables para el mejoramiento de su calidad de vida.

En el primer caso, un paciente de Navarra en España, que fue dado de alta en diciembre de 2020, tras 14 días de hospitalización debido a una neumonía bilateral, el programa consistió en terapia respiratoria, una variedad de ejercicios aeróbicos y de fortalecimiento muscular, con un control diario de la frecuencia respiratoria, la frecuencia cardíaca y la oxigenación, además de la escala de esfuerzo subjetivo para que el ejercicio no representara ningún riesgo.

Al igual que con el paciente hondureño, un individuo de 39 años sobreviviente de neumonía atípica bilateral inducida por el SARS-CoV-2, el objetivo fue determinar los efectos de una rutina de ejercicio aeróbico moderada combinada con terapia respiratoria para mejorar su capacidad cardiopulmonar, fuerza muscular, funciones ejecutivas, calidad de vida relacionada con la salud y función pulmonar.

Los ejercicios aeróbicos se realizaron en bicicleta estática más caminata, trote y carreras por senderos en diferentes alturas para determinar la variación de la saturación de oxígeno. La terapia respiratoria, mientras tanto, contempló, además de sesiones de cámara hiperbárica para estimular el aumento y la formación de vasos sanguíneos mediante la respiración de oxígeno puro, lo cual incrementa la oxigenación en un 20% y acelera la recuperación, ejercicios de labios fruncidos, espiraciones, respiración diafragmática, inflado y desinflado de globos, respiración costal y burbujas en piscina.

“De esa manera fuimos evidenciando cómo en la espirometría pasamos de 500 ml a 4.6 ml y al finalizar la terapia con la mayor intensidad del ejercicio se llegó a 5,500 ml. Eso quiere decir que una terapia combinada con ejercicios físicos paulatinamente llevados de una frecuencia cardíaca mínima a una frecuencia cardíaca máxima, el paciente puede llegar a toda la oxigenación que necesita, pero el resultado va a depender del nivel de gravedad con que haya salido de la hospitalización”, manifestó Figueroa respecto al caso número 2.

Resultados

Los miembros del Grupo de investigación de cultura física de Ciudad Universitaria y UNAH-Tec Danlí indicaron que el impacto funcional de las hospitalizaciones por COVID-19 se ve reflejado principalmente en la disminución de la condición física de los pacientes, deterioro de la función pulmonar, circulatoria, cognitiva y la calidad del sueño, y en consecuencia, deterioro de la calidad de vida.

Al respecto, destacaron que el ejercicio físico se plantea como una solución, pues contribuye a mejorar el estado de ánimo, reduce la frecuencia e intensidad de la tos, así como la acción de las células T, permite una mejor oxigenación de los tejidos corporales y pulmonares y produce antioxidantes para eliminar los radicales libres y el estrés oxidativo. El modelo diseñado plantea una intensidad progresiva en cada sesión, con una frecuencia de cuatro a cinco días para aeróbicos y de dos a tres para fuerza muscular.

En el caso 1, el individuo estudiado pasó de 3.16 puntos (73%) de capacidad vital forzada en el pretest, a 4.38 (103%) en el postest; de 2.58 a 3.66 de volumen máximo expulsado y de 2.87 a 8.88 de flujo espirotorio máximo. Asimismo, hubo una mejoría la fuerza muscular de los miembros inferiores, con una diferencia de 10 sentadillas y de 113 metros en el recorrido, además de 10 puntos respecto a la energía, 23 en cuanto a la percepción de dolor, cuatro en el bienestar emocional, 13 en el funcionamiento social y 5 en la salud en general.

En el caso 2, los datos obtenidos reflejan un mejoramiento de 55 puntos en el funcionamiento físico, 75 en las limitaciones de roles debido a la salud, 34 en los problemas emocionales, 25 de fatiga, 4 de bienestar emocional, 37 de funcionamiento social, 57.5 de manejo del dolor y 55 en la salud en general.

“Después de haber finalizado la intervención obtuvimos mejoras en los resultados de las variables capacidad cardiopulmonar, la fuerza muscular y las funciones ejecutivas. A su vez, se puede determinar que hubo un efecto notorio en la prueba de calidad de vida relacionada con la salud”, concluyeron.

Con base en lo anterior, los investigadores recomendaron más estudios sobre el ejercicio aeróbico moderado combinado con terapia respiratoria en pacientes tras el alta hospitalaria, con características similares al suyo.

La grabación de la conferencia y toda la jornada está disponible en:  https://www.facebook.com/humanidades.unah.edu.hn/videos/914910665733127

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