FACES BRINDA CHARLA SOBRE DIOSES SOLARES DEL ANTIGUO EGIPTO

El 2015 fue declarado como el año internacional de la luz por la Organización de las  Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, internacionalmente conocida como UNESCO,  con  el objetivo de  mostrar a la sociedad que la ciencia y las tecnologías basadas en el referido elemento natural mejoran la calidad de vida de las personas.

En el marco de esta celebración mundial la Facultad de Ciencias Espaciales (FACES) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) se encuentra realizando una serie de conferencias proyectadas hacia esa visión.

En ese sentido, el catedrático de FACES, Eduardo Rodas Quito ofreció una charla en esta facultad sobre los dioses solares del antiguo Egipto, en donde explicó que “en sus orígenes, Egipto tuvo su capital en Menfis, la cual estaba localizada muy cerca de la ciudad de Heliópolis, que tenía por deidad principal al Sol”.

El Sol un Dios

“El dios solar adquirió importancia en muchos aspectos de la sociedad, entre ellos religión, rituales, funerales y localización de ciudades” expresó.

“Esta influencia se reflejó en la selección de los lugares donde se ubicaron ciudades y necrópolis: coincide el mundo de los vivos con el de la salida del sol, mientras que las necrópolis, lugar de descanso de los muertos, coincidieron con la puesta del Sol” indicó.

Más adelante en su historia, cuando la capital se mudó a Tebas, la importancia del dios solar había bajado bastante, pero cambió con la llegada al poder del faraón Amenofis IV, quien decretó que el único dios que existía era el disco solar (llamado Atón), quien con sus rayos esparcía luz y vida sobre los habitantes de la Tierra.

“Motivado por esta creencia, este faraón cambió muchas facetas de la vida de Egipto, empezando por cambiar su propio nombre a Akhenatón, que significa -el preferido del dios Atón-.  Asimismo, movió la capital a una nueva ciudad, cuya construcción él encargó”, prosiguió.

El catedrático explicó que el nombre de esta ciudad fue Akhetatón (el horizonte del dios Atón).  Doce años duró este experimento, el que terminó con su muerte.  Para entonces, su hijo Tutankamón tomó posesión como nuevo faraón y, dado que era un rey adolescente, se cree que fue fácil de manipular y así éste nuevo rey volvió a las antiguas prácticas, restableciendo la fe en los antiguos dioses, olvidándose de la fe de sus padres.

Así fue como nuevamente el dios Amón fue la deidad más importante como el séquito de deidades asociadas a él. Siguió esta civilización hasta su desaparición en el siglo IV, cuando el cristianismo borró todo vestigio de esta antigua civilización.

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